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Category: Mesquí

Origen: Calma expectante y cierto temor en el Matarraña ante el referéndum del domingo de sus vecinos catalanes – Diario de Teruel

Miércoles, 26 de septiembre. Josep María Salsench, alcalde de Calaceite, responde a una comunicación de la subdelegación del Gobierno en Teruel en la que se le informa de una convocatoria de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Danaes) en todos los ayuntamientos de la provincia -la convocatoria es de ámbito estatal- para este sábado a las 12 del mediodía. La organización llama a la “España silenciosa” a concentrarse contra el referéndum del 1 de octubre a las puertas de todos los ayuntamientos. Salsench, alcalde por el Partido Popular (PP) por segundo mandato consecutivo, redacta una respuesta en la que manifiesta que la concentración, si se realiza en su pueblo, es “inoportuna e inapropiada”. Su informe no será vinculante.

Calaceite, 1.050 habitantes poco más o menos, es el último pueblo de la provincia de Teruel antes de llegar al límite con Cataluña si uno sigue el eje de la carretera nacional 420. Es la misma carretera en la que estos días puede verse un trasiego de tractores que, cargados de uva o de almendra, van y vienen del Matarraña a la Terra Alta, y viceversa,  cruzando una y otra vez el río Algars, que hace de frontera natural entre Aragón y Cataluña.

Esos kilómetros que separan Calaceite del límite provincial y autonómico se los conocen al dedillo algunos vecinos de Caseres (primer pueblo tarraconense de la N-420). Madres y padres jóvenes llevan a primera hora de la mañana a sus hijos a la guardería de Calaceite, mientras otros suben a repostar a la gasolinera de las afueras o acuden a comprar el periódico a la tienda de la plaza de España, la que regenta Gustavo, que trae El Mundo, El País o El Periódico, pero  también el Ara, El Punt Avui o el Diari Ebre. Son periódicos que se venden todos los días, o bien a los vecinos del otro lado del Algars o entre los propios residentes.

Al alcalde de Calaceite, hombre sosegado y prudente, se le nota disgustado. No lo puede disimular ni digerir. No esperaba recibir el miércoles una notificación comunicándole la convocatoria de una concentración la víspera del 1 de octubre en su pueblo, un municipio donde hay matrimonios mixtos formados por vecinos de Calaceite y de los pueblos catalanes de la Terra Alta, una localidad turística que se llena de visitantes catalanes cada puente y fin de semana, donde los agricultores de la parte catalana acuden a vender la almendra o la uva a los compradores locales, donde parte del vecindario  son catalanes jubilados que han elegido un retiro tranquilo en Calaceite y donde la mayor parte de las casas vacías se ocupan en verano y fines de semana por los hijos de los calaceitanos que un día emigraron a Cataluña. Calaceite ha perdido el 50% de la población en 60 años. La mayoría están al otro lado de la frontera.

“La gente aquí está tranquila, está recogiendo las almendras; esta concentración ahora mismo es totalmente inoportuna e inapropiada. Tenemos relaciones comerciales con la Terra Alta, tenemos vínculos familiares muy estrechos con los pueblos vecinos y aquí el referéndum no nos afecta de ninguna manera, así que, si la cosa está tranquila, para qué menearla, se pregunta Salsench

La convivencia es “estupenda” en el pueblo, asegura el alcalde. Siempre, claro está, que nada lo perturbe. Este es el primer pueblo en el que se implantó la enseñanza del catalán en la escuela, a principios de los años 80. Aquí tiene su sede la Associació Cultural del Matarranya, una entidad que promueve y defiende la cultura y la lengua propias y también aquí hay tres peñas futboleras: del FC Barcelona, del Real Madrid y del Real Zaragoza. Sólo hay que preguntar en la calle para saber lo aragoneses que se sienten los calaceitanos, pero el libro de fiestas se escribe en catalán y castellano, y el alcalde lee el pregón en los dos idiomas. Es una situación normalizada y asumida desde hace tiempo.

El referéndum del 1 de octubre empaña esa paz de manera relativa, no por los debates que haya generado entre el vecindario, sino por todo lo contrario, por el silencio que ha impuesto en un pueblo con tanto vecino con vínculos en Cataluña. En general, “hay pocos comentarios sobre el asunto, y los que menos hablan son los catalanes”, reconoce Gustavo desde detrás del mostrador de ‘Lo rebost’. El tendero reflexiona: “quizá sea por el rechazo que puede generar su opinión aquí”, porque “la gente del pueblo sí que dice que ya está cansada de tanto romance”. De todas formas, si el tema tabú sale a colación entre personas “de confianza”, cuenta el tendero, lo que hay son comentarios jocosos del tipo ‘a ver si dentro de unos días nos encontraremos con una frontera ahí abajo’.

El miércoles es día de mercado en Calaceite. A primera hora de la mañana aún hay poca gente comprando entre los puestos de frutas y verduras, y los que hay parecen poco dados a tratar el tema. La gente, de repente, tiene una prisa por irse… Finalmente, Pilar se lanza: “estàn tarats” (están locos), opina, mientras se confiesa “cansada de oir siempre lo mismo”. Y añade que “hasta los catalanes que están aquí nos dicen que todo ésto es para que no veamos los problemas que hay de fondo”. En ese momento una mujer se para, escucha la última frase e intuye enseguida el tema de conversación. Es Asunción, que acusa al “único responsable” de esta situación de tensión: “Puigdemont” y que augura que “ésto no acabará bien”. También dice estar “cansada de siempre lo mismo”.

En esa misma plaza está el verdulero de Xerta, un hombre joven con el que Diario de Teruel habló hace tres años durante la realización de un reportaje previo al 9 de noviembre. Entonces, este autónomo que se gana la vida vendiendo verdura entre Aragón, Cataluña y Castellón pedía que le dejaran trabajar y sacar adelante a su familia. Este miércoles no quiso hablar. Mutis.

Caseres y Batea

A seis kilómetros de Calaceite, al otro lado del río Algars, Caseres. 250 habitantes, según su alcalde, Manel Palau González, cabeza visible de la única lista que se presentó en el pueblo en los comicios de 2015 bajo el nombre Tots Som Caseres, una candidatura, insiste el regidor, “independiente”, a la que se añadió la coletilla AM (Acord Municipal) para dar apoyo en la comarca y en la diputación a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) a cambio de recibir más voz en ambas instituciones. En compensación, un concejal del pueblo es consejero de la Terra Alta.

El alcalde de Caseres defiende la “transversalidad” de la candidatura que encabezó, con “gente de izquierdas, de derechas y de centro”. Por eso fue la única que se presentó para las municipales en un pueblo donde las generales de 2016 las ganó el PP.

En la casa consistorial no hay ni una bandera colgada de la fachada, ni siquiera la catalana, que sí está, en cambio, en un extremo del salón de plenos. Al otro lado, el retrato del presidente de la Generalitat, pero Palau pide que la fotografía de la entrevista  no se realice con este fondo.

La heterogeneidad de la candidatura única de Caseres se nota en la calle. El pueblo está solitario por la mañana. Sólo se escuchan las conversaciones que llevan los niños que han salido al patio de la escuela y la sintonía de Catalunya Radio que sale de una ventana abierta. En el Casal municipal, se está viendo La 1 de Televisión Española.

En algunas fachadas hay esteladas colgando de los balcones y propaganda favorable al ‘sí’ para el referéndum de este domingo. Pero el farmacéutico, Francisco Villanueva, dice que las banderas independentistas llevan “más de cuatro años colgadas en el mismo sitio”. En Caseres, explica, hay “independentistas, españolistas y otros más bien moderados, y lo que hay es mucha tranquilidad”, cuenta el boticario. ¿Crispación por el 1 de octubre? “Somos cuatro gatos y aquí hay una convivencia normal”.

Del Casal municipal de Caseres salen unos obreros de almorzar. Dentro sólo queda Arturo, que se define “neutral”. Barcelonés de nacimiento, hace 20 años que aterrizó en el pueblo del que procedía su familia.

El procés ha dividido. Arturo mismo y su mujer están ideológicamente en las antípodas con respecto a la independencia catalana. Él no lo es, pero ella sí. “Nos respetamos mutuamente, qué vas a hacer”, se resigna este carpintero que ahora sustituye al alguacil mientras está de vacaciones. Eso sí, “estamos todos a la expectativa de ver qué ocurrirá el domingo”. No serán los únicos.

A unos 20 kilómetros por la misma carretera y después de torcer a la izquierda, Batea, un pueblo que linda con Calaceite y Nonaspe (Zaragoza) y que este verano hizo famoso su alcalde, Joaquím Paladella, por decir que quería que fuera aragonés para contrarrestar el “maltrato” al que lo tiene sometido la Generalitat.

