{"id":12219,"date":"2013-06-11T16:51:35","date_gmt":"2013-06-11T14:51:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lafranja.net\/?p=12219"},"modified":"2013-06-11T16:51:35","modified_gmt":"2013-06-11T14:51:35","slug":"fernando-blanco-del-exilio-frances-a-calaceite-fronterad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lafranja.net\/?p=12219","title":{"rendered":"Fernando Blanco. Del exilio franc\u00e9s a Calaceite | FronteraD"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.fronterad.com\/?q=fernando-blanco-exilio-frances-a-calaceite\">Fernando Blanco. Del exilio franc\u00e9s a Calaceite | FronteraD<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"text-node\" id=\"cuerpo\" style=\"font-size: 14px; margin-top: 10px;\">\n<p><span style=\"font-size: 1em;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cap\">\u201cL<\/span>os trabajadores de las fincas no se llaman Pedro, Antonio, Miguel\u2026\u201d, dijo el nuevo due\u00f1o del bar de la avenida de Catalu\u00f1a en Calaceite, un rumano que lleg\u00f3 a este pueblo de Teruel unos diez a\u00f1os atr\u00e1s y que tuvo la suerte de que el antiguo propietario, comunista, al saber de su nacionalidad decidiera emplearlo. Las cosas le fueron bien, pues pill\u00f3 los que ahora se conocen como \u201ca\u00f1os dorados\u201d, se trajo a su mujer y juntos gestionan el bar, en el que no not\u00e9 m\u00e1s diferencia respecto a tiempo atr\u00e1s que el acento del jefe. Estaba desayunando mientras esperaba junto a otro par de madrugadores \u2013una pareja que sal\u00eda de las catacumbas del <em>grunge\u2013<\/em>\u00a0a que apareciera el autocar de la Hispano Igualadina en direcci\u00f3n a Barcelona. Acababa de pasar un fin de semana largo haciendo fotos en Calaceite y el hombre hab\u00eda tenido que verme c\u00e1mara en ristre. Eso dio pie a que me mostrara un libro de fotograf\u00edas dedicado a las mujeres del pueblo, donde aparec\u00eda su mujer como una calaceite\u00f1a m\u00e1s. Me figur\u00e9 por eso que iba a soltar una ristra de nombres de jornaleros de pa\u00edses del Este o del norte de Europa, pero dijo: \u201cNo: se llaman \u2018N\u00famero tal\u2019 y \u2018N\u00famero tal otro\u2019. Si el encargado tiene que hablar con alguno lo llama \u2018eh, t\u00fa, n\u00famero tal\u2019, y si alguno de los trabajadores quiere hablar con el due\u00f1o, no puede hablar directamente, \u00a1tiene que pedir d\u00eda y hora!\u201d. Que este hecho escandalizara a un hombre llegado de la depauperada Ruman\u00eda, el pa\u00eds donde gobernaron los Ceaucescu, parec\u00eda una se\u00f1al fiable del deterioro de las condiciones de trabajo en la zona del Matarra\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed estaban las cosas a primeros de agosto de 2012, con la crisis econ\u00f3mica a galope tendido, y los campos de almendros y olivares que rodean los pueblos de la comarca a punto para la recogida. Si hay una persona en Calaceite que nunca tolerar\u00eda ser tratado como un simple n\u00famero, pens\u00e9, porque nunca ha tolerado que se le trate como a un simple n\u00famero, ese es Fernando Blanco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuesta creer que Fernando Blanco tenga 82 a\u00f1os. Al margen de un problema en la vista, se le ve en buena forma y con una envidiable claridad de ideas. Sorprende, cuando una averigua que naci\u00f3 en L\u00e9rida en 1930, su clara dicci\u00f3n en castellano, la ausencia de acento catal\u00e1n. Fernando pas\u00f3 parte de su infancia en Burgos, de donde era su madre. En la capital castellana, \u201cbeata y fascista\u201d, decidi\u00f3 buscar refugio el padre, Teodoro Blanco, comandante del castillo de L\u00e9rida durante la Guerra Civil espa\u00f1ola en el bando republicano. Acabada la contienda y en pleno periodo de represalias y ejecuciones, cuando se hab\u00eda puesto precio a su cabeza, se dijo que a nadie se le ocurrir\u00eda buscarlo en la ciudad cogollo de los franquistas y all\u00e1 se traslad\u00f3 la familia. Teodoro Blanco fue apresado cuando la sed de venganza hab\u00eda remitido y hab\u00eda terminado, en palabras de Fernando, \u201cel ansia de matar\u201d. Sin embargo, recuerda, si su padre se salv\u00f3 de una condena a muerte segura fue porque se ocup\u00f3 del caso un coronel, abogado, franquista, s\u00ed, pero que sab\u00eda que desde el bando de la Rep\u00fablica el comandante Blanco se opuso repetidamente a la ejecuci\u00f3n de personas culpables\u2026 de acudir a la iglesia. Ning\u00fan testigo compareci\u00f3 para acusarlo y se zaf\u00f3 de la pena capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Por ir a la iglesia no los iban a matar!\u201d, protesta Fernando, y en boca de un firme y jocoso anticlerical como \u00e9l la frase dice mucho de su car\u00e1cter. De estos primeros a\u00f1os de posguerra \u00e9l recuerda y subraya \u201cel hambre y la miseria\u201d. Lo dice en el tono de haber pensado a menudo en ese tiempo y en las prioridades que marc\u00f3. Precisamente de la \u201chambruna\u201d que sigui\u00f3 a la guerra hablaba no hace mucho el cineasta Carlos Saura, explicando que, junto al fr\u00edo, marcaba el contexto de su pel\u00edcula <em>\u00a1Ay Carmela!<\/em> Una vez liberado el padre, el matrimonio Blanco, que tendr\u00eda siete hijos, se traslad\u00f3 a Barcelona. El joven Fernando aguant\u00f3 en Espa\u00f1a hasta 1955, y para entonces, cuando con 25 a\u00f1os se exili\u00f3 en Par\u00eds, hab\u00eda realizado cursos de dibujo en la Llotja, se hab\u00eda empleado en distintos oficios y militaba en el grupo Fomento Obrero Revolucionario, de ideolog\u00eda trotskista-anarquista. Llevaba una carta de presentaci\u00f3n para el c\u00e9lebre poeta surrealista franc\u00e9s <a href=\"http:\/\/www.fundanin.org\/aperet.htm\">Benjam\u00edn P\u00e9ret<\/a> (1899-1959) que militaba en la secci\u00f3n francesa del FOR. P\u00e9ret es hoy conocido para unos pocos, pero en la \u00e9poca era famoso, adem\u00e1s de por su militancia pol\u00edtica, que lo llev\u00f3 a defender al bando republicano espa\u00f1ol, por ser, junto con Andr\u00e9 Breton, uno de los fundadores del movimiento surrealista. El encuentro con P\u00e9ret fue sin duda el hecho m\u00e1s significativo en el plano art\u00edstico y el que ha dejado una huella m\u00e1s profunda en la memoria de Blanco, no solo por la simpat\u00eda personal que surgi\u00f3 entre los dos hombres \u2013al mencionarlo, asoman a su sonrisa la complicidad y los recuerdos de una amistad que marc\u00f3 su juventud\u2013, sino tambi\u00e9n porque le ofreci\u00f3 un contexto art\u00edstico, el del surrealismo, al tipo de imaginaci\u00f3n que Fernando Blanco cultivaba en sus dibujos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El autor de <em>Je ne mange pas de ce pain l\u00e0<\/em> y el joven exiliado espa\u00f1ol se trataron con frecuencia, hasta la muerte del poeta en 1959. P\u00e9ret, que hab\u00eda participado en la Guerra Civil espa\u00f1ola, y estuvo exiliado en M\u00e9xico y en Brasil, lo introdujo en los c\u00edrculos anarquistas y surrealista de Par\u00eds o\u2026 como a\u00f1ad\u00eda con sorna el poeta, \u201clo que queda del surrealismo\u201d, que casi pod\u00eda resumirse en la figura de su gran amigo Breton. P\u00e9ret y Breton, que falleci\u00f3 en 1966, yacen en tumbas pr\u00f3ximas en el cementerio parisino de Batignolles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La emigraci\u00f3n a Francia de los a\u00f1os 50 tuvo un car\u00e1cter m\u00e1s pol\u00edtico que la que lleg\u00f3 en las dos d\u00e9cadas siguientes, que estaba menos ideologizada y ten\u00eda objetivos b\u00e1sicamente econ\u00f3micos. Aunque el impacto que pudieron experimentar unos y otros fue parecido ante la libertad de costumbres que se respiraba en la Francia laica y republicana es posible que los exiliados de los a\u00f1os 50, que se integraron plenamente sin dejar de ser espa\u00f1oles, establecieron una relaci\u00f3n menos superficial que quienes lo hicieron movidos por la oportunidad de aprovechar la eclosi\u00f3n econ\u00f3mica europea de los a\u00f1os 60 y 70, una eclosi\u00f3n que, de la mano de la publicidad y de los nacientes estudios de mercado, provocaron una revoluci\u00f3n social que sirvi\u00f3 para desideologizar a una parte de la clase trabajadora, aunque tambi\u00e9n