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Category: Aragó, Catalunya, País Valencià

Origen: Referéndum de Cataluña: Vivir en la nueva frontera | España | EL PAÍS

Los vecinos del límite entre Cataluña y Aragón reflexionan sobre los trastornos en su día a día si quedan divididos. “De estas cosas no hablan los políticos”

referendum cataluña
Francisco Juste, alcalde de Massalcoreig, en su taller a pocos kilómetros de la frontera con Aragón. Javi Martín

Francisco Juste está cambiando las ruedas a un tractor. Lo hace a las puertas de su taller, a la salida de Massalcoreig, un pueblo catalán de 500 habitantes en la provincia de Lleida. Es el último pueblo de Cataluña antes de entrar en Aragón. El taller de Francisco está a cuatro kilómetros del límite autonómico. Desde su entrada se puede ver el río Cinca que sirve de frontera y, detrás, los primeros pueblos aragoneses.

Además de mecánico, Francisco ejerce también como alcalde de esta localidad. “¿Ves todo esto?”, dice mostrando su taller, repleto de motores, piezas y herramientas. “Todo está comprado en Aragón y es todo para clientes de los pueblos de Aragón. Si mañana a mí me plantan una frontera aquí, me hunden”.

Francisco es uno de los cientos de vecinos que está siguiendo con preocupación -con verdadera preocupación- el proceso de tentativa de independencia de Cataluña. “Sí, en Madrid y en Barcelona hablan mucho y dicen que les preocupa mucho, pero aquí estamos pendientes porque nos cambiaría la vida de un día para otro. Aquí hay gente trabaja en Aragón y vive en Cataluña, o al revés. O vecinos que van de compras de un lado a otro, o que tienen una finca. Agricultores que venden de un lado a otro, estudiantes universitarios, comerciantes… Aquí no hay frontera, estamos conectados de todas las maneras. Si meten una división aquí, no quiero ni imaginar las consecuencias”.

La Franja

La frontera entre Cataluña y Aragón es conocida como La Franja (La Francha, en aragonés). La mayoría de pueblos aragoneses que se sitúan cerca de la frontera son catalanófonos. Un paseo por cualquiera de ellos sirve para darse cuenta de que, a pesar de estar en Aragón, aquí las conversaciones, los carteles y las señales son en catalán. La Franja es como una extensión de Cataluña fuera de sus límites autonómicos.

Se trata de una zona rural, con grandes extensiones de cultivos y tramos montañosos. Las carreteras serpentean entre los ríos Ebro y Cinca, que sirven de frontera natural. Si no fuera por los carteles, uno no podría saber si está en Cataluña o Aragón. De hecho, para los vecinos de estas comarcas, la frontera es una anécdota administrativa: la vida real no contempla ninguna separación y los vecinos se mueve de un lado al otro.

“La independencia nos cambiaría la vida de un día para otro. Si meten una frontera aquí no quiero ni imaginar las consecuencias”

Magda Godia es la alcaldesa de Mequinenza (Mequinensa, en catalán), un pueblo de la provincia de Zaragoza pegado a la frontera. Nos recibe en su despacho. “En La Franja estamos íntimamente conectados a Cataluña. Aquí hablamos catalán, celebramos el segundo día de Navidad, nuestra gastronomía es catalana… De hecho, la mayoría de vecinos hemos nacido en Cataluña, ya que el hospital que nos queda más cerca está en Lleida”.

Tal es la conexión, que el pancatalanismo considera La Franja como parte de la nación catalana y, ciertas corrientes, definen esta zona como una provincia más denominada Franja de Ponent.

Javier es vecino de Torrente de Cinca, pequeño pueblo de la provincia de Huesca a pocos kilómetros del límite con Cataluña. “Yo me siento catalán, hablo catalán y si Cataluña fuese independiente me gustaría que nos anexionaran. Preferiría pertenecer a Cataluña”. Después admite: “Algunos vecinos pensamos así, pero somos minoría”.

Basta un paseo por las calles de Torrente o de la propia Mequinenza para darse cuenta de que, efectivamente, es un sentir minoritario. “Somos aragoneses y aquí la gente quiere seguir siéndolo pase lo que pase”, dice Ana, vecina de Torrente. “Estamos muy unidos a Cataluña, pero nos sentimos aragoneses y españoles”, añade otro vecino que escucha la conversación.

Magda, la alcaldesa de Mequinenza, lo resume: “Nosotros somos aragoneses. Y la mayoría de gente aquí se siente aragonesa, aunque hable catalán y aunque haya una parte que sí es catalanista. El sentir general es que estamos vinculados a ambos territorios, así que tenemos el corazón partido”.