Del Matarraña a la Terra Alta  el paisaje está plagado de almendros, olivos y de un parque eólico que deja miles de euros en los ayuntamientos. Precisamente uno de los conflictos que motivaron la propuesta rocambolesca del alcalde de Batea tiene que ver con una modificación de los lindes del término municipal en beneficio de la vecina Gandesa, lo que se traduce en 40.000 euros de ingresos por los molinos que dejaría de percibir Batea.

Uno se da cuenta del debate independentista incluso antes de entrar en el pueblo. En la rotonda de acceso al pueblo, una bandera española ondea en lo alto de un poste dando la bienvenida a los que llegan desde Gandesa. Al otro lado de la rotonda, una enorme estelada (bandera independentista) -mucho más grande que la del otro lado- recibe a los que llegan de la zona aragonesa.

Los vecinos de Batea se definen como tranquilos y moderados, aunque los resultados de las últimas elecciones generales hablan de un pueblo que apoya dos polos contrapuestos. En junio de 2016, entre PP y ERC se repartieron el 46% de los votos  emitidos. En las municipales, resiste en la alcaldía desde 1991 una agrupación municipalista (Agrupació per la Terra Alta) vinculada al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC).

Aquí no hay mucha parafernalia patriótica, salvo las dos banderas de la entrada, alguna estelada colocada en huertos de las afueras o en alguna fachada. Junto a la propaganda a favor del referéndum que aparece en las farolas o en una pancarta situada en el centro de la plaza -dándole la bienvenida a la nueva República- lo más destacable son las banderas españolas que asoman en algunos balcones y también las señeras de toda la vida que no se sabe muy bien si se contraponen a las españolistas o a las independentistas.

En la plaza de Batea, más mutismo. Un grupo de ancianos toma el sol. A la pregunta sobre el uno de octubre y la independencia uno contesta: “esto es cosa de los jóvenes” y otro espeta: “yo que quieres que te diga, si tengo a una hija, la única que tengo, casada en Maella (Zaragoza)”. El resto, callados. Ya se sabe, a veces, mejor hacerse el sordo.

Un poco más adelante, un hombre solo, José, reclama opinar. Es mucho menos contenido que los anteriores. Catalán de Barcelona y exparacaidista del ejército. Anuncia que este domingo “no pienso salir de casa” y en ésto llama la atención de otro transeúnte, José María, un jubilado de rostro apacible, que con una barra de pan bajo el brazo y una sonrisa campechana se acerca ante la llamada del amigo. Pero José María sí que quiere votar, aunque dice que no lo tiene claro del todo. Debate con el primero y después puntualiza que éste es un “pueblo tranquilo, con muy poco fanático, donde la gente se dedica a trabajar y pasa bastante del tema”.

Valderrobres

Y de Batea, de nuevo al Matarraña, a Valderrobres. El referéndum genera aquí el mismo rechazo y hartazgo que en Calaceite, porque como decían Cinta, Carlos y Pilar, “no ves otra cosa por la tele. El trío, que pasea por el puente de piedra, reconoce que ninguno de ellos son nacidos aquí, aunque residan en Valderrobres desde hace décadas. Cinta es de Arnes (Tarragona), Pilar de Zorita del Maestrazgo (Castellón) y Carlos nació hace ocho décadas también en Cataluña. Lo que les preocupan los hijos y nietos, que viven en Cataluña y que “están nerviosos, porque les llegan comunicados del colegio que resultan un dilema, porque si no los firmas ya estás señalado, y porque todos los vecinos piensan igual y han de callar”, se lamenta Pilar, que añade: “si se pudieran ir, saldrían ya cuanto antes”.

Cinta, que es oriunda de la vecina Arnes reconoce que el pueblo en el que nació es ahora plenamente independentista. “Si mi padre levantara la cabeza”, dice con una media sonrisa, “con lo de derechas que era, y con los cinco hijos que levantó inculcándoles la religión, ahora se volvería loco”.

Maribel Sancho Timoneda

Periodista – @mstimoneda

Origen: El Seminari Autonòmic de professors/es de Llengua Catalana recibe el Premio Desideri Lombarte 2017 – Aragón_hoy

Premio Desideri LombarteEl director general de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, Nacho Escuín, ha entregado hoy en Alcampell (Huesca) el Premio Desidei Lombarte 2017 al Seminari Autonòmic de professors/es de Llengua Catalana, que fue elegido por su inestimable contribución en la normalización de la lengua catalana en Aragón y su influencia en la elaboración de la normativa aragonesa en materia lingüística. Este galardón se entrega en el marco de la celebración de los actos programados con motivo del Día Europeo de las Lenguas.

Desde 1984, los profesores que han desarrollado la tarea de la enseñanza de esta materia se han reunido para coordinar los criterios pedagógicos de los docentes aragoneses del área de lengua catalana, han confeccionado materiales y recursos adaptados a las necesidades y a la realidad lingüística aragonesa. El Seminario abarca a todo el profesorado de lengua catalana de todas las etapas educativas y de todo el territorio aragonés catalanoparlante, desde sus inicios en los años ochenta hasta la actualidad, contribuyendo a formar pedagógicamente al profesorado del área de lengua catalana y colaborando en la dinamización cultural de este idioma entre el alumnado.

El Premio Desideri Lombarte reconoce una labor continuada o de especial notoriedad e importancia, en cualquiera de los ámbitos sociales, culturales, deportivos, artísticos, económicos, etc. que supongan un destacado beneficio para el catalán de Aragón, teniendo especial consideración las actividades destinadas a la dignificación, difusión, investigación, enseñanza, expresión literaria, etc. del catalán de Aragón y constituya un modelo y testimonio ejemplar para la sociedad aragonesa.

En el marco de la celebración del Día Europeo de las Lenguas, el Gobierno de Aragón también presentó el pasado 20 de septiembre en el IAACC Pablo Serrano la película “Borregueros. Desde Aragón al oeste americano”, obra de Carlos Tarazona y rodada en aragonés ansotano. La cinta cuenta como en los años 1950-60, un centenar de aragoneses partieron hacia el oeste americano y cuál fue la realidad que encontraron allí. Este trabajo aporta luz sobre el proceso de migración pastoril que, a su vez, forma parte de una poco estudiada diáspora aragonesa. El autor ha realizado un arduo trabajo de investigación y ha recabado gran cantidad de testimonios, documentos y fotografías inéditos.

Desideri Lombarte

Desideri Lombarte, nacido en Peñarroya de Tastavins (1937-1989), fue uno de los escritores contemporáneos más importantes de la literatura en catalán de Aragón. Destacó por su obra poética, con antologías como Ataüllar en món des del Molinar, pero también practicó otros géneros como la novela o el teatro. Hombre polifacético desde el punto de vista intelectual, también se dedicó a la investigación histórica, etnográfica y lingüística trabajando por la dignificación de su lengua en Aragón. Fue miembro fundador y vicepresidente de la Associació Cultural del Matarranya y uno de los organizadores en Aragón del II Congreso de Lengua Catalana (1986). Asimismo, hay que citar sus habilidades como dibujante para ilustrar sus obras.

Fotos:Premio Desideri Lombarte

El Periódico de Aragón

POLÍTICA FICCIÓN O DEBATE POLÍTICO

Creen que la sanidad, el comercio y la industria se verían perjudicados. Los pueblos fronterizos creen que la vecina comunidad no llegará hasta el final

En Mequinenza, el río Segre y el Ebro hacen de frontera con la comunidad de Cataluña. – EL PERIÓDICO / LA INTERSECTORIAL

F. V. L.
04/09/2017

Los pueblos y ciudades aragoneses situados en la frontera con las provincias de Lérida y Tarragona, en la denominada Franja, no conciben una Cataluña independiente. Para sus habitantes y representantes, la vecina comunidad no es un abstracto ente político, sino un territorio cercano, cotidiano y omnipresente con el que mantienen estrechas relaciones sociales y comerciales.

Por eso, los vecinos de Montanuy, Fraga, Binéfar, Mequinenza o Maella no creen posible que el día 2 de octubre próximo, tras la eventual celebración triunfal del referéndum de autodeterminación, la Generalitat instale, como figura en sus planes, puestos de control y barreras en las carreteras que conducen a Pont de Suert, Lérida, Gandesa o Batea. Sencillamente, no ven que Cataluña sea otro país el mes que viene.

