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La Asociación Cultural Nogará organiza este verano un curso intensivo de lengua aragonesa, que amplía una oferta cada vez más ligada a las nuevas tecnologías.
Pilar Soro
26/06/2016 a las 06:00

Imagen de una clase de lengua aragonesa en la Asociación Cultural Nogara
Ni inglés, ni francés, ni alemán, ni chino; aragonés. Este verano, más de una decena de alumnos aprenderán y hablarán esta lengua en Tarazona. Lo harán, como mínimo, durante las dos semanas que dura el curso intensivo de lengua aragonesa que la Asociación Cultural Nogará organiza del 11 al 22 de julio en la ciudad del Queiles.

Su lema, “queremos aprender aragonés, charrar y pasarlo bien”, ya adelanta que estas clases no serán lecciones al uso. En ellas, se escucharán expresiones como “vaya bueno” o “ya te’n guardarás”, cuenta Dabi Lahiguera, uno de los profesores encargado de su organización: “En Tarazona es habitual escuchar términos aragoneses como esos, por lo que partiremos de ellos para acercarnos a la lengua y explicar su gramática”.

La conversación será el hilo conductor de este curso intensivo, en el que se utilizarán también elementos audiovisuales y se llevarán a cabo talleres de lectura y de dibujo, así como actividades de creación de textos colaborativos.

“Las lenguas se aprenden utilizándolas, así que lo más importante es que los alumnos alcancen las bases para poder llevar a cabo una conversación y adquieran herramientas de autoaprendizaje con las que continuar ellos mismos con su formación en aragonés”, explica Lahiguera, que subraya que aunque todavía no han comenzado a publicitar y difundir el curso, este ya cuenta con seis jóvenes y dos adultos inscritos.

La Asociación Cultural Nogará, dedicada a la recuperación y la divulgación voluntaria de la lengua y la cultura aragonesa, se decidió hace unos meses por volver a retomar cursos intensivos de verano como el anterior a raíz de la demanda de los propios alumnos. Con sede en Zaragoza y en Lituénigo, este colectivo ofrece numerosas alternativas para acercarse al aragonés estándar –sin centrarse en variedades lingüísticas- de la mano de los 10 profesores con los que cuenta, a los que también apoyan futuros maestros en prácticas.

Este año, desde noviembre hasta junio, un centenar de personas ha realizado sus cursos presenciales y a distancia. En concreto, se han desarrollado tres cursos de primero y uno, de segundo, de tres horas semanales, tanto de lunes a viernes como los fines de semana. Esto refleja, para el responsable de la sección de actividades, Cherardo Callejón, que la demanda crece y que la lengua está lejos de extinguirse. “Viene gente de todo tipo: la mayoría tienen entre 20 y 40 años, pero también tenemos jóvenes de 15 y alumnos de 50. Además de maestros, hay muchas personas interesadas en la lengua, que es cultura, patrimonio e identidad; muchos que quieren recuperar la forma en la que hablaban sus abuelos. Por eso, queremos ampliar la oferta”, indica Callejón.

De cara al próximo año, ya les han comunicado el interés por sus cursos desde lugares como Cadrete, La Cartuja, Valdefierro o Zuera.

El aragonés nunca se termina de aprender. Esta es la filosofía de quienes practican y promueven la lengua. Por este motivo, “las asociaciones nos dedicamos a organizar charlas y charradas, editar revistas, fomentar los encuentros lúdicos con juegos tradicionales, bailes, pasacalles”, señala el integrante y también profesor de Nogará.

Uno de sus objetivos es que el aragonés no se abandone durante el verano. Así, encargan a sus alumnos proyectos estivales que deben presentar en la entrega de títulos que se realiza en septiembre. Fruto de ello han surgido programas de radio en aragonés, obras de teatro, cuenta cuentos e, incluso, páginas webs turísticas o corporativas traducidas a esta lengua.

Whatsapp y Skype también entienden el aragonés
Las clases de aragonés son, como ocurre con otros idiomas, íntegramente impartidas en la lengua, tanto a nivel hablado como escrito. Pero su práctica no se queda ahí, sino que trasciende el espacio físico de las aulas y, con la ayuda de la tecnología, se deja leer y escuchar en plataformas como Whatsapp o Skype.

Este software, que permite la comunicación por videollamada, es un elemento indispensable en las clases a distancia alternativas que imparte la Asociación Ligallo de Fablans desde hace algo más de siete años. La iniciativa nació para poder satisfacer la demanda de aquellas personas interesadas en la lengua aragonesa que, por su lugar de residencia, su trabajo o su disponibilidad, no tenían la oportunidad de asistir a los cursos presenciales.

“No hacemos un típico curso a distancia, sino que utilizamos un método –basado en el libro ‘Arredol, Curso d’Aragonés’- que pretende ser lo más parecido a una clase real, salvando las diferencias”, explica Chan Baos, presidente y profesor de la asociación. En esta fórmula, los alumnos trabajan las lecciones y los ejercicios individualmente y asisten a un encuentro virtual con el profesor una vez a la semana: “Una noche a la semana, generalmente durante una o dos horas, los cuatro alumnos y el profesor nos conectamos a Skype para participar en una clase en la que se resuelven dudas, se amplían conocimientos paralelos al método y, sobre todo, se practica la lengua charlando en un ambiente distendido”.

Detallan desde el colectivo que, en años anteriores, esta modalidad de clases a distancia ha llegado a contar con hasta doce alumnos, la mayoría de Zaragoza, pero también de otros lugares como Barcelona o Brasil. Además, no todas las clases se imparten desde la capital aragonesa, pues tienen en sus filas a un ingeniero zaragozano que trabaja en Alemania y que también ha dado cursos a distancia desde tierras germanas. “Quienes realizan este cursos suelen ser personas muy comprometidas con la lengua aragonesa que asumen un esfuerzo extra, ya que el marco ideal para aprender un idioma es el presencial”, indica Baos, que no descarta hacer llegar sus cursos, además de a asociaciones y colectivos, también a empresas.

Un sistema más convencional utilizan en Nogará para realizar sus programas de aragonés a distancia, basados en una plataforma que contiene unidades y ejercicios consonantes, tanto orales como escritos, que el alumno remite al profesor periódicamente. Sin embargo, en la asociación creen que varias horas a la semana no son suficientes para formarse en esta lengua, por lo que sus miembros y alumnos hacen uso de sistemas de comunicación populares como Whatsapp para no perder el hilo y mejorar en fluidez: “Tenemos grupos de Whatsapp, entendidos como comunidades aragonesas parlantes, que utilizamos para mantener el contacto con estudiantes, asociaciones y personas que hablan diariamente la lengua, por ejemplo, en el Pirineo”, concluye Cherardo Callejón.