para alimentar distintas corrientes de pensamiento cr\u00edtico, desde la izquierda, a veces en tono sat\u00edrico pero no solamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pel\u00edculas de estilos tan diferentes como <em>Rogopag <\/em>(de Rosselini-Godard-Pasolini-Gregoretti), <em>La dolce vita<\/em> (de Federico Fellini) y <em>Tout va bien<\/em> (de Jean-Luc Godard), ilustran bien el cambio de costumbres, los intentos de sedar ideol\u00f3gicamente a las clases trabajadoras proporcion\u00e1ndoles bienes de consumo a bajo precio, la relajaci\u00f3n de la mano de hierro de la Iglesia y los conatos \u2013a veces pintorescos\u2013 de la intelectualidad de izquierdas por <em>servir<\/em> a la causa de los trabajadores. Precisamente estos a\u00f1os fueron para Fernando Blanco y su mujer, Luisa Rebollo, a la que conoci\u00f3 en la capital francesa, los m\u00e1s plenos y felices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por entonces cultivaba el dibujo y el grabado pero no a tiempo completo \u2013hasta hace muy poco tiempo, Blanco ha sido uno de los escasos grabadores que han trabajado la <a href=\"http:\/\/www.arts4x.com\/spa\/d\/manera-negra-grabado-a-la\/manera-negra-grabado-a-la.htm\">manera negra<\/a>, o <em>mezzatinta<\/em>, la t\u00e9cnica m\u00e1s dif\u00edcil\u2013. La exposici\u00f3n itinerante que conmemora la figura de Walter Benjamin, en el 70 aniversario de su muerte en Port Bou, incluye un grabado suyo, la \u00fanica mezzatinta en una colecci\u00f3n de obras que re\u00fane hasta a cien artistas, Eduardo Chillida entre ellos. Tambi\u00e9n la Biblioteca Nacional tiene catalogada una manera negra suya: <em>Hipocampo. Tierra-mar<\/em>. Exiliado en Par\u00eds, Blanco no se plante\u00f3 entonces emprender una \u201cvida de artista\u201d profesional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Benjam\u00edn P\u00e9ret, que ejerc\u00eda de cr\u00edtico de arte y se mov\u00eda entre galeristas y creadores, mostr\u00f3 inter\u00e9s por sus obras y le anim\u00f3 a profesionalizarse; pon\u00eda a su disposici\u00f3n los contactos, la oportunidad de exponer y de <em>lanzarlo<\/em>. Pero Blanco, pese a la reputaci\u00f3n de P\u00e9ret como cr\u00edtico duro y respetado que se expresaba sin pelos en la lengua, un car\u00e1cter y una posici\u00f3n que daba m\u00e1s peso a cualquier juicio positivo suyo, ten\u00eda presente el recuerdo de tanta penuria pasada y no era amigo de dar saltos en el vac\u00edo ni de jugar a la bohemia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Prefiri\u00f3 conservar la independencia, parad\u00f3jica, que consiente un sueldo, entendiendo, como Jean-Jacques Pauvert, el gran editor de los surrealistas, que nadie tiene m\u00e1s jefes que un artista. Las jornadas de trabajo en aquellas d\u00e9cadas eran largas y duras, una paliza de horas de trayecto de ida y vuelta del trabajo a casa. Pero era tambi\u00e9n el apogeo de las reivindicaciones y la lucha obrera, con su traducci\u00f3n en huelgas, despidos y ficha policial por militancia \u201crevolucionaria\u201d. Mayo del 68 en Par\u00eds supuso un punto de inflexi\u00f3n. Por m\u00e1s que la corriente revisionista de los \u00faltimos a\u00f1os ha intentado condenar el movimiento caracteriz\u00e1ndolo como una <em>fiebre<\/em> de los j\u00f3venes burgueses antes de integrarse de cabeza en el sistema, lo cierto es que muchos universitarios de las capas medias comprendieron que se les preparaba para convertirse en los futuros mu\u00f1idores del sistema y quisieron cambiar las reglas del juego. En mayo del 68 Fernando trabajaba en la factor\u00eda Citro\u00ebn y particip\u00f3 en primera fila en las huelgas. A los j\u00f3venes universitarios que fueron a trabajar a las f\u00e1bricas sol\u00eda decirles que los obreros pod\u00edan necesitar de los universitarios su palabra y su formaci\u00f3n intelectual para actuar de portavoces de reivindicaciones coincidentes, lo que no necesitaban era su sentimiento de culpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo f\u00e1cil ser\u00eda dar por sentado aqu\u00ed el analfabetismo de los trabajadores y la formaci\u00f3n intelectual