Origen: El ‘procés’ aún no afecta a la economía limítrofe salvo casos concretos | La Comarca

Caja Rural de Teruel ha recibido siete millones y 200 nuevas cartillas de clientes catalanes

Familiares, económicos, sociales, tradicionales, sentimentales, medioambientales, lingüísticos…son muchos los lazos que unen al Bajo Aragón Histórico con Cataluña, especialmente en el caso de las comarcas limítrofes del Matarraña y el Bajo Aragón Caspe. Por ello, la posible independencia de Cataluña y todos los problemas derivados de este proceso no son ajenos en el territorio. Preocupa especialmente la posible incidencia económica aunque por el momento, agentes políticos y sociales coinciden en asegurar que el clima es de «tranquilidad» más allá de que el «procés catalán» se haya convertido en uno de los principales temas de conversación.
Caja Rural de Teruel cifra en torno a los siete millones de euros el dinero de clientes catalanes que han abierto cuentas, unas 200, en los últimos días en las oficinas de la entidad limítrofes con Cataluña y en la propia provincia de Tarragona (tiene sedes en Batea y Gandesa). Así lo explicó su director general, José Antonio Pérez Cebrián, el martes en una rueda en Teruel en la que presentaba un convenio con Dinópolis, a preguntas de los periodistas sobre si habían notado el efecto del conflicto en Cataluña. «El dinero siempre lo hemos dicho, pero es muy cobarde. Nos sorprende que incluso muchos independentistas han cambiado su cuenta», dijo Pérez Cebrián. El director general también afirmó que existe «preocupación» entre los ciudadanos, lo que se hace patente en las colas que han tenido en las oficinas de Gandesa y Batea, «preguntando con inquietud».
También se ha notado afluencia en el Matarraña. El martes la oficina de Beceite no pudo abrir ante la gran afluencia de clientes que tuvo durante todo el día la matriz de Valderrobres, donde se acercaron muchos catalanes. «Últimamente ha habido más movimiento en las entidades bancarias de Calaceite, tanto Caja Rural como el Santander e Ibercaja. De hecho, ésta última solo tiene un trabajador y tenía que derivar clientes a Valderrobres porque no daba abasto», explica el primer edil calaceitano, José María Salsench. Además del movimