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Category: Aragonès

Serrat reformará la ley de lenguas y la de bibliotecas

DirectorioCultura Deporte Gobierno Aragón Dolores Serrat Comisión Cortes Aragón Universidad

Foto: EUROPA PRESS

ZARAGOZA, 24 Ago. (EUROPA PRESS) –

La consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Dolores Serrat, impulsará la reforma de las leyes de protección, uso y promoción de las lenguas de Aragón, conocida como ley de lenguas, y la de bibliotecas. También promoverá una ley para regular el mecenazgo.

Serrat ha mantenido un encuentro con los medios de comunicación este miércoles, 24 de agosto, momentos antes de comparecer en Comisión de las Cortes de Aragón para dar cuenta de su proyecto de gestión para esta legislatura, como consejera del Gobierno autónomo de la ‘popular’ Luisa Fernanda Rudi.

Dolores Serrat se ha comprometido a adaptar la legislación aragonesa a la normativa española contra el dopaje en el deporte y a favorecer la formación de los deportistas profesionales para que después se integren mejor en el mercado laboral.

((Habrá ampliación))

 

Foto de la Noticia

Foto: EUROPA PRESS

ZARAGOZA, 24 Ago. (EUROPA PRESS) –

mitjançantSerrat reformará la ley de lenguas y la de bibliotecas. europapress.es.

 

Fruit de la 6ª Trobada d’Autors al Matarranya, tot i les incidències hagudes i que tan bellament vam exposar en el nostre informe, són aquests dos llibres la portada dels quals us mostrem.

 

 

En un es veu la locomotora característica que feia el trajecte de la Val de Zafán sortint d’un túnel. A dins (del llibre, no del túnel) 42 autors recorden i fabulen sobre aquell històric tren i l’actual via verda en que s’ha convertit.
“Tren de Val de Zafán” és el seu títol.
Gara d’Ediziones el seu editor.
El compilador ha estat Juli Micolau.

 

En l’altre, una ratlla blanca sobre un fons marró (de guix sobre el terra? No serà una línia marcada en un camp de futbol sense gespa?) simbolitza la marca que divideix, que separa: el mur, el filat, la barrera, … la frontera. Un total de 95 poetes posen en paraules tot allò que els suggereix aquest lloc (o no-lloc).
“Poesia a la frontera” es diu.
L’edita March Editors.
Santi Borrell ha estat el seu compilador.
Tots dos llibres barregen textes en català, castellà i aragonès.
El nostre editor (Fede Cortés) participa en el primer amb un relat anomenat “Anada i tornada” i amb tres poemes al segon.
Tant un com l’altre el podeu trobar a Serret Llibres.

Johnson&Johnson, detectius (encara que aquí fem de reporters)

Johnson & Johnson: La frontera i la via.

En la localidad gerundense de Salt, Carles Bonet y Joana Martínez, concejales de la lista Plataforma per Catalunya, un partido ultraderechista caracterizado por un demagógico discurso contra la inmigración, han abandonado este grupo político, que consiguió en las últimas municipales un éxito notable en numerosos municipios catalanes. La noticia no tendría mayor interés de no ser por las razones «éticas de conciencia y moral» esgrimidas por estos tempranos tránsfugas. Bonet es homosexual y tiene un novio dominicano, que incluso iba en la misma lista que su compañero. Martínez tiene una pareja de raza negra. Estas circunstancias, que uno quiere creer que no tendrían la menor importancia en otros partidos, fueron concluyentes para la ruptura. Y uno se pregunta qué narices hacían estos dos personajes integrando las listas de una formación homófoba y xenófoba, en la que tenían menos futuro que un rabino en un desfile nazi.

En un municipio de Cantabria, otro concejal también ha renunciado a su acta, que venía ocupando desde hace casi tres décadas. La razón no deja de tener su gracia: acababa de ser nombrado responsable de Medio Ambiente después de que hace cinco años fuera condenado por un delito de incendio forestal del que se declaró culpable. En Manises tuvo sus quince minutos de gloria la delegada del área de Bienestar Social y teniente de alcalde tras abandonar precipitadamente un pleno municipal con el sólido argumento de que tenía que coger un autobús a Madrid para participar como público en el programa «Sálvame Deluxe». Otro caso: la presidenta de Aragón ha nombrado Director General de Cultura a Humberto Vadillo, sujeto que se ha caracterizado por sus contundentes opiniones contrarias a la intervención pública en la cultura, adornadas en numerosas intervenciones con la consabida retahíla sobre titiriteros y despilfarradores artistas de la ceja. Y, para no alargarme, el equipo de gobierno de Bélmez ha consignado alrededor de un millón de euros para el Centro de interpretación de las caras de Bélmez, pomposa denominación que esconde la intervención en una casa en la que, oh milagro, se aparecían rostros por las paredes.

Como en el poema de José Agustín Goytisolo que popularizó Paco Ibáñez, el país se desliza en un movimiento uniformemente acelerado hacia el mundo al revés en el que el lobito bueno es maltratado por todos los corderos y convivimos con abundantes príncipes malos, extraordinarios ejemplares de brujas hermosas y algún que otro pirata honrado. Con la inocencia de la dulce decadencia, hemos puesto a los lobos a guardar a las ovejas. Y mientras la cabaña ovina sigue masticando con indolencia los últimos restos de pasto, los auténticos lobos avanzan por las cañadas.

 

Lobos guardando ovejas – Opinión – Diario de León.

http://www.unizar.es/prensa/noticias/1108/110816_z0_8.pdf

MARGARITA Barbáchano14/08/2011

Estaba yo tan tranquila cerca del mar en territorios lejanos cuando se me ocurrió (un día nublado) conectar el portátil y mirar mi correo. Una invasión de e-mails con el asunto explícito de “Vadillo dimisión” me sorprendió y me hizo pasar toda la tarde abriendo mensajes y navegando por la red, intrigadísima por quién podía ser este personaje desconocido que concitaba semejante repulsa social.

En contra de mi costumbre de no romper la paz de mis vacaciones, he hecho una excepción y recojo el guante de mi admirado Joaquín Carbonell, quien en Facebook (que está que arde con este asunto) se preguntaba dónde están los airados columnistas, los escritores, los artistas, los intelectuales y demás representantes de la cultura aragonesa, que no dicen nada. En primer lugar, se me ocurre pensar que la mayoría estarán desconectados de vacaciones; y en segundo lugar, hay que reconocer que en el grupo abierto por mi respetado amigo y dramaturgo Mariano Anós, ya se pueden ver adhesiones importantes de personas señaladas en el ámbito cultural de nuestra tierra. Ni que decir tiene que entre las cerca de mil peticiones de dimisión del director general de Cultura, más de la mitad poseen un currículo más serio que el suyo.

