Benavarri: Más de seis mil personas pasaron este año por Clásicos en la Frontera

Más de seis mil personas pasaron este año por Clásicos en la Frontera


El ciclo ribagorzano se cerró el pasado domingo con el concierto de Jaume I, Amic i Amat
Elena FORTUÑO01/09/2009

GRAUS.- El concierto de música medieval Jaume I, Amic i Amat puso el broche de oro el pasado domingo, en el Convento de las Madres Dominicas de Benabarre, al Festival de la Ribagorza XIII Clásicos en la Frontera. Muchísimo público disfrutó de esta actuación en la que, finalmente, se primó la música sobre el teatro, por lo que hubo algunas modificaciones en el programa. Se cerró así una nueva edición de este emblemático festival de música clásica que ha superado en más de mil personas el número de asistentes del pasado año alcanzando los 6.430 espectadores totales en la veintena de conciertos desarrollados desde finales del pasado mes de junio en distintos municipios ribagorzanos.
Juanjo Prats es el autor y director del espectáculo Jaume I, Amic i Amat, que se representó en el Convento de las Madres Dominicas de Benabarre como colofón al Festival de la Ribagorza XIII Clásicos en la Frontera. La relación con las mujeres de este emblemático Rey, Jaime I El Conquistador, hilvanó esta obra en la que participan Pere Saragossa (coordinación musical), Dani Espasa y Efrén López (composición musical) y Silvia Montesinos (ayudante de dirección), además de un gran elenco de actrices y músicos. Entre las actrices, Pepa Miralles, Emma López y Elena Serrano, mientras que en la parte musical, figuraron Dani Espinosa (Teclados, organetto, viola de rueda y percusiones), Efrén López (laúd medieval, ud, guiterna, salterio y viola de rueda), Miriam Encinas (flautas, viola de arco, percusiones), Pere Saragossa (chirimía y gaita), Laia Puig (cornamusa, flautas y chirimías), Pedram Khavar (tombak), y la colaboración especial de Pepe Botifarra (canto tradicional valenciano).
Con unas excelentes condiciones acústicas, el convento de las Madres Dominicas no pudo albergar a todo el público congregado en la capital cultural ribagorzana para disfrutar de este broche final del festival.
Los municipios de El Grado, Graus, Isábena, La Puebla de Castro, Lascuarre, Secastilla y Benabarre organizan este festival con la colaboración del Obispado Barbastro-Monzón y el apoyo económico de la Diputación de Huesca, la Comarca de la Ribagorza, el Gobierno de Aragón y Turismo de Aragón. El director artístico del festival, José Antonio González Serena, mostró ayer, en nombre de todos ellos la satisfacción por el resultado de esta décimo tercera edición que ha superado con creces el número de asistentes de años anteriores. Un total de 6.340 personas (1.410 personas más que en la edición anterior) han asistido a la veintena de conciertos programados en esta edición, desarrollados durante los meses de julio y agosto. González Serena aludió a la gran cantidad de “público consolidado que sigue todos los conciertos del festival, desplazándose de una localidad a otra”.
El Festival de la Ribagorza es, para los organizadores, “una iniciativa sostenible, donde se están cumpliendo los objetivos”, tanto a nivel de desarrollo, ya que el festival supone “la consolidación de una oferta cultural y turística de la zona”, como a nivel artístico. En este sentido, González Serena se refirió al mantenimiento de “la calidad, como en años anteriores”, pero también a la “variedad, aprovechando el concepto de frontera hurgando en estilos como la música medieval”. El director artístico también aludió a la presencia de artistas aragoneses, a quienes se les proporciona una plataforma de proyección, ya que “en la medida de lo posible se intenta contar con intérpretes vinculados a Aragón”.
En esta edición se han programado 20 conciertos que han tenido lugar en 13 escenarios distintos: Teatro Salamero, Basílica y Claustro de la Virgen de la Peña de Graus, Espacio Pirineos, la Catedral de Roda de Isábena, el Santuario de Torreciudad, el Convento de las Madres Dominicas de Benabarre y las iglesias parroquiales de Capella, El Grado, La Puebla de Roda, La Puebla de Castro, Lascuarre y Secastilla. Serena comentó la idoneidad de los escenarios e incidió en la recuperación del pasillo cultural entre los santuarios de Roda, Torreciudad y la basílica de la Peña.
Junto a la presencia de los instrumentos de tecla, destacó este año el peso de la música medieval, así como el espacio dedicado a la música española. El director artístico de Clásicos aludió, asimismo, a la “muy buena respuesta” de Clásicos en la Escuela, un concierto didáctico dirigido a los escolares de los municipios organizadores que “trataremos de continuar el año próximo”.

Carles Barrull: Más de seis mil personas pasaron este año por Clásicos en la Frontera.