«No contemplo ese escenario», reconoce Miguel Luis Lapeña, alcalde socialista de Fraga, que considera que si, finalmente, Cataluña se independizara, «sería muy perjudicial para todos». Piensa, por ejemplo, que la asistencia sanitaria que muchos fragatinos reciben en Lérida se resentiría. «Quizá no nos dejaran ir a sus hospitales», conjetura.

Además, Lapeña se pregunta qué ocurriría con los fondos europeos que se destinan al pago de los excedentes de fruta. Y tampoco sabe qué pasaría con los numeroso fragatinos que trabajan en Lérida y, viceversa, con los leridanos que lo hacen en la ciudad del Cinca.

Son muchas las incógnitas que despierta el proceso soberanista en la Franja, pero el alcalde de Fraga cree que no será necesario despejarlas. «Es un referéndum ilegal y, por lo tanto, totalmente inviable», subraya.

Muy cerca, en Torrente de Cinca, su alcalde, José Evaristo Cabistañ (PSOE), piensa de forma parecida. «No puede pasar que el 2 de octubre sean independientes», dice. «Somos dos comunidades con muchas relaciones», explica. «Nuestras economías están muy imbricadas y existen muchos matrimonios mixtos, catalán con aragonesa y aragonés con catalana», continúa.

Aun así, a Cabistañ, como a todos los alcaldes aragoneses de la zona limítrofe, le parece que el «panorama es preocupante» y que pueden producirse muchos problemas a un lado y otro de la hipotética frontera. «¿Habrá que pagar aranceles?», inquiere. «¿Y qué pasará con la Política Agrícola Común? ¿Y con las subvenciones?», añade.

Magdalena Godia, alcaldesa de Mequinenza, también del PSOE, considera que la cuestión de la independencia catalana ha entrado en un terreno «complicado y fuera de lugar». «No creo que nos afecte porque espero que no prospere», afirma.

Godia destaca que su localidad «tiene mucho en común» con los vecinos pueblos catalanes, de los que solo está separada por un puente que salva el río Segre. «Hay sindicatos de riego conjuntos, se hacen muchas actividades con ellos y, socialmente, estamos muy entremezclados», explica.

Esas relaciones de buena vecindad son la tónica general en toda la raya catalano-aragonesa, si se excluye el problema de los bienes eclesiásticos retenidos en museos de Lérida y Barcelona.

En Montanuy, cerca del valle de Arán, la dependencia de los servicios de Cataluña es total, subraya Esther Cereza (PSOE). «Vamos a Pont de Suert al médico, al instituto, a comprar…», enumera. Hasta tienen que llamar a los bomberos de la vecina comunidad en caso de emergencia.

La alcaldesa está bastante segura de que esto no variará, de que Cataluña «no llegará tan lejos». Si se independizara, señala, los vecinos de Montanuy y los pueblos de su término verían cómo se complicaba su vida hasta extremos casi cómicos. «Tendríamos que mostrar el pasaporte continuamente», bromea, «pues las carreteras pasan de una comunidad a otra cada pocos kilómetros».

En Maella, mucho más al sur, casi en el otro extremo de una frontera administrativa que mide unos 400 kilómetros, la deriva independentista es calificada de «despropósito y locura de cuatro iluminados».

«No creo que se lleve a efecto la separación de España y tampoco veo instalada una frontera a 16 o 17 kilómetros de aquí», declara Jesús Zenón Gil, alcalde de la población por el PP.

A esa distancia se halla, precisamente, Batea (Tarragona), un pueblo cuyo alcalde sometió a pleno el pasado mes de julio la unión a Aragón como forma de protesta por la falta de atención que el pueblo recibe de las autoridades de la Generalitat.

Más al sur todavía, en Calaceite, ya en la provincia de Teruel, su alcalde, José María Salsench (PP), no cree que se pueda llegar a celebrar el referéndum. Su pueblo tiene el corazón partido entre Aragón y Cataluña, pues en los años 60 y 70 muchos de sus habitantes emigraron a Barcelona y su área metropolitana en busca de trabajo y futuro.

«Ellos y sus descendientes vienen en verano y, aunque el 90% se siente más catalán que aragonés, no quieren perder sus raíces aragonesas», explica.

Para Salsench, el dilema que plantea el referéndum no es una cuestión trivial. «Estamos ante un problema grave», recalca.

En cambio, en Aréns de Lledó (Teruel) los vecinos hacen chistes con los habitantes de Horta de Sant Joan (Tarragona). «De momento, nos lo tomamos a broma, hasta hablamos de hacer contrabando y de pasarles lo que necesiten», cuenta María Ángeles Vaquer, la alcaldesa socialista.