Este señor no tiene, que se conozca, publicaciones en editoriales conocidas, de prestigio o universitarias. Su mayor cualidad parece ser la de “opinador” full time en medios digitales afines de ideología ultra conservadora. Nunca, que se sepa, ha sido contratado como columnista de opinión de periódicos en papel, ni como colaborador fijo en medios de comunicación importantes. Su papel se circunscribe al vertiginoso mundo de la llamada prensa digital que cobija bajo su manto a todo aquel que no puede tener acceso a los medios serios de opinión. Escribe mal, utiliza el insulto como desahogo infantil, y falta al respeto a la sociedad aragonesa con sus diatribas de neocon pretendidamente ilustrado. Un personaje así puede opinar, escribir, insultar, despreciar y alardear de su ideología como persona privada, pero nunca puede ser un gestor de una administración pública, y menos llevar las riendas de la cultura desde el Gobierno de Aragón. Riendas que le ha otorgado de una manera muy laxa la consejera del ramo.

Vadillo ha demostrado ser un provocador y no conviene tener provocadores en un gobierno, ni al PP-PAR, ni al PSOE, ni a IU ni a CHA. Solo hay que leer sus escritos en Libertad Digital y ver la pesadísima entrevista que le hacen en Periodista digital (está en Youtube). Se muestra arrogante, mediocre, ególatra e ignorante de los hechos históricos. Lo mejor es que lo mantengan como asesor mayor del reino en la sede del PP. “Tiene una altísima capacidad de trabajo”, según Dolores Serrat, (¡Ojo!: todos los ambiciosos sin escrúpulos la tienen y le puede quitar el puesto) y que su sueldo no salga de los impuestos de todos los aragoneses sino del partido que lo utiliza. Periodista y escritora

Análisis subjetivo de Vadillo digital – Opinión – El Periódico de Aragón.

De igual modo, el de CHA ha lamentado la designación de algunos nombres como directores generales, entre los que se encuentra Javier Callizo, Humberto Vadillo (de quien pidieron la dimisión la pasada semana) o Manuel Magdaleno. De este último, nuevo director general de Política Educativa y Educación Permanente y ex director del colegio Jesuitas de Zaragoza, ha asegurado que “servirá para dar un paso más hacia la privatización de la educación en Aragón”.

Asimismo, en lo referente al ex viceconsejero de Turismo, Javier Callizo, Soro ha asegurado que se trata de una “dudosa elección” teniendo en cuenta que “los mayores fracasos en Cultura llevan su firma”. Entre otros, ha resaltado la reapertura del Teatro Fleta.

Soro critica que el PP considere “una molestia” el Medio Ambiente | www.aragon2.com.

Adolfo Ayuso Roy

De viaje por Castilla la Vieja me he enterado de la polémica ocasionada por el nombramiento del señor Humberto Vadillo como director general de Cultura del nuevo Gobierno de Aragón. Al regresar a casa y ver que la polémica iba en aumento he tenido que enterarme de quién era este señor Vadillo. Primera cosa: mala cosa no estar enterado de quién era. Mi primer contacto con el mundo de la cultura se produjo sobre 1973 y más o menos he permanecido atento a las diversas figuras, personas y asociaciones que por ella han transitado y transitan. De todos los pelajes y de todas las condiciones. Pronto he podido remediar mi ignorancia, las redes sociales facilitan mucho la labor. Sin apenas perder tiempo he podido consultar escritos e incluso entrevistas del señor Vadillo. Y mi primera reacción no ha sido de “indignación” sino de perplejidad.

Me ha hecho pensar. Vengo de admirar la escultura de la Magdalena de Pedro Mena en el Museo Nacional de Escultura policromada del Colegio de San Gregorio Valladolid. La he rodeado con persistencia, he devorado la belleza que escapaba de su cara, de la curvatura de su cuerpo que se inclina ligeramente ante un crucifijo que sostiene en su brazo izquierdo. También he admirado cientos de esculturas de arte religioso que la rodeaban en aquel museo. Si siguiera al pie de la letra los pensamientos del señor Vadillo yo, como integrante del mundo de la cultura, tendría más de un noventa por ciento de posibilidades de ser de izquierdas y como tal no debiera percibir tal belleza. Mis manos debieran encender una antorcha y quemar ese trozo de madera que mueve a la adoración cristiana. Tendría que poner en su lugar un póster del Guernica de Picasso. El señor Vadillo parece incapaz de sentir la belleza, la fuerza del arte, sin antes preguntar si esa pieza (escultórica, literaria, musical o teatral) es de izquierdas o de derechas. Si ha sido subvencionada por el Estado o no. Parece olvidar que la mayoría de esas piezas fueron “subvencionadas” por la monarquía, la nobleza o la Iglesia, entidades que formaban parte del Estado, aunque ese Estado tuviera notables diferencias con el Estado actual. Entre otras cosas esas figuras no necesitaban pasar por las urnas de la democracia y ejercían el derecho de pernada porque sí.

Mal asunto que un partido que presume de serio sea capaz a las primeras de cambio de meter la pata (¿o la pernada?) de una forma tan zafia. Mal asunto que la señora Consejera de Educación y Cultura o, en su defecto, la señora Presidenta tengan que mancharse las manos y reconocer un flagrante error. Tendrán sus dudas de si es pertinente o no hacerlo. El señor Vadillo debiera hacerles un favor. Quizá le quede al señor Vadillo una pizca de caballerosidad y elegancia y, tras consultar con la almohada, les presente rodilla en tierra su dimisión. Hágales, señor Vadillo, ese regalo. No lo haga por sus opiniones sobre la lengua o sobre la música contemporánea, opiniones a las que tiene todo el derecho de tenerlas. Hágalo por lo que es más importante. No puede ser que una persona que en junio machaca la capacidad del Estado para gestionar una parte de la cultura sea, en julio, la persona designada para gestionarla en esta Comunidad Autónoma. Y que acepte. Eso no lo entiende ni Dios. Ni quizá usted mismo. No quiera brillar más allá de lo que su capacidad le permite. La caída será dolorosa y rodeada de befa y escarnio. Quede como un señor y reintégrese a sus periódicos digitales. Siga desde allí jaleando lo que quiera jalear. Sea libre y liberal. Cotícese y no se descalabre, seguro que dentro de poco le ofrecerán otro puesto más acorde con su valer y con sus valores.

Humberto Vadillo, Director General de (in)cultura (histórica) |.

Éramos pocos y parió la abuela. Ha generado bastante polémica el nombramiento de Humberto Vadillo como Director General de Cultura. En el último post (Os barafundios de beluns) comentaba que nos equivocábamos de enemigo y los estériles debates en torno a laguerra personal de grafías sólo sirven para constatar que gentuza fascistoide como el tal Vadillo se ria en nuestra cara de nuestras luchas, nuestra identidad, aprovechando el río revuelto actual.

Purnas ya alertaba de la situación, ya que un señor que equipara el aragonés con el klingorn, que habla de la normalización con mucho desprecio, sólo se merece que simple y llanamente nos deje en paz y se vaya a otro país a “muyir fardachos”. Hace unos años Chobenalla Aragonesista sacó una serie de pegatinas con el título de “A mi me dan asco”.  Habrá que tirar del repertorio simbólico porque este nuevo-viejo gobierno del PP viene con ganas de españolizar más si cabe esta colonia aragonesa.

mitjançantHeil Vadillo « Aragonando.

Me permiten ustedes que distraiga el tedio y la tristeza de este insoportable midsummer escribiendo sobre la actualidad? Hace mucho que no lo hago y me apetece comprobar si sigo siendo capaz de hilvanar dos ideas con sentido. Además, voy a hablar sobre actualidad local o autonómica, algo a lo que tampoco me dedico con mucha frecuencia ni entusiasmo. Pero la ocasión lo merece.

Mientras en casa vadeábamos ríos de horror conradiano en busca de nuestro particular coronel Kurtz, en el mundo cultureta aragonés estallaba una tormenta de verano de intensidad media. Bien es sabido que el PP ha desalojado al PSOE en el Gobierno de Aragón, que controlaba en coalición con el PAR desde 1999. Luisa Fernanda Rudi formó su ejecutivo con los primeros calores veraniegos y nombró consejera de Cultura a Dolores Serrat, una política bregada y fiel al partido que había sido su portavoz en el Ayuntamiento de Zaragoza durante los últimos años. Serrat debía nombrar a los dos directores generales que gestionan las dos grandes áreas de su competencia: Patrimonio y Cultura. Para el primero, escogió a Javier Callizo, un polémico ex consejero de Cultura bajo cuyo mandato empezó uno de los culebrones más vergonzosos y escandalosos de la historia reciente de Aragón, el del Teatro Fleta: un edificio de altísimo valor arquitectónico y simbólico que fue destruido y en el que se han dilapidado cientos de millones de euros en operaciones turbias sin que, más de una década después, se haya llegado a una solución.

Colocar a Callizo de director general de Patrimonio ya era algo así como poner a Nerón a dirigir los bomberos. Pero el nombramiento que más polémica ha causado ha sido el de director general de Cultura. Para este cargo, Dolores Serrat ha confiado en Humberto Vadillo, un personaje poco conocido hasta ahora fuera de los círculos peperos, pero muy significado ideológicamente.

Hasta aquí los antecendentes para foranos.

Humberto Vadillo es colaborador de Libertad Digital y era muy activo en el mundo de los blogs y las redes sociales. Y es en internet donde la gente ha leído sus opiniones sobre los asuntos que, como alto cargo responsable del diseño, planificación y gestión de las políticas culturales del Gobierno de Aragón, va a tratar y sobre los que va a tener —o tiene ya— poder de decisión.

Como Daniel Gascón ha escrito en un artículo muy medido y razonable sobre el tema, Vadillo es un hooligan, uno de esos personajes a los que ciertas cadenas de radio y TDT nos han acostumbrado en la última década. Hay veces que sus opiniones ni siquiera parecen tales y no pasan de ocurrencias ofensivas o ladridos desentonados. Niega con supuestos chistes la existencia de la lengua aragonesa, y cuestiona, contra toda prueba filológica, que se hable catalán en Aragón, pero lo más importante es que secunda o jalea ese runrún machacón contra los titiriteros. Desprecia a los artistas, a los músicos, a los cineastas y a los escritores, y por sus artículos (¡sobre cultura!) en Libertad Digital se puede deducir que ignora por completo cualquier manifestación cultural contemporánea y que, para él, el arte murió con las vanguardias históricas.

Su forma de despreciar el mundo de la cultura es grosera y altanera, más propia de un taxista o de un legionario retirado que de alguien que aspira a ser tomado en serio en ámbitos de responsabilidad. Y todas sus opiniones han sido expresadas con contundencia y reiteración desde mucho antes de su nombramiento, por lo que los ciudadanos hemos de entender este como una declaración de intenciones por parte del Partido Popular. Como casi siempre, el medio es el mensaje: cuesta mucho creer que Dolores Serrat o Luisa Fernanda Rudi no estuvieran al tanto de las aristas del perfil de Humberto Vadillo antes de proponerle para el cargo que ocupa. Pero, si no lo estaban y aspiran a que los ciudadanos en general y los culturetas en particular nos creamos que van a gestionar la res publica con seriedad, respeto y sentido del decoro, harían bien en rectificar este nombramiento y buscar a una persona competente, razonable y que sea capaz de sostener opiniones fundadas y sensatas sobre las materias que va a gestionar. Seguro que no falta gente así en las filas del partido o en sus aledaños. A mí, sin pensar mucho, se me ocurren varios nombres que serían bien recibidos.

Por otro lado, el nombramiento de Vadillo ha venido acompañado por una investigación abierta al Festival Luna Lunera, sobre el que el PP asegura tener sospechas de varias irregularidades en su gestión. Que se investigue y que se depuren las responsabilidades que hagan falta, por supuesto. Con el dinero público no se puede jugar ni un poco. Pero no deja de sorprenderme que, habiendo tantos frentes posibles por donde atacar, el PP haya decidido empezar por cuestiones culturales de muy poca enjundia. Habiendo aeropuertos sin aviones, empresas públicas de oscuro funcionamiento, asesores muy bien pagados de ignota función y operaciones especulativas a gran escala y más bien turbias sobre las que no se da ninguna explicación, extraña que empiecen a morder por trozos tan periféricos y prescindibles.

Será que les tenían ganas a los titiriteros. Será que han visto llegado el momento de cobrarse su venganza o de dar a sus hooligans un poco de carnaza para que se entretengan un rato. Una parte no despreciable de la base electoral del PP gozará viendo sufrir a esa farándula que se figuran hipersubvencionada, decadente y sodomita. Aplaudirán el castigo a Nabucodonosor y clamarán por una limpieza bíblica y ejemplar.

No seré yo quien defienda sin peros un mundo cultural que, efectivamente, ampara a individuos y prácticas eminentemente corruptas o, cuando menos, parásitas de las instituciones públicas. Creo que es necesario un cambio valiente y profundo en la forma en que el gobierno autonómico (o los gobiernos autonómicos, no creo que haya mucha diferencias de unos a otros) se relaciona con el mundo de la cultura y lo promueve o subvenciona. Hay mucho trabajo por hacer y muchas inercias enfermizas y caciquiles que podar, pero precisamente porque el trabajo es complicado y exige sondas de profundidad, no se puede encargar a alguien que carece de la sensibilidad y las habilidades políticas y sociales necesarias. No necesitamos a un hooligan, sino a personas discretas, competentes y trabajadoras, que conozcan a fondo el terreno que pisan y sepan desactivar las minas que hay en él. Necesitamos artificieros, no bombarderos.

Sólo nos queda confiar en que, pasado el entusiasmo inicial tras las elecciones, el PP se reacomode como el partido convencional y perpetuador del sistema que es cuando gobierna (o cuando lo hace sin presiones). Nos queda confiar en que se rindan a la realidad y que esas mismas inercias se acaben imponiendo a los ladridos de quienes nos quieren salvar de nosotros mismos. Porque yo sigo prefiriendo un sistema corrupto, imperfecto y perfectible que una utopía diseñada por redentores de espada y puño en la mesa.VADILLO, EL REDENTOR | El Blog de Sergio del Molino.