Frontera entre ambas Comunidades: a un lado Mequinenza (Aragón); al otro, la provincia de Lleida.
Frontera entre ambas Comunidades: a un lado Mequinenza (Aragón); al otro, la provincia de Lleida. Javi Martín

A cuatro minutos en coche, del otro lado de la frontera, las localidades catalanas como Granja d’Escarp, Massalcoreig y Seròs son de mayoría independentista. Sus calles lucen banderas esteladas y llamadas al referéndum. Son pequeños pueblos de casas de piedra y callejuelas laberínticas. A mediodía apenas hay vecino, se impone el silencio. José es de los pocos que se deja ver. “Aquí somos independentistas, pero la gente de La Franja aragonesa es soberana y hará lo que quiera, no tienen que anexionarse si no quieren. De hecho, no quieren”.

Cada parte, pues, se quedaría en su lado. Pero José Vilella, vecino de Mequinenza, da una vuelta de tuerca más: “Yo me quedaría en Aragón, pero nací en Lleida. ¿Tendría nacionalidad catalana también, no? ¿Y tendría derecho a votar en el referéndum como catalán que soy, no? Lo digo porque a mí no me ha llegado ninguna información para votar”, dice con una mueca cínica.

“¿Y si mañana esto es una república catalana, los vecinos de nacionalidad española tenemos nuestros derechos garantizados? A mí nadie me ha explicado nada”

La pregunta se repite a la inversa en el lado catalán. Mauricio, vecino aragonés residente en Seròs (Lleida) se pone serio y cuestiona: “¿Y si mañana esto es una república catalana, los vecinos de nacionalidad española tenemos nuestros derechos garantizados? A mí nadie me ha explicado nada. Pasaría a pertenecer a una minoría de nacionalidad española y, como tal, tendrían que garantizarme que mis hijos puedan estudiar en español y que yo pueda seguir usándolo. Pero nadie habla de esto”, afirma.

Jaume Navarra es el otro lado del espejo. Es un jubilado catalán que se ha trasladado a vivir a una finca en Aragón. “Pasaremos a ser dos Estados distintos, pero entiendo que podré seguir viniendo y podré vivir aquí. Lo que no sé es si cruzar la frontera sería más complicado. Espero que no”.

La vida divididos

Si en algo coinciden todos los vecinos de ambos lados de La Franja es que no quieren una frontera separando sus pueblos, separando sus vidas. Eso sí, coinciden desde perspectivas diferentes.

Los vecinos independentistas se niegan a creer que vaya a existir una frontera o una aduana entre una hipotética República de Cataluña y España. “¿Frontera? Aquí no habría frontera, hombre. Si somos el mismo país. Lo que pasa es que pasaríamos a ser dos estados distintos”, dice José, vecino de Granja d’Escarp. Jaume, el vecino catalán residente en Aragón, coincide: “No queremos fronteras, no tiene que haber ninguna separación, somos pueblos hermanos y no queremos alejarnos”.

Pero Francisco Juste, el alcalde que abre este relato desde su taller, adopta un tono de incredulidad cuando se expresa: “¿Pero cómo que no va a haber frontera? Pues claro que va a haber. Y aduana. Ese es el problema, que la gente no quiere verlo, pero aquí aparecería una aduana y tendríamos que pagar aranceles. La gente que hoy comercia con Aragón, las cooperativas de fruteros que venden en Huesca, los agricultores que van de un lado a otro… Todos tendrían que atravesar frontera, pagar aranceles, aduanas… Es que nadie está pensando en esto seriamente”.

“La gente no quiere verlo, pero aquí aparecería una aduana y tendríamos que pagar aranceles”

Sí lo ha hecho Francisco Jové, vecino de Seròs, quien, a pesar de ser independentista, admite que la vida sería más difícil. “Se me haría muy raro que hubiera una frontera aquí”, dice apoyado en su bastón, frente a una enorme estelada que cubre la fachada del Ayuntamiento. “Mi hija trabaja en Aragón, mi yerno también y ambos viven aquí en Cataluña. Me preocupa lo que podría pasar con ellos”.

La otra perspectiva es la de los aragoneses. José Vilella, de Mequinenza, reflexiona sobre el daño que haría una división. “Habría que reorganizar los estudiantes que están en Lleida. También las cooperativas que venden fruta y hasta la gente que va de compras. ¿Atravesar una frontera para irte a un centro comercial a Lleida? Es que lo veo absurdo”.