El pueblo está en el límite justo entre ambas comunidades, basta cruzar el río Algars para estar ya en Cataluña. Por eso existen unas relaciones muy intensas con los del pueblo de al lado. De hecho, no faltan los residentes de Aréns de Lledó que poseen tierras en el municipio tarraconense.

Y es precisamente ese contacto diario, amistoso y comercial lo que hace que ellos no se tomen en serio el debate sobre el futuro advenimiento de una Cataluña independiente.

CUESTIÓN ESTATAL

Además, en Aragón muchos ciudadanos pueden sentir que la cuestión no les concierne directamente. El alcalde de Binéfar, Alfonso Adán, del PSOE, sostiene que la escisión que plantean los independentistas es de tal magnitud que no incumbe a su localidad.

«Me es imposible pronunciarme sobre ese tema, es algo que concierne al Estado, no a un municipio», razona. En cualquier caso, él espera que no se llegue a la ruptura, por lo que tampoco ve pertinente hacer conjeturas sobre lo que pasaría en el caso de que Cataluña consumara ilegalmente su reto nacionalista. «Si se llegara a ese punto, habría que ver cómo quedan las cosas», afirma cautamente.

Origen: Pregó de Ramón Mur a les Festes d’Alcanyís | Lo Finestró

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Origen: Situen en l’any 1.555 el primer aval del català a la Franja | Xarxes socials i llengües

Un recent article de l’historiador Guillermo Tomás situa el primer testimoni sobre el català a la Franja l’any 1.555 en lletra d’Hernando de Aragón, arquebisbe de Saragossa i virrei. La troballa se situa 2 anys abans de l’al·lusió que se’n fa a Los col·loquis de la insigne ciutat de Tortosa. Podeu revisar a lafranja.net altres múltiples testimonis sobre la llengua a la Franja i la concepció que en tenen propis i estranys al llarg dels segles:

Al final del fragmento el autor retomó la cuestión del catalán, en esta ocasión para negar el vínculo entre Tarragona y Aragón que había apreciado Antonio de Nebrija. El razonamiento del arzobispo era el siguiente: nadie en Cataluña hablaba aragonés, ergo era imposible que esa ciudad hubiese pertenecido a Aragón, ergo era inconcebible que un lugar hubiese tomado el nombre del otro. Para reforzar tan débil argumento recurrió de nuevo a un hecho lingüístico contrastable: frente a la ausencia de locutores de aragonés en Cataluña, el idioma catalán —también llamado lemosín— propio de Cataluña y Valencia había penetrado en una extensa zona de Aragón que se precisa: Monzón y su tierra, Fraga, Fabara, Maella, Torre del Conde, La Fresneda, Valderrobres, Beceite, Fuentespalda, Monroyo, Aguaviva y algunos pueblos turolenses colindantes con Valencia. El territorio catalanohablante que dibuja ese listado se ajusta prácticamente a la situación actual, salvo por algunos detalles: Monzón perdió su lengua autóctona a favor del castellano —tal vez en el transcurso de la guerra de Secesión del siglo XVII—; Ribagorza —en coherencia con lo que se había afirmado antes— se dejó fuera para incluirla íntegramente en el dominio aragonés; y en los pueblos fronterizos de la Comunidad de Teruel —que no se citan, lo cual es significativo— el idioma vecino debía de usarse para las constantes interacciones con Valencia, pero no era vehicular como en los otros lugares. Cabe destacar que se trata de la mención explícita conocida más antigua al uso popular del catalán en Aragón, que precede en dos años a la alusión que se hace en Los col·loquis de la insigne ciutat de Tortosa.

Tomás Faci, G. (2016). Las lenguas de Aragón en el siglo XVI según el arzobispo Hernando. Alazet, (28). http://revistas.iea.es/index.php/ALZ

Origen: Motion and Space across Languages: Theory and applications – Google Books

Ibarretxe-Antuñano, I., Hijazo-Gascón, A., & Moret-Oliver, M. T. (2017). The importance of minority languages in motion event typology. The case of Aragones and Catalan. En I. Ibarretxe-Antuñano (Ed.), Motion and Space across Languages: Theory and applications. John Benjamins Publishing Company.

Origen: El periodista Ramón Mur, pregonero de Alcañiz | La Comarca

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