MIÉRCOLES 10 DE AGOSTO DE 2011

El nuevo director cheneral de cultura
Tenemos la suerte en Aragón que en drento de cada un de nusaltros i hai un filologo. Asinas, totz se permiten tener e chenerar opinión sobre temas que, en altras zonas an que no predomina ixe chen que fa tener una licenciatura en Filolochía Romanica (ers se lo pierden) ipso facto, per un regular habrían a estar reservatos a’s especialistas. Per meter un exemplo que goso decir: yo goso fer a’l cabo de l’anyo una pila de kilometros, pero no per ixo puedo meter-me a discutir e muto menos enmendar la plana a un mecanico u a un inchenier que disenya autos. Pero aquí no, como decibe antes, en Aragón la titulación en filolochía la tenemos dende el naiximiento. E asinas podemos leyer opinions como la d’el nuevo Director Cheneral de Cultura d’el Gobierno d’Aragón.
Pero no solo sabe de luengas, opina de tot el que calga. Como veyetz, fa uns analisis politicos mesuratos, en la linia d’el tamién aragonés Jimenez Losantos. Tot un exemplo de respeto, imparcialidat e falta de tendenciosidat.
Ya veyetz qué futuro nos espera estes quatre anyos (como minimo) a’s parladors d’unas luengas que seguntes er no existen (¿?), a’s “titiriteros” (dito con ixe significato despectivo d’el que feba gala Jiménez Losantos) e, en cheneral, a totz ixes culturetas que forman parte de la “conspiración judeo-masónica” que deciba un hombrichón baixo, con mostaixa e voz de pito (seguntes Humberto-Vadillo, dio a este país 40 anyos de paz. Soi ito ta’l diccionario de la RAE e en garra acepción he visto que paz quivalga a dictadura).
En fin, vae victis
E pareix que ha borrato las perlas literarias que teneba en el suyo twitter. Pero como internet ye como ye, no se puede borrar tot, e siempre i habrá información:
HumbertoZgz Si eres capaz de presentarme un sólo hablante nativo de aragonés (no modalidades) os invito a comer en El Cachirulo.
HumbertoZgz Dicho de otra forma el aragonés existe como el Klingorn. Es un invento (y estoy seguro de que el klingorn lo habla más gente)
HumbertoZgz Me parece bien q la gente se entretenga con el aragonés o el Alto ëlfico, me basta con q no quieran pagarlo con mi dinero
HumbertoZgz En Aragón hay más hablantes de Klingorn que de “lengua aragonesa” q para empezar no existe.
HumbertoZgz Van a enseñar “lengua aragonesa” en la “Facultad” de Huesca. Cada día más tontos.

(sacato de purnas)

mitjançantfelqueral: El nuevo director cheneral de cultura.


O primer títol que se m’heba ocurriu ta ista entrada yera “Chent toxica”, pero dimpués he pensau que ixe enunciau teneba la mesma toxicidat que viengo a criticar en istas linias. Y ye que totz, por o feito d’estar sers humanos, producimos, en más gran u más chicota mida, y de traza más u menos involuntaria, toxinas capables d’enverenar os nuestros discursos y, o que ye pior, os nuestros suenios.

Dende que entré en a movida de l’aragonés, me sorprendió muito a mala relación personal entre chent que, manimenos, pareixeban compartir un obchetibo común y, por qué no reconoixer-lo, de no guaire fácil consecución: a supervivencia d’una fabla como a nuestra, tant chicota y tant ridiculizada dende posicions oficials (remeremos mesmament os escritos de o nuevo Director Cheneral de Cultura d’Aragón, Humberto Vadillo). Ixos enfrontinamientos personals se traduciban, obviament, en malas relacions asociativas. Remero (quasi con nostalchia, fablo de fa muitos muitos anyos) os recelos entre ligallers y nogaraires, y entre o Consello y a resta d’asociacions, y entre as asociacions y os profesors de filolochía de a Universidat de Zaragoza (istos zaguers recelos, sin brenca de nostalchia, entre atras cosas porque son de plena actualidat).

Ista mena de cainismo, no pas exclusivo pero sí endemico en o movimiento de l’aragonés, tiene o suyo orichen en discursos toxicos que enverenan periglosament as auguas ya prou foscas d’ista badineta de reivindicación lingüistica que ye l’asociacionismo de l’aragonés, un chicot oasis en meyo d’una deserción lingüistica cheneralizada.

Ista qüestión en daría pa escribir un libro, un tratau sobre a mediocridat humana, y de cómo tant poca chent podió creyar tantas y tant irreconciliables faccions, premios literarios, propuestas ortograficas propias, etc. Tot un molimento a l’autodestrucción. Pero por agora nomás voi a charrar de os zaguers eixemplos con que m’he escunzau:.

1) edición de as obras de Cleto Torrodellas feita por Xavier Tomás y Chusé Raúl Usón. En a introducción, escrita en un poliu ribagorzano estándar que fa servir a grafía de a SLA (que, como a de o 87, no foi servir pero respeto), os coautors, con enchaquia d’explicar o lexico de a obra de o poeta estadillano dicen isto: “El léxico de la obra de Cleto no representa denguna dificultat de comprensión pa un aragonesofono nativo (…). Si a un caso, se puede anotar bel matiz que afecta a la semántica, como é el caso de l’adjetivo espllatero, tan mal usau per tantos imitadors de l’aragonés. Cal traducir-se per visible, que no pas per cllaro, a fin d’evitar los penibles trafuques que aquels perpretan con esta voz”. (Personalment, me pa que no guaires imitadors conoixébanos a parola espllatero, asinas que d’haber-se perpretau bell penible trafuque, habrá estau con a variant platero…).

¿Por qué ye tan difícil fer un comentario menos destructivo, menos toxico? ¿Por qué convertir una aportación semantica interesant en un insulto a otri? Pero diz que Dios castiga sin tocho, y chusto bellas pocas linias antis, os coautors interpretan como locución conchuntiva o que no ye que una conchunción (con matiz causal/consecutivo) acompanyada d’un simple adverbio de tiempo: “Curioso é trobar-mos con a locucion conjuntiva que mestanto: Sí, Martín, descansa un rato/ que mestanto filaré (“Relacions al natural”)”. Podríanos fer lenya de l’árbol caito, pero totz, absolutament totz, cometemos (mesmo perpretamos) errors. Con tot y con ixo, a error no ye o trafuque gramatical (ye una fateza), a error ye fer servir o calificativo de “imitadors” ta ves-te-lo a saber quí (os neofabladors de l’aragonés, cuento). Pareixe que bi ha qui en tiene, d’autenticidat, y os demás, los imitamos (y malament!).

2. Revista Fuellas, numero 201-202, p. 11. Ye, ixo sí, un eixemplo muito más amable que l’anterior, o nivel de toxicidat ye quasi inexistent. Chusto Puyalto Sipán (un pseudonimo, creigo) ye fendo una recensión sobre a edición de 2011 de o programa “Luenga de fumo” de o Concello de Uesca. L’autor charra de o zaguer disco de Os Chotos (d’Embún), titulau Abril ye transparent, de o que diz: “o portaboz d’a colla esplicó que (…) ye un tetulo en as tres luengas d’Aragón: abril, en castellano; ye, en aragonés; transparent, en catalán. Ista estió, literalmén, a esplicazión que dio: ¡allora comprendiemos por qué escriben transparent en cuenta de trasparén!” Pareixe que a l’autor le feba miedo que a explicación fuese atra…

3. Revista Fuellas, numero 203. O texto de más gran toxicidat con que m’he trobau nunca en aragonés. Chesús de Mostolay sinya un escrito panfletario que fa vergüenya allena a qui lo leye. No voi a reproducir-ne ni un sinyalín, pero dixa en evidencia no so que a l’autor sino sobre tot a qui autoriza la suya publicación en Fuellas. No todas as opinions son respetables, ni muito menos publicables, sobre tot quan ye plena d’ataques furos cuentra personas y cuentra atras sensibilidatz de o “mundo” de l’aragonés. Cuento que a publicación d’iste panfleto no ye por casualidat, sobre tot porque no i amaneixe baixo lo lema “Opinión personal”, como creigo remerar que sí meteba en atros articlos polemicos publicaus en a revista (nunca con a mala folla d’iste que nos ocupa). Si ixe articlo replega o sentir y a opinión de l’organo que lo publica (o Consello d’a Fabla Aragonesa) ye una muit mala noticia ta l’aragonés.