El sentido común lo pone en forma de conclusión la alcaldesa de Mequinenza: “Es que todo esto es tan hipotético… Es que no hay elementos ni información para imaginar el escenario que resultaría. Por eso estamos tan preocupados. Porque no entendemos cómo se ha llegado hasta aquí y tenemos miedo del deterioro que pueda dejar esto”.

Origen: La Diputación de Zaragoza prohíbe la asamblea de cargos electos convocada por Unidos Podemos

Origen: Aragó i Catalunya treballaran junts per potenciar la Via Verda i el cicloturisme – Ràdio Matarranya

Origen: Respaldo institucional a la Vía de Val de Zafán, que llegará hasta el mar | La Comarca

Unas jornadas que se celebran este fin de semana en Zaragoza pretenden impulsar los vínculos culturales y sociales de la Comunidad aragonesa y la región francesa de Occitania. La iniciativa cuenta con talleres, juegos tradicionales, bailes y un mercado, entre otras actividades.

Origen: Unas jornadas impulsan los vínculos culturales y sociales de Aragón y Occitania – 20minutos.es

Origen: La DPT reivindica desdoblar la N-420 y la N-211 y crear el eje Tarragona-Madrid | La Comarca

Los presidentes de Teruel, Tarragona y Guadalajara acordaron ayer presentar el proyecto de autovía al Ministerio de Fomento

Tarragona, Teruel y Guadalajara suman fuerzas para pedir una autovía entre la capital tarraconense y Madrid. Representantes de las tres administraciones acordaron ayer en Teruel presentar al Ministerio de Fomento un proyecto para desdoblar las carreteras N-211 y N-420. La vía uniría Madrid con el puerto de Tarragona pasando por Guadalajara, Alcolea del Pinar, Monreal del Campo, Alcañiz, Calaceite, Reus y Tarragona.

El acto tuvo lugar ayer en la sede de la Diputación Provincial y contó con la presencia del presidente de la Diputación turolense, Ramón Millán, el presidente de la Diputación de Guadalajara, José Manuel Latre, y el diputado de Promoción Económica de la Diputación de Tarragona, Juan José Malrás, que acudió en representación del presidente. El encuentro contó también con la presencia del vicepresidente provincial, el popular Joaquín Juste, quien se comprometió a defender el proyecto ante el ministro y a encabezar su visibilización
De este modo las tres administraciones, explicaron, trabajarán aprovechando sus «buenas relaciones» e «intereses comunes» en favor de sus respectivas provincias por lo que solicitarán de manera conjunta poder da ra conocer el proyecto. La construcción de la vía sería un revulsivo para el territorio y convertiría al Matarraña y al Bajo Aragón en un importante nudo de comunicaciones.

Se trata además de la ruta más corta entre la ciudad tarraconense y la capital del país. Actualmente los conductores que optan por la ruta más rápida tomando la autopista AP-2 y la autovía radial A-2 deben recorrer 547 km para cubrir el desplazamiento, sin embargo el recorrido por la ruta turolense tiene una longitud de 515 km, 32 menos que la actual ruta habitual.
De igual modo, son numerosos los conductores del territorio que prefieren dar un rodeo de más de 40 km e ir hasta la capital de España pasando por Zaragoza e incorporándose allí a la A-2 en lugar de utilizar la N-211.
La autovía además atravesaría una de las zonas más despobladas de España e incluso de Europa. «Estamos viviendo unos tiempos muy duros por la despoblación. La creación de un eje vertebrador sería vital para nosotros», añadió Latre. Cabe recordar que gran parte de las comarcas de Teruel, Guadalajara e incluso la tarraconense de la Terra Alta muestran registran densidades de población similares a las de Laponia. «Nuestra oblicación es demostrar la viabilidad de esta vía y creo que tenemos argumentos suficientes. Uno de ellos es la lucha contra la despoblación que las tres provincias compartimos», explicó Ramón Millán presidente de la Diputación Provincial de Teruel.
La reivindicación de una autovía entre Alcolea del Pinar y Monreal del Campo data de 2009 cuando se planteó el desdoblamiento de la N-211 sólo entre estas dos poblaciones.
Sin embargo, el actual equipo de Gobierno de la Diputación de Teruel planteó el pasado año su prolongación hasta Alcañiz y continuar hasta Tarragona pasando por el Matarraña en la N-420, para enlazar con la futura A-68 y crear así un «eje transversal» con el que se lograría una mejor vertebración territorial. «Si queremos aproximar nuestras empresas al interior y propiciar flujos económicos esta vía es indispensable también para Tarragona», apuntó por su parte el diputado catalán Malrás.
Pese a que tan solo es un proyecto y no se contemplan plazos de actuación, la idea de una autovía Tarragona-Madrid parece convencer en el territorio. «Sin duda es un proyecto muy interesante. Todo lo que sea mejorar la comunicación es bueno para nosotros», afirmó Jose María Salsench, alcalde de Calaceite.