sin destino de los j\u00f3venes universitarios, pero no estamos hablando de Espa\u00f1a sino del exilio en Francia, por lo que no se puede obviar el poso de memoria que dejaron en la \u00e9poca la guerra espa\u00f1ola y la Segunda Guerra Mundial; ser\u00eda olvidar, adem\u00e1s, el papel que la palabra, el discurso hablado y escrito, ten\u00eda socialmente, antes de que la televisi\u00f3n causara el efecto que ya conocemos de fascinaci\u00f3n y adocenamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despedido de la Citro\u00ebn, hab\u00eda que buscar otro empleo. Fernando Blanco cuenta que al presentarse ante el que lo iba a contratar le advirti\u00f3 de que no se molestara en pedir referencias, pues le dir\u00edan que era un revoltoso, un revolucionario, \u201cuno de esos que, \u00a1uy!, ponen bombas y c\u00f3cteles molotov\u201d. Pero hab\u00edan llegado los a\u00f1os del relevo del general Charles De Gaulle por Georges Pompidou: el discurso cambia al centrarse en pol\u00edticas de industrializaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n. La empresa en cuesti\u00f3n, conforme con los tiempos, centraba su inter\u00e9s en \u201cganar dinero\u201d y reclutaba a los mejores profesionales \u2013y as\u00ed era considerado Blanco\u2013, por lo que hizo caso omiso de fichas pol\u00edticas. La lucha obrera cobra verdadero sentido, afirma Blanco, si uno es o trata de ser el mejor en su campo. \u201cNo vaya a hacer de las suyas\u201d, le advirti\u00f3 el ingeniero que lo emple\u00f3. \u201c\u00a1Si son ellos, que provocan!\u201d, se r\u00ede ahora Fernando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta \u00faltima etapa en Francia se hace cargo de la parte mec\u00e1nica de la fabricaci\u00f3n de simuladores de vuelo para un avi\u00f3n que es la ni\u00f1a bonita de Francia: el Mirage. El ingeniero ten\u00eda plena confianza en \u00e9l por lo que nadie m\u00e1s ten\u00eda permiso para introducir cambios en los planos: \u201c\u00a1No entiendo c\u00f3mo no se ca\u00edan!\u201d, exclama Fernando al recordar los errores que sus colegas no correg\u00edan, poniendo en peligro el plan de simulaci\u00f3n. Sin embargo, los a\u00f1os <em>revoltosos<\/em> le pasaron factura \u2013\u201cla polic\u00eda no nos dejaba en paz\u201d, a causa de su militancia anarquista\u2013 y los Blanco decidieron adelantar el regreso a Espa\u00f1a. Tras un tiempo en Barcelona, se instalaron definitivamente en una de las casonas medievales del casco antiguo de Calaceite. La estupenda conservaci\u00f3n del pueblo se debe en buena medida a las ayudas en condiciones ventajosas que conced\u00eda el Gobierno de Arag\u00f3n para la restauraci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico y que han ayudado a evitar la despoblaci\u00f3n de peque\u00f1os municipios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Im\u00e1n cosmopolita<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os setenta, el pueblo empez\u00f3 a atraer a un grupo de artistas e intelectuales que le dieron <a href=\"http:\/\/otrolunes.com\/archivos\/16-20\/?hemeroteca\/numero-16\/sumario\/este-lunes\/calaceite-el-pueblo-del-boom-emilio-ruiz-barrachina\">renombre<\/a> y lo han convertido en capital cultural de la comarca del Matarra\u00f1a. El novelista chileno Jos\u00e9 Donoso \u2013que escribir\u00eda <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche<\/em> precisamente durante su \u00e9poca espa\u00f1ola\u2013; el poeta y traductor \u00c1ngel Crespo, que lleg\u00f3 en 1986 con su esposa Pilar G\u00f3mez Bedate tras una fruct\u00edfera estancia en Puerto Rico; el traductor y escritor chileno Mauricio W\u00e1cquez, y artistas pl\u00e1sticos como R\u00e0fols Casamada, Maria Girona y Teresa Jass\u00e0, entre otros, est\u00e1n ligados a la historia de Calaceite y a una efervescencia que se prolong\u00f3 hasta mediados de los a\u00f1os noventa, gracias tambi\u00e9n a la Fundaci\u00f3n hispano-francesa Noesis \u2013fundada por el profesor y narrador franc\u00e9s Didier Coste, cuya controvertida personalidad a\u00fan se recuerda en el pueblo\u2013, que becaba a artistas pl\u00e1sticos y a escritores, en su mayor\u00eda