Quan bell día (si ye que nunca plega, asperemos que no) s’analice por qué murió l’aragonés, aspero que no den as culpas nomás a las administracions aragonesas, a os politicos u a os fabladors. Aspero que i metan bien claro, en un puesto bien espllatero, que os de l’aragonés fuemos prepotents, sectarios, somiciegos, y cainitas entre nusatros, y que con amigos asinas, a l’aragonés no le caleba tener enemigos (y ta forro bota, en teneba prous, como iste Vadillo).

Por ixo, cuentra la toxicidat, tolerancia: en o estau en que ye l’aragonés (que quasi ni ye), as diferents opcions morfosintacticas, lexicas u ortograficas, y mesmo los trafuques, han d’estar trataus con comprensión y tolerancia. Pero lo que ye inadmisible ye que una revista como Fuellas publique un escrito intoxicador de tot como lo referiu aquí. Porque o que s’escribe, escrito queda, y retrata.

O blog de loischabier.

 Humberto Vadillo, director general de Cultura del Gobierno de Aragón

Soy bien seguro que Humberto de chicorron no brendaba sopanbina ni paraba losetas pa cazar cardelinas. Dize que ye naziu en Zaragoza, ¿ y que culpa tiene Zaragoza d’as tuyas tonterias, Humberto?. Y si a tuya forma de pensar a cambiau dende o 2009 nos cuacaria que nos lo feses saber.

Noticia copiada de LIBERTAD DIGITAL. que fue publicada en 2009 dia 10 de diciembre.
Aragón, paraíso políglota

Texto de Humberto Vadillo

“¿Sabía usted que en Aragón se hablan aragonés y catalán? Pues yo no. Y lo mío tiene, desde luego, más delito porque yo nací en Zaragoza…

Laspuña Nabatiando: ¿Que querez que t’os diga?.

 

 

 

Por J. Fdez. Guerra (jorgefernandezguerra.com)

Última actualización 10/08/2011@17:26:04 GMT+1
10/08/2011.- Un par de noticias mentando a la “bicha” de la música contemporánea han roto la placidez del mes de agosto. Tal y como las he conocido, las menciono.
….
La segunda noticia es sustancialmente más grave. El nuevo Director General de Cultura de Aragón, Humberto Vadillo, que lo es desde este mes de agosto, realizó unas declaraciones a Periodista Digital el pasado 2 de junio, con motivo de una intervención en la Universidad Rey Juan Carlos, que cortan el aliento (ver en docenotas.com, y youtube). Como es imposible suponer que el actual Gobierno de Aragón no sepa lo que piensa este personaje, nos vemos ante una andanada brutal contra el papel del Estado, y no solo en la cultura, y contra cualquier atisbo de modernidad, justificado como una opción “liberal”.

Vadillo se mete en cualquier charco y su entrevista tiene jugo suficiente como para dejar temblando a todo lo que se menea. A partir de ahora, les toca ser responsables de este desatino a quienes lo han nombrado. Y a los demás, alerta, que pintan unos bastos muy, muy feos. Veamos.

Historia y mercado
Las posiciones de Vadillo responden a un esquema ultraliberal, “Tradicionalmente, el arte ha dependido del mercado”. Se trata de una afirmación muy temeraria, pero más aún con ejemplos como estos: ” “Cultura ha existido a lo largo de toda la humanidad, desde las pinturas rupestres hasta el siglo XIX, hasta 1946, que es cuando se generalizan las subvenciones estatales”. Es decir, que el mercado ha regulado al arte desde las pinturas rupestres hasta 1946. ¿Está diciendo eso el señor Vadillo?: “De hecho toda la cultura que tenemos ha sido producida gracias al mercado”.

¡Y se queda tan fresco! Da pudor recordar que la mayor parte del arte occidental (no hablo de la cultura, eso queda para lumbreras como él), ha sido producido gracias a instituciones como la Iglesia, la realeza o los grandes señores y que la aparición del mercado como protagonista es muy reciente, en términos históricos.

Esa es la trampa permanente que ponen delante los demagogos. Mientras que nos vende la falacia de que el mercado ha estado activo desde las pinturas rupestres hasta 1946, nos brotan ejemplos para contrarrestar esta idiotez hasta que nos saturamos y perdemos el control; y ahí el charlatán gana un punto.

Y sigue: “Hay un momento, a finales del siglo XIX, en el que los artistas quieren independizarse del mercado, con el Romanticismo, […] mientras que anteriormente el arte estaba sometido al dictado del cliente, el cliente decía, pues quiero que pintes esto así, así y así… y en el siglo XIX lo que pasa es que los artistas quieren lograr la independencia artística y presentan una obra que ya está totalmente terminada y que al cliente solo le queda o aceptarla o no. A partir de ahí se empieza cada vez más a buscar un apoyo independiente del mercado y lo van a encontrar en el Estado”.

Arbitrismo y arbitrariedad por doquier. Una visión de la historia manoseada, falseada y retorcida le hace viajar de un periodo a otro sin temor a la contradicción: “Si este sistema se hubiera aplicado durante el Renacimiento italiano, no tendríamos a Miguel Ángel, que era un tío muy arisco y jamás hubiera conseguido una subvención porque hacía exactamente lo que le daba la gana. Sin embargo, sus obras gustaban mucho” . Cierto, en la carrera de Miguel Ángel no hubo subvenciones, pero tampoco mercado y el argumento de que “sus obras gustaban mucho” es de una indigencia intelectual típica de charla de bar, una coletilla obvia que no añade nada al concepto que dice defender.

La borrachera historicista no acaba ahí, veamos otra perla: “A lo largo de la historia ha habido artistas que han ganado mucho dinero, el propio Mozart, del que a partir de la película Amadeus se ha establecido la idea de que era pobre. No no, Mozart ganó mucho dinero, en un momento le escribe una carta a su padre y le dice,–‘si yo escribo música es para ganar dinero, que es lo más importante que hay después de la salud’–. El pobre perdió la salud enseguida, pero Mozart murió en la pobreza porque se jugó todo el dinero, le gustaban mucho los juegos, era adicto a las cartas y a otros tipos de juegos y bebía y se pulió el dinero que ganaba”.