III Chornadas Aragón-Oczitania organizadas por la asociación cultural Rebellar durante los días 16 y 17 de septiembre en la plaza de San Bruno de Zaragoza. (más información aquí)

Origen: Repuntan los vecinos de la Franja de Aragón atendidos en servicios sanitarios de Lleida

  • Satisfacción compartida: el alcalde de Fraga celebra el buen entendimiento y el gerente de la Región Sanitària destaca que Lleida puede ofrecer más servicios
  • Satisfacción compartida: el alcalde de Fraga celebra el buen entendimiento y el gerente de la Región Sanitària destaca que Lleida puede ofrecer más servicios
Repuntan los vecinos de la Franja de Aragón atendidos en servicios sanitarios de Lleida
En el instrumental médico en un hospital (Sudok1 / Getty)
, Lleida

La atención de los servicios sanitarios catalanes a pacientes de la zona de la Franja de Aragón está repuntando. Y, a diferencia de lo que ocurría años atrás, la colaboración recibe las loanzas de ambas partes: los alcaldes los pueblos aragoneses que limitan con la provincia de Lleida no tienen quejas de la atención sanitaria recibida y el gerente de la Región Sanitària de Lleida y de la Región Alt Pirineu i Aran del Servei Català de la Salut , Jordi Cortada, considera que atender a más pacientes permite a Lleida ofrecer servicios de más intensidad terapéutica.

El Servei Català de la Salut registró 1.735 altas hospitalarias y 19.434 visitas externas en Lleida a lo largo de 2016 de pacientes de poblaciones de la Franja. Las dos cifras son ligeramente superiores a las de 2015, cuando se contabilizaron 1.675 altas sanitarias y 19.098 visitas externas.

También ha aumentado el número de aragoneses atendidos en un hospital de día, mientras que se han reducido las atenciones por diálisis o rehabilitación. Incluyendo el transporte sanitario, el coste de la atención sociosanitaria y de salud mental se elevó en 2016 a 9,5 millones de euros, frente a los 8,6 de 2015 o los siete millones de 2013.

Toni Comín, en el Hospital Universitario Arnau de Vilanova
Toni Comín, en el Hospital Universitario Arnau de Vilanova (ACN)

El gerente de la Región Sanitària de Lleida y de la Región Alt Pirineu i Aran del Servei Català de la Salut , Jordi Cortada, quita hierro a las cifras y enfatiza la estabilidad de la colaboración: “Sí, se ha contabilizado un pequeño repunte de actividad, pero la atención es básicamente estable”. “La diferencia entre 7 y 9 millones no responde tanto a un incremento de la actividad, sino más bien de facturación: ha habido algunos cambios en las tarifas, que han subido en algunas actividades del Servei Català de la Salut”, revela.

Insiste en que estos pacientes son considerados como propios en la región sanitaria de Lleida: “Tienen al Hospital Universitario Arnau de Vilanova como centro de referencia y acuden cuando lo necesitan, de la misma manera que los pacientes que residen en Catalunya”. “Y a la gente de la Franja que necesita un hospital terciario de mayor complejidad que el hospital Arnau de Vilanova, se la deriva como a un paciente residente en Catalunya”, explica.

Más pacientes permite ofrecer más servicios

Cortada recalca que los pacientes aragoneses no tienen solo una relación sanitaria con Lleida, sino que el vínculo es también social y cultural. “Es gente que en todos los sentidos tiene Lleida como referencia, es gente que habla catalán…”, ejemplifica. Recuerda, además, que Catalunya recupera el coste del servicio a través del servicio de compensación entre comunidades autónomas.

El director de los Serveis Territorials reconoce que a Lleida le beneficia atender a pacientes de Aragón. “A la región nos viene muy bien que vengan estos pacientes, estamos más que contentos de tratarlos… Al fin y el cabo, cuantos más seamos más servicios y de mejor calidad podemos ofrecer, servicios de más intensidad terapéutica”, razona. “Seguramente si no tuviéramos esta gente, alguna cosa no la podríamos tener; en cambio sumando a la población que nos viene de la Franja podemos asumir técnicas, protocolos terapéuticos que probablemente no podríamos asumir si no los tuviéramos”, insiste.