hispanos y franc\u00f3fonos. Eran becas-residencia de un mes, a disfrutar entre julio y septiembre. El pueblo se llenaba de color, vitalidad, an\u00e9cdotas e intercambios muy fecundos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Blanco era entonces responsable del taller de grabado de la fundaci\u00f3n y con \u00e9l hizo sus pinitos en la plancha de cobre un joven pintor hoy reconocido, <a href=\"http:\/\/www.cridart.com\/fr\/fiche_artiste.php?id=16\">Tung Wen Margue<\/a> (de or\u00edgenes chino-luxemburgueses), que ilustr\u00f3 con grabados a la manera negra el texto m\u00e1s que herm\u00e9tico del escritor franc\u00e9s Michel Falempin, <em>G\u00f3ngora parmi les ombres (G\u00f3ngora entre las sombras)<\/em>, que se public\u00f3 posteriormente en la colecci\u00f3n Parvula, de Noesis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando la Fundaci\u00f3n Noesis cerr\u00f3 sus puertas, en 1996, el flujo de artistas que llegaban cada verano se interrumpi\u00f3 y, con los a\u00f1os, al ir muriendo los mayores \u2013Crespo, W\u00e1cquez, Jass\u00e1\u2026\u2013, aquel ambiente art\u00edstico cosmopolita, residuo de los setenta que unos y otros supieron conservar, se ha esfumado casi por completo, lamenta Blanco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Grabados, dibujos, collages<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nunca ha pretendido ser un artista acad\u00e9mico, pero sus creaciones no son las de un aficionado. Se observa la huella surrealista en el gusto por los juegos de palabras y retru\u00e9canos con que titula sus collages, grabados, mezzatintas y <em>objet-trouv\u00e9s<\/em>. En la galer\u00eda Alegr\u00eda de Barcelona, donde se ha mostrado una amplia selecci\u00f3n de sus collages, le reclaman, cuenta Blanco risue\u00f1o, \u201cm\u00e1s monjas lascivas y curas l\u00fabricos\u201d. Pero parece verdad lo que dec\u00eda Andr\u00e9 Breton: \u201cHoy nadie se escandaliza; la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los temas de Blanco evocan sin disimulos el imaginario surrealista, la liberaci\u00f3n creativa y sexual de los a\u00f1os 70 y las fobias anarquistas: ah\u00ed est\u00e1n los jerifaltes de la Iglesia \u2013curas de a pie y arzobispos, papas y monaguillos, Rouco Varela con su sobrina ense\u00f1ando ubres en <em>Intervi\u00fa<\/em> y un santoral para tiempos laicos: <em>San-dalio\u2013<\/em>. Est\u00e1n los militares y sus coloridas variaciones \u2013la Legi\u00f3n, tenientes, caudillos europeos y africanos\u2013, la monarqu\u00eda y sus privilegios, o las celebraciones cat\u00f3licas, como esa plasmada en un gran collage donde parece representado Jes\u00fas con los doce ap\u00f3stoles, que el cura del pueblo, de visita en casa de los Blanco, celebr\u00f3 satisfecho\u2013: \u201c\u00a1Ves como eres algo creyente! \u00a1<em>La Santa Cena<\/em>!\u201d. \u201cNo \u2013le corrigi\u00f3 Blanco\u2013. Es <em>La Merienda Cena<\/em>\u201d. El celoso defensor de la ortodoxia cat\u00f3lica reaccion\u00f3 march\u00e1ndose de la casa. <em>La Merienda Cena,<\/em> aquella que el poeta Jaime Gil de Biedma defin\u00eda como \u201cencantador expediente familiar que sospecho ya extinguido\u201d en su <em>Revista de bares (o apuntes para una prehistoria de la difunta gauche divine), <\/em>publicado por Galaxia Gutemberg bajo el t\u00edtulo <em>Variedades, 1964-1979<\/em>, un texto seguramente inspirado por el <em>Manual de Saint-Germain<\/em>, de Boris Vian.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo dir\u00eda que Fernando Blanco sostiene un debate pol\u00edtico con el presente. Es como si sus collages pretendiesen ponerle freno con una guasa tranquila la indignaci\u00f3n que le provocan los desmanes de nuestra democracia y sus <em>representantes<\/em>, mientras en su maneras negras, como dice \u00e9l, \u201cel entusiasmo sale a la luz\u201d. Sin querer que suene a epitafio, una vida cumplida sin abdicar de sus convicciones y lealtades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Furi\u00f3 es escritora<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Blanco. 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