¡Oh, Mozart! Gran argumento. En primer lugar, alguien un poquito avisado desconfiaría de una carta de Mozart a su padre, aunque solo fuera por el riesgo elevado de que le dijera lo que el padre quería oír. Pero, por otra parte, no hay nada malo en que Mozart quisiera ganar dinero. Mucho más dudoso es situarlo como un borracho y jugador (y perdedor) compulsivo. En realidad, Mozart es un mal ejemplo para esto. Su periodo adulto, como profesional independiente apenas llegó a la docena de años y en un momento histórico complicado, con la Revolución Francesa como fondo.

Pudo haber tenido dificultades económicas puntuales (y graves) que podrían haberse diluido en una vida profesional de tres décadas, como las de Beethoven o Haydn y no tendríamos ningún mito romántico sobre sus deudas y apuros. Pero murió muy pronto. No olvidemos tampoco que tuvo siete hijos y otras consideraciones que nos obligan a no citarle a lo tonto. Además, si hubiera habido un mercado claro (como el de las incipientes editoriales, importantes para Haydn y Beethoven, por seguir con sus contemporáneos) y se hubiera beneficiado de ello, tanto mejor.

Donde viven los monstruos
Pero, los verdaderos monstruos de Vadillo son el Estado y las subvenciones y no está dispuesto que cualquier aclaración le estropee su bonita teoría liberal: “Yo creo que hay que evitar que el arte esté en manos del Estado”. ¿Está realmente el arte en manos del Estado, o Vadillo alucina? ¿Y cómo lo argumenta? Por las bravas: “…siempre que el Estado entra en alguna expresión cultural, pues lo que va a haber es más centralización, menos variedad, menos calidad y más regulación. Es lo que pasa siempre”.

Hago notar que la expresión “siempre” aparece dos veces en este anatema. O sea, que nunca el Estado hará otra cosa que estropear; es taxativo. ¿Por qué? No lo dice, pero lo cree firmemente, como un miembro de Tea Party a la española. Lo que sí dice es que el Estado provoca: “la desmoralización y la corrupción de los artistas”. Y su única explicación para ello es que lo aparta del aspecto salvífico del mercado que pone a cada uno en su sitio (y aquí empiezan a llegar los ejemplos musicales): “Supongamos que yo quiero hacer una sinfonía, entonces tengo dos opciones, una es hacer una sinfonía y esperar que le guste al público y otra es pedir una subvención y que alguien me comisione. En el primer caso yo tengo que saber qué es lo que le gusta al público y tengo que enfrentarme, tengo que coger mi arte y llevarlo a la sociedad, que es lo que han hecho los artistas a lo largo de toda la historia; en el segundo caso, yo solo tengo que gustarle a la comisión de control de las subvenciones en materia musical, y para gustarle a estas personas, ni siquiera tiene que ser una buena sinfonía, basta con que yo esté bien conectado y que sepa tocar las teclas correspondientes y que mi sinfonía se ajuste a los gustos muy concretos y muy específicos de esa comisión de otorgamiento de subvenciones; claro, el arte sufre”. 

El gran demagogo siempre miente lanzando medias verdades. Es decir, puede haber casos en que una subvención cubra automatismos y clientelismo inaceptables. Pero, ¡siempre y como mecanismo fatal! Además, los gustos del público no son un absoluto. Gran parte de la argumentación de las vanguardias del siglo XX se ha debido a una desconfianza radical no solo frente al público de su época sino a sus sociedades. Nos guste más o menos, es un hecho histórico. Y hay miles de ejemplos para defender cualquier posición.

Vayamos a algo cercano. A principios del siglo XX, el público madrileño no podía ser soporte de una música sinfónica o concertística de calidad, Manuel de Falla lo sufrió, intentó ganarse la vida en la zarzuela, el único mercado de la época, y cuando realizó el esfuerzo de presentar a concurso su primera ópera, La vida breve, fue tan maltratado (pese a ganar el concurso) que se marchó a Francia en busca de “público”. Y como lo encontró, nació el músico que ahora conocemos. Entonces, de qué público hablaríamos, ¿del español o madrileño, del francés?

Sigamos con este ejemplo cercano. Cuando Falla alcanzó notoriedad pudo acercarse a fuentes de mercado que le facilitaron la vida, especialmente, las editoriales. Es sabido que las editoriales son esenciales para la supervivencia económica del compositor; son entidades de mercado y no pueden ser otra cosa; en España apenas las hay (ni las había). ¿Dónde está el mercado para el compositor español? ¿Es culpa de la atonalidad, (como repite Vadillo) o de las subvenciones?

Otro aspecto a puntualizar es que ya no se componen, o apenas, sinfonías. ¿Lo sabe el flamante Director General de Cultura de Aragón?: “La música clásica se compone, se paga por el Estado o por los que la comisionan, pero no se escucha. En la mayoría de los casos, las nuevas sinfonías se representan [sic] una única vez, porque por contrato se tienen que representar una vez, pero luego no se vuelven a representar porque, ni les gustan a los músicos (los músicos que la están tocando, en la mayoría de los casos no les gusta, lo que les gusta es tocar Brahms) ni les gusta a la audiencia”.
Dejando de lado que las sinfonías no se “representan”, polemicemos con el argumento central de esta última cita: las obras contemporáneas no se repiten; es otra verdad a medias, aunque hay muchas veces que es cierto. Toquemos otro tema. Cuando Vadillo dice sinfonías, debemos suponer que habla de obras orquestales. Bien, aceptemos que en el contexto de la vida de las orquestas la creación contemporánea lleva una vida complicada. Pero es que no es su entorno.

La música más compleja posterior a 1946 ha encontrado su sitio en el grupo de cámara especializado, y ahí el fenómeno es el inverso. ¿Se imagina alguien a Brahms en el Ensemble Intercontemporain, la London Sinfonietta, el Ensemble Modern, el Klangforum Wien, musikFabrik y un largo etcétera? ¿Habrá oído hablar este señor de la existencia de estos grupos? ¿Se habrá acercado a alguno de sus conciertos para saber si llenan o no?

Sufridos conciertos
En suma, ¿de qué nos habla? ¿Del ámbito del aficionado provinciano de las orquestas españolas, ávido de escuchar siempre lo mismo? ¿Repetirá chascarrillos de ambigú de un público tan atrincherado en sus posiciones como el que Falla sufrió en aquel atrasado Madrid? Quizá sea eso, porque los chistes son similares: “Normalmente, las piezas de música contemporánea se ponen siempre en mitad del concierto, porque está comprobado que si se ponen al principio, la gente llega tarde y si se ponen al final, la gente se va antes, entonces la ponen en la segunda pieza, primero ponen una de Mozart, que guste, luego una de música contemporánea y la cierran con una de Brahms, que les gusta también; y en el intermedio cierran el bar para que la gente no se vaya”.

Embriagado, en fin, por su fina ironía, lleva la chanza mucho más lejos de lo habitual. Nunca he visto (en 45 años de vida musical), que la pieza contemporánea se ponga al final y, en conciertos sinfónicos, nunca en el centro, aunque sí, prácticamente siempre, al principio, y por los mismos motivos que cita nuestro héroe.

Pero, precisemos, ¿de qué música habla?: “No queda otro remedio que oír a Alban Berg y sufrir”. Así que era Alban Berg el que le hacía sufrir. Conoce algunos nombres, pero no se aclara. ¿Es Berg contemporáneo? ¿De quién (1885-1935)? ¿De qué obras habla (Berg tiene poquísimas obras orquestales y las que hay cada vez funden más y mejor con Mahler)? ¿Esto le hace sufrir a Vadillo porque esta música esta en el centro del concierto y le cierran el bar del Auditorio?

No, debe de haber más: “Prácticamente desde que aparecen las subvenciones, la música clásica contemporánea desaparece como arte. Es una música que no le gusta absolutamente a nadie, es muy difícil encontrar a alguien a quien le guste la música atonal. Shostakovich es prácticamente ya el último compositor que ha tenido éxito popular en Europa” .

Pero como la empanada mental es grave, mezcla subvenciones con Shostakovich, artista de Estado por excelencia, aunque con una situación nada envidiable por el tipo de Estado que le tocó vivir. Además, aprendemos que la música contemporánea (sin matices) no le gusta “absolutamente a nadie”, normal si ha desparecido como arte gracias a las diabólicas intervenciones de las subvenciones.

Las malditas subvenciones
Entonces, Vadillo entra en campaña, hay que atajar el mal y primero de todo, localizarlo: “Cualquiera que haya estado atento a los últimos veinte años de la vida cultural española se dará cuenta de que la cultura solo puede ser de izquierdas”. Es una curiosa ecuación, sobre todo si hemos citado en extenso la música clásica contemporánea. ¿También es de izquierdas?

¿Y las artes plásticas? Porque, Vadillo defiende que son elitistas, lo que le parece una contradicción a todo el mundo menos a él mismo: “El Museo Reina Sofía esta lleno de cuadros muy difíciles de que encajen en el gusto”. Pese a lo cual recibe más de cuatro millones de visitantes anuales. Y los grandes nombres de este Museo (Picasso, Miró, Dalí, Tàpies) son más bien gigantes del mercado del arte. ¿A qué viene, pues, esta ensalada de conceptos contradictorios: subvenciones, Estado, arte moderno, música atonal, sinfonías subvencionadas, Mozart borracho.

No nos desviemos, hay que llegar a los “subvencionadores”, el eje del mal: ¡los socialistas! Para alguien de la órbita del PP, la descalificación de los socialistas se entiende como de oficio, pero Vadillo es un apasionado: “Hay socialistas en todos los partidos. En el Partido Popular, encima, se produce una especie de síndrome de Estocolmo en la cuestión de la cultura que hace que interiorice que la cultura es necesariamente de izquierdas, un ejemplo fundamental es el alcalde de esta ciudad. Alberto Ruiz Gallardón, que cuando llega al poder pone de Consejera de Cultura a Alicia Alonso [sic], la hija de Núria Espert que ha dicho que ella vota a la izquierda”.

Y aquí Vadillo saca al Torquemada que lleva dentro y se carga al Alcalde de Madrid. El supuesto izquierdismo de Alicia Moreno (que no Alonso, esa es una bailarina cubana más “socialista” que la pérfida hija de Núria Espert) es una de las leyendas urbanas preferidas del facherío de la capital, pero un Director General de un gobierno autónomo del PP debería ser más respetuoso con Ruiz Gallardón. En cuanto al síndrome de Estocolmo, que juzguen los suecos, yo solo soy un músico de los que no gusta “absolutamente a nadie”.

Sexo, mentiras y centros de arte
Vamos a concluir la ensalada con una joya del pensamiento liberal del gran prohombre. Le pregunta el dócil entrevistador sobre esos centro de arte de los que se anuncia que crearán puestos de trabajo; pero el gran Vadillo no se deja intimidar: “Esa es una argumentación muy típica y les gusta mucho a los políticos emplearla porque es muy atractiva y muy difícil de contrarrestar. Nos vamos a gastar 200 millones de euros en este nuevo centro de arte contemporáneo, pero van a crearse 200 puestos de trabajo directos y 500 indirectos y como resultado van a fluir 100.000 turistas más a nuestra ciudad que se van a dejar dinero en los restaurantes y en los hoteles. Pero claro, las políticas hay que presentarlas siempre en un análisis coste-beneficio porque sino tendríamos que hacer todo. Listas solo los beneficios pero no listan los costes, y claro, los costes son que ese dinero, esos 200 millones de euros no se van a gastar en otra cosa. Se podían gastar en apoyo a las empresas privadas, en apoyo a los hoteles o, mejor todavía, se podían dejar en los bolsillos de los contribuyentes y que ellos se gastaran ese dinero como quisieran. Naturalmente, si deja ese dinero en los bolsillos de las empresas y de los contribuyentes, la economía va a subir, muchas empresas van a mejorar, van a poder contratar a otras personas y a lo mejor se van a contratar como resultado en vez de los 200 trabajadores que iban ir al centro de arte contemporáneo, se van a contratar 500, pero eso nunca lo sabremos […] el buen economista distingue entre lo que se ve y lo que no se ve. El político nos vende siempre lo que se ve, que es el centro de arte contemporáneo, pero el economista y el votante tienen que saber diferenciar y fijarse en lo que no se ve, que es toda esa riqueza que se podía haber creado y que no se crea como resultado de que se cree ese centro de arte contemporáneo”.

En este ejemplo, Vadillo saca su profundo conocimiento de la cosa económica. Claro que con 200 millones se crearán 200 puestos de trabajo directo y 500 indirectos. Pero ¿Y si se les da a la gente (contribuyentes y empresarios) ese dinero? ¿Cuántos se crearían? Y eso digo yo, ¿cuántos? Quizá muchos, quizá ninguno. Quizá los 40 euros que se quede cada ciudadano como consecuencia de una rebaja de impuestos (ya que de eso se trata), se invierta en crear empresas exitosas.

Supongamos que en el mundo feliz de Vadillo, eso sucede, ¿qué empresas? Una casa de putas sería una buena y rentable empresa, por ejemplo. Pero no nos pongamos en lo peor (lo que sí hace Vadillo). Lo que dice que no vemos es esa otra colisión de la realidad que ha quedado en pura potencia (como en la física cuántica). Además, ¿por qué tienen que ser esos 200 millones y no otros los que se les dé al empresario, hotelero, etc? ¿Por qué ese odio a la inversión cultural?

Ahora pensemos de otra forma, sin salir de un esquema puramente empresarial y una lógica de mercado. Supongamos que tenemos una empresa llamada Madrid S.A. (podríamos hablar de otra que se llame España o de otra que se llame Aragón); el valor añadido de nuestra empresa depende de múltiples factores, productividad, prestigio, accesibilidad. ¿Dónde está la cultura en nuestra empresa? ¿En prestigio? ¡Por qué no! Todas las grandes empresas invierten en imagen, marca, marketing, etc. Nadie les dice que podría ser mejor invertir en tener dos bares de empleados en lugar de uno con el dinero dedicado a la imagen. ¿Por qué razón un centro de arte de prestigio es un mal negocio? El Reina Sofía es una mina, así como todo el triángulo de museos. Y eso abarca a toda la zona, a sus bares y hoteles.

Supongamos, por poner un ejemplo que conozco, que la rehabilitación y recuperación económica de todo el entorno del Teatro Real pagara beneficios directos al Teatro que tiene toda la culpa de la efervescencia económica de la zona. ¿Sería un Teatro deficitario que precisara subvenciones? Dejo a otros los números, pero no puedo dejar de mencionar que una sociedad de mercado compleja se compone de muchos factores.

La fe que muestra Vadillo en que el dinero de bolsillo que se queda cada ciudadano si se desmenuzan los 200 millones del centro de arte va a hacer milagros es puramente ideológica; en suma, lo cree porque quiere creerlo, yo creo otra cosa. Pero, por encima de nuestras creencias, considerar que el Estado debe renunciar a tener una política en materia de cultura es una aberración, es una suerte de anarquismo de ultraderecha.

Para sostener todo este entramado de sandeces, Vadillo deslegitima al Estado y realiza una caricatura feroz de un simple instrumento de gestión, la subvención. Y tanto el Estado como la subvención son instrumentos administrativos, debemos usarlos bien, como si fueran cualquier otro tipo de herramientas. Con el Estado tenemos la posibilidad de modificarlo a través de elecciones, con las subvenciones estamos obligados a exigir que se empleen bien, eso es todo.

Arte y alimentación
¿Por qué nos cuesta tanto ser un país maduro? Un Estado no se improvisa y unas herramientas administrativas tampoco. Existen subvenciones en todos los campos: industria, agricultura, exportación… Son instrumentos de corrección de las desviaciones del mercado y ni lo cuestionan ni lo pervierten. Y la música clásica es un ejemplo magnífico, ya que el mercado apenas ha podido entrar. En un país maduro, sustentado en una economía de mercado con un Estado regulador de las disfunciones (que es el sistema en el que vivimos, libremente y sin coacciones), el mercado realiza su función hasta donde llega, más allá está el Estado si es que la sociedad considera que debe intervenir.

Vadillo cita ámbitos en los que el mercado funciona bien: “Bueno, más esencial [que el arte] es la alimentación, y sin embargo a nadie se le ocurre sustituir el Mercadona por una cadena pública”. Exactamente, pero el mercado no vive independientemente de la historia; en la alimentación la presencia del mercado es legendaria, ha encontrado la fórmula de articular la producción, que es homogénea, además, y lo hace perfectamente. De esto se colige que el Estado solo debe intervenir allí donde no llega el mercado y retirarse si llegara. La desconfianza y la paranoia no tienen ninguna función en esto.

Sin salir de la cultura, eso ocurre en la literatura, el cine y la pintura. Decir que las subvenciones han corrompido a la música contemporánea es una afirmación absurda que ignora lo que es cada cosa. En la historia de la vanguardia musical, las subvenciones tienen una aportación ridícula, hay otras figuras, los encargos, el peso de las grandes editoriales, los festivales, los derechos de autor, los trabajos paralelos de los creadores en la docencia o la interpretación… Que alguien no sepa eso, es justificable, pero que lo afirme amenazadoramente y a continuación sea nombrado Director General de Cultura de una Comunidad Autónoma asusta y preocupa.

Un último apunte de política
El Partido Popular y el PSOE son hegemónicos en España. Mientras no cambien las cosas, ambos gobernarán en España alternativamente. Los que nos movemos solo en el campo de la cultura tenemos el derecho a esperar que ambos partidos no caigan en manos de extremistas y aventureros; así ha sido y se ha producido una continuidad de gestión razonable. Pero al ciudadano de a pie (contribuyente, empresario o maldito músico) le toca confiar en que habrá madurez y sensatez, más allá de las legítimas posiciones de cada cual.

Diabolizar una vulgar y simple subvención o condenar el papel del Estado nos alarma muy seriamente. No podemos esperar tranquilamente que cualquiera de los dos grandes partidos caigan en manos de votarates ideologizados que les vendan proyectos destructivos. De momento, Aragón tiene la palabra de respaldar u obviar las declaraciones de este señor, y los demás tomaremos nota cuidadosamente. Porque es un malísimo síntoma encontrar al zorro cuidando a las gallinas.

(Jorge Fernández Guerra, compositor, exdirector del desaparecido Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y Premio Nacional de Música 2007)

La música contemporánea es el error expiatorio | Doce Notas: Música y danza.

Me he enterado por la prensa del malestar generado en diversos medios culturales y políticos aragoneses por el nombramiento de D. Humberto Vadillo como Director General de Cultura y al buscar información sobre él me he topado en su blog personal con un artículo sobre la II República, publicado en Libertad digital,  que  al leerlo me ha causado estupor por el grado de incultura histórica manifestado por el recién nombrado Director General. En ese artículo figuraban todos los tópicos propalados por unos autores que, aunque tengan un cierto éxito en la venta de sus libros, no tienen el más mínimo reconocimiento entre la comunidad académica de los historiadores profesionales.

Para el autor la República llegó porque se escamoteó el resultado de unas elecciones municipales y porque Alfonso XIII fue un cobarde. Nada se dice de la crisis política en la que se encontraba España después de la Dictadura de Primo de Rivera, que a su vez era consecuencia de la crisis del sistema político de la Restauración desde prácticamente comienzos del siglo XX.

En lo económico la situación era desastrosa, pero el autor ni siquiera menciona la crisis mundial de los años treinta, la Gran Depresión, sino que atribuye todas las responsabilidades a la República. De los graves problemas agrarios arrastrados desde épocas anteriores y que la República intentó solucionar no se dice nada en el artículo.

El autor afirma que la única libertad que introdujo la República fue el sufragio femenino, pues todas las demás las había reconocido el régimen de la Restauración. Es cierto que la Constitución de 1876 reconoce bastantes libertades, aunque menos que la de 1931, pero ¿cuánto tiempo estuvo en vigor?, ¿cuántas veces fueron suprimidos los artículos que garantizaban las libertades?

El tópico más grave de los mencionados por el autor es achacar a la izquierda, especialmente al PSOE,  el origen de la guerra, haciéndola empezar en 1934. La guerra no empezó sino dos años más tarde, como consecuencia del fracaso parcial del golpe de estado que éste sí que se venía preparando y que el autor no menciona.

Pero la idea central del artículo del señor Vadillo es denunciar la conversión de la República en un mito “arcádico” y fundacional. Evidentemente la República se ha mitificado, pero no por obra de unos historiadores como el autor afirma. La idealización de la República empezó a fraguarse en el contexto de la lucha contra las dictaduras franquista y nazi-fascista, en las cárceles, en la Resistencia armada en Francia, en los
campos de exterminio nazis…, y fue obra de gentes que personificaron en la idea de República el ansia de libertad por la que combatían y morían miles de españoles, como el recién desaparecido Jorge Semprúm. Pero esta mitificación no impidió que historiadores, como Tuñon de Lara, a quien el autor del artículo parece despreciar, y otros muchos estudiasen con rigor y método científico la etapa histórica de la II República.

El  autor tiene un concepto esencialista de España que no es histórico sino ideológico y su

artículo está empapado de otro mito: el de la nefasta República como causa de todos los males, pero ésto no hay historiador serio que lo sostenga.

Humberto Vadillo, Director General de (in)cultura (histórica) |.

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