Zona de aparcamiento de ambulancias en el Hospital de Santa Maria de Lleida
Zona de aparcamiento de ambulancias en el Hospital de Santa Maria de Lleida (ACN)

El alcalde de Fraga, el socialista Miguel Luis Lapeña, asegura que la atención es correcta y recuerda que en octubre de 2015, cuando se les negaban algunos servicios, un grupo de alcaldes se reunió con el entonces conseller convergente Boí Ruiz y se solucionó el problema. “Tenemos convenios de especialidades y la relación no es buena, es lo siguiente”, celebra. “En octubre de 2015 me reuní con el conseller, el presidente de la comarca de la Litera, el de la Ribagorça y del Bajo Cinca y quedó muy claro”, recuerda.

“El conseller nos hizo una carta para enseñar a los vecinos por si algún médico les decía a sus pacientes que no podían ser atendidos en Catalunya, para que tuvieran la certeza de que Lleida seguía siendo su punto de referencia”, aprecia. “A partir de ese momento hemos estado más tranquilos y cuando se ha dado algún caso puntual se ha hablado”, afirma el alcalde.

Los pacientes aragoneses disponen de una carta de la Conselleria de Salut que acredita su derecho a ser atendidos en Lleida

La Franja de Aragón, con el “corazón partido” por el referéndum catalán

  • Inquietud en los municipios limítrofes, que comparten con Catalunya lengua, puentes, bomberos, hospitales y otros servicios
La Franja de Aragón, con el “corazón partido” por el referéndum catalán
Participantes a la manifestación de este 11 de septiembre (Susana Vera / Reuters)
, Lleida

Las novedades sobre el referéndum convocado para el 1-O también se siguen con intensidad en los pueblos de la Franja de Aragón. Una cincuentena de localidades que, además de la lengua catalana, comparten puentes, carreteras, bomberos, servicios sanitarios, autobuses y comercio con la ciudad de Lleida. Sus alcaldes relatan a La Vanguardia por qué estos días tienen el “corazón partido” con la campaña en favor del referéndum y las maniobras del Estado para impedirlo.

En la comarca de la Litera, donde la mayoría de los consistorios son socialistas, los alcaldes entienden las reivindicaciones catalanas pero son reticentes. Esperan que, pase lo que pase el 1 de octubre, sigan entendiéndose con las instituciones vecinas y con los pueblos leridanos, de los que les separan solo unos pocos kilómetros.

“Aunque nosotros no estemos implicados directamente, de rebote nos afecta”, reconoce la alcaldesa de Mequinenza, Magda Godia. “Tenemos una relación muy estrecha con todos los municipios de alrededor de Mequineza de la parte catalana y con las instituciones. Veo una situación tan complicada… No solo por cómo nos pueda afectar sino por el hecho de que todos tenemos familia y amigos en Catalunya y esta situación crea mal ambiente”, afirma.

El río Ebro cerca del embalse de Mequinenza, en la franja catalana de Aragón
El río Ebro cerca del embalse de Mequinenza, en la franja catalana de Aragón (Archivo / José María Alguersuari)

El alcalde de Alcampell, Josep Anton Chauvell, también socialista, reconoce que en su pueblo el referéndum “causa una verdadera inquietud”. “Aparte de la lengua, hablamos catalán, tenemos una relación muy estrecha. Los pueblos de la Franja con los que tocan con Catalunya intercambiamos sistema de riego y muchas cosas, no quisiéramos que se llegara a crear una división ni que se diera ese paso”, señala, en referencia a la independencia.

En la misma línea se pronuncia José Guillén, el alcalde de Camporrélls, cuando habla del 1 de octubre: “Lo vemos con preocupación, porque nuestros vínculos con Catalunya son muy grandes, no solo de cultura y lengua. No hay nadie que no tenga un familiar en Catalunya. Yo tengo un hijo trabajando en SEAT. Entendemos un lado y huimos al otro”, asegura el alcalde, que vivió unos años en Barcelona.

Por su parte, el alcalde de Viacamp y Litera, Alfredo Pociello, reconoce que preferiría que no hubiera referéndum y afirma que si llegara la independencia le gustaría seguir entendiéndose con Catalunya “como hasta ahora”. “No sé cómo quedarían los convenios y además compartimos sanidad y servicios vitales como los bomberos”, responde.

Preocupación también en Baells, pese a que no linda con Lleida. El municipio está a 10 kilómetros de tierras catalanas y tiene Alfarràs a 17 kilómetros por carretera. Sus vecinos deben recorrer 102 kilómetros para llegar a Huesca capital y solo 40 hasta Lleida. “Tengo el corazón dividido, tengo dos hijas en Catalunya, mis yernos son catalanes y mis cuatro nietos, también”, afirma el alcalde, Antonio Solano. Es del Partido Aragonés (PAR) y uno de los dos únicos alcaldes no socialistas de la Litera. “Nuestro sentimiento está con Catalunya y Aragón. No sé si a Catalunya le irá mejor por separado, soy aragonés pero Catalunya es mi segunda tierra. La situación se les ha ido de las manos a las dos partes”, asegura.

Los “agravios” y el diálogo

“Este tema empezó por un agravio moral y con toda la razón del mundo, porque Catalunya ha sufrido agravios que se han ido acentuando y eso ha creado una corriente de opinión y un sentimiento que yo puedo entender totalmente”, asume la alcaldesa de Mequinenza. “Sin embargo, que quieran independizarse o las escenas del Parlament me producen tristeza”, confiesa.

La edil socialista reconoce que tiene el “corazón partido” y que le duele que independentistas y Estado no hayan encontrado “una solución que cubra las expectativas de Catalunya”. “No sé si hay que buscar mejores interlocutores para ambas partes para ver si son capaces de reconducir el tema”, insiste Godia.

El hospital de referencia de Mequinenza es el Arnau de Villanova de Lleida, aunque según la alcaldesa cada vez es más frecuente que los pacientes de su pueblo sean dirigidos a Barbastro. Aún en caso de independencia, avisa a los maximalistas, su pueblo igualmente tendrá que entender con Catalunya.

Vista de clubs de lectura de bibliotecas de Lleida y Tarragona a Mequinenza, el pueblo de Jesús Moncada
Vista de clubs de lectura de bibliotecas de Lleida y Tarragona a Mequinenza, el pueblo de Jesús Moncada (Ayuntamiento de Mequinenza)

“Tengo la voluntad –asevera– de tener una extraordinaria relación con los catalanes porque yo siempre he admirado a Catalunya”. Y añade: “Ha sido para mí un referente, en especial en materia cultural, y siempre he pensado que iban por delante del tiempo y han sido un espejo en el que me he mirado muchas veces al plantear cuestiones para mi pueblo”. “Cuando oigo a alguien hablar mal de Catalunya, me revienta; pero el proceso independentista la verdad es que me ha descolocado mucho y no lo valoro tan positivamente”, lamenta.

Chauvell, de Alcampell, coincide en que el origen de la reivindicación actual es la falta de ofertas políticas para Catalunya: “Tenemos un Gobierno que no ha atendido ninguna petición de las que se han reivindicado desde Catalunya. Ni una ni una. Solo ha planteado vías judiciales y el Tribunal Constitucional y no se ha argumentado nada”. Aunque tampoco ve al soberanismo libre de culpa: “Por el otro lado se ha estado calentando la olla demasiado”.

Más información

“Mi familia está en Catalunya y hemos llegado a tener que dejar una sobremesa porque no sirven los argumentos cuando se ha enquistado tanto el problema”, dice. “Es emocional, la gente lo tiene asumido y será difícil la solución”, admite. Por ello, defiende la vía federalista que propone su partido. “Sería una reforma federal en la que fueran reconocidos todos los derechos y las peticiones de Catalunya “, argumenta. “Una ruptura dramática a nosotros nos duele y no sería una solución buena”, sostiene.

“No puede ser que haya tierras privilegiadas como Navarra y el País Vasco y y que todo el mundo se gire contra Catalunya; un Estado federal es la única solución”, coincide José Guillén, de Camporrélls. Alfredo Pociello, de Viacamp y Litera, va más allá: “¿De qué forma se podría arreglar? Quizás permitiendo que los impuestos que se generen en Catalunya se queden en el territorio”, apunta.

Una identidad propia y mixta

Guillén defiende la identidad mixta de este territorio, que lo hace singular: “Tenemos el corazón partido… Yo soy del viejo Aragón, pero también puedo pertenecer a Catalunya”. “Sin renunciar a ser aragoneses, somos tierra de transición y tenemos que convivir. Si tengo que ir a Huesca o a Zaragoza me siento muy a gusto, pero también me siento muy bien en Lleida y en Barcelona”, afirma. Y pone un ejemplo de la relación con los pueblos catalanes: “Mi municipio linda con Os de Balaguer, que antes era Tragó de Noguera, el pueblo desaparecido bajo un pantano. Y siempre me invitan a la fiesta”.

Para el alcalde de Alcampell, la independencia siembra muchas incógnitas pragmáticas en la Franja aragonesa: “Por ejemplo, el año pasado pusimos en regadío 200 hectáreas de mi término que se riegan de Almenar. ¿No podríamos regar porque sería otro país?”. Recalca que a su juicio se producirían paradojas “impensables”: “Toda la fruta de la comarca de la Litera pasa a través de Actel, una cooperativa de segundo grado de Lleida, las empresas de porcino Vall Companys o Leridana de Piensos tiene integradas muchas granjas en Aragón. ¿Qué pasaría?”

Vista de Camporrélls
Vista de Camporrélls (Ayuntamiento de Camorrélls)

La alcaldesa de Mequinenza relata que su tierra tiene muchas costumbres catalanas: “Muchos de nosotros descendemos de Catalunya y hablamos catalán. Muchas familias proceden de Móra d’Ebre porque en su tiempo cuando se hacía el transporte de carbón con los llaüts había una relación muy fluida entre los pueblos de la ribera del Ebro y se crearon muchos vínculos y nacieron muchas relaciones sentimentales”. Por ejemplo, señala que en su localidad se celebra “el segundo día de Navidad y la Mona”.

Pociello, de Viacamp y Litera, también relata que se lleva muy bien con los alcaldes catalanes de poblaciones vecinas, entre ellos con el de Sant Esteve de la Sarga, el republicano Jordi Navarra. Cuando tienen intereses comunes la política queda al lado. “Si conviene tirar algo adelante no miramos si somos de derechas o de izquierdas, apostamos juntos y trabajamos juntos”. Un ejemplo es la fluida gestión conjunta del Congost de Montrebei.

Nuestros vínculos con Catalunya son muy grandes, no solo de cultura y lengua: no hay nadie que no tenga un familiar en Catalunya”

José Guillén

Alcalde de Camporrélls

Origen: La Franja de Aragón dividida por el referéndum de Catalunya

Origen: Reflexions sobre la Franja davant el procés català – Terra Veu

LA CALA DE SOPEIRA I EL GOLF DE CASTELLONROI

Un tema tan polèmic com és la independència de Catalunya pot inquietar milers de catalans, pot neguitejar-los o excitar-los d’una manera especial, essent la seva terra la que pot desprendre’s de la resta de l’Estat espanyol. Així és com també en el territori que fa frontera, l’anomenada Franja de Ponent, hi ha una situació d’incertesa generalitzada. Què és el que passaria amb aquest formós territori de parla catalana (o més aviat de parla indecisa, de llengua dubtosa, oi, senyors del govern d’Aragó?) si Catalunya es fes independent? Què passaria amb aquesta variant dialectal tan especial?

Des del punt de vista personal, essent filla d’una mare nativa d’Albelda (La Llitera) i d’un pare nadiu de Vilanova de Segrià (El Segrià), residint a aquest segon, estic vivint una situació d’autèntica incertitud. Els meus avis, que ambdós viuen a la població de la Franja han desenvolupat una actitud satírica envers aquest tema. Tot sovint parlen sobre la possible platja a la Llitera, si Catalunya se’n desprèn definitivament. També fan menció de l’impost de duanes que hauríem de pagar quan, cada dissabte, anem a comprar el deliciós pa de pagès del forn de Chaquín. “Al final, potser ens sortirà més car el pa que la gasolina!” diuen a tall d’ironia.

Deixant de banda les infinites paròdies que poden fer-se al respecte, la veritat és que no em sento precisament inerme puix que, des de l’àmbit de la sociolingüística, es troben desconcertats, essent per a ells una situació molt especial i molt nova.

Tot i així, però, es preveu que les coses a la Franja de Ponent no canviïn gaire. El que sí que pot succeir és que des de l’Aragó, en general, s’adopti una postura bel·ligerant i rancuniosa amb el conjunt de Catalunya. “Jo crec que la gent de Franja continuarà fent la viu-viu com ha fet durant tota la seva història, és a dir, jugar amb dues baralles, que és allò que en diuen fer-se l’andorrà.” advera el doctor en filologia catalana Ramon Sistac i Vicén en una entrevista.

I vosaltres què en penseu gent de la Franja, prendríeu el sol a la cala de Sopeira, o bé us manifestaríeu al golf de Castellonroi?

Origen: Wha’s Like Us: Aragon keeping an eye on the neighbours as Catalans seek indy (From The National)

Martin Hannan Journalist
Zaragoza, the capital of Aragon

Zaragoza, the capital of Aragon

THE people of the Aragon region in Spain are constantly keeping an eye on their nearest neighbours in Catalonia as that region prepares for its independence referendum that has been called for October 1, if it happens at all.

Most people with any knowledge of European politics are aware that Catalonia has a strong independence movement, but how many know that the ancient kingdom of Aragon, which is now an autonomous region of Spain, also has its own independence movement? Their national day is April 23, feast day of their patron, Saint George – the same as England.

Scotland and Aragon have one historic thing in common – both kingdoms survived independently until 1707, when the parcel of rogues voted Scotland into the Union while in that year Philip V, the first Bourbon king of Spain, invaded Aragon and enforced Castilian language and laws.

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It is a matter of pride to some of the Aragonese people that their own language has survived, albeit that only around 10,000 of the 1.4 million population – more than half of whom live in the capital Zaragoza – can speak it, and do so mostly in remote communities.

Catalan is spoken by many people in the east of the region, but the vast majority speak Castilian Spanish as their first language.

The Aragonese are proud of the fact that they are recognised as a “nationality” within Spain’s regional autonomy constitution introduced in 1982, yet there is nowhere near the demand for independence that there is in neighbouring Catalonia.

Instead there are constant demands for greater autonomy for a region which could quite easily be self-sufficient, not least because of the agricultural strength of the valley of the River Ebro.

The problem for those who would like Aragon to be an independent nation is that the political parties who promote Aragon as a nationality are split across the left, centre and right spectrum.

One of the leading leftist political parties is the Chunta Aragonesista (CHA), led by lawyer Jose Luis Soro, who is a minister in the coalition that runs the regional government.

Soro and his party stand for secularisation of Aragonese culture and politics, and are very much on the left wing. They also have relatively few elected representatives apart from mayors and councillors in the small municipalities which provide the CHA’s main strength, and none at all in the Madrid Cortes, the Spanish parliament.

There is an issue which could unite the various separatist parties, and that is the banning of questions and speeches in Aragon and Catalan languages in the regional parliament. It might seem a trivial matter, but it has angered politicians and people alike.

Origen: Más de 300 personas claman por una carretera digna en Tronchón | La Comarca

Origen: Fomento repara el talud derruido del túnel de Monroyo de la N-232 | La Comarca

Origen: Situen en l’any 1.555 el primer aval del català a la Franja | Xarxes socials i llengües

Un recent article de l’historiador Guillermo Tomás situa el primer testimoni sobre el català a la Franja l’any 1.555 en lletra d’Hernando de Aragón, arquebisbe de Saragossa i virrei. La troballa se situa 2 anys abans de l’al·lusió que se’n fa a Los col·loquis de la insigne ciutat de Tortosa. Podeu revisar a lafranja.net altres múltiples testimonis sobre la llengua a la Franja i la concepció que en tenen propis i estranys al llarg dels segles:

Al final del fragmento el autor retomó la cuestión del catalán, en esta ocasión para negar el vínculo entre Tarragona y Aragón que había apreciado Antonio de Nebrija. El razonamiento del arzobispo era el siguiente: nadie en Cataluña hablaba aragonés, ergo era imposible que esa ciudad hubiese pertenecido a Aragón, ergo era inconcebible que un lugar hubiese tomado el nombre del otro. Para reforzar tan débil argumento recurrió de nuevo a un hecho lingüístico contrastable: frente a la ausencia de locutores de aragonés en Cataluña, el idioma catalán —también llamado lemosín— propio de Cataluña y Valencia había penetrado en una extensa zona de Aragón que se precisa: Monzón y su tierra, Fraga, Fabara, Maella, Torre del Conde, La Fresneda, Valderrobres, Beceite, Fuentespalda, Monroyo, Aguaviva y algunos pueblos turolenses colindantes con Valencia. El territorio catalanohablante que dibuja ese listado se ajusta prácticamente a la situación actual, salvo por algunos detalles: Monzón perdió su lengua autóctona a favor del castellano —tal vez en el transcurso de la guerra de Secesión del siglo XVII—; Ribagorza —en coherencia con lo que se había afirmado antes— se dejó fuera para incluirla íntegramente en el dominio aragonés; y en los pueblos fronterizos de la Comunidad de Teruel —que no se citan, lo cual es significativo— el idioma vecino debía de usarse para las constantes interacciones con Valencia, pero no era vehicular como en los otros lugares. Cabe destacar que se trata de la mención explícita conocida más antigua al uso popular del catalán en Aragón, que precede en dos años a la alusión que se hace en Los col·loquis de la insigne ciutat de Tortosa.

Tomás Faci, G. (2016). Las lenguas de Aragón en el siglo XVI según el arzobispo Hernando. Alazet, (28). http://revistas.iea.es/index.php/ALZ

Origen: Red de Solidaridad Popular de Fraga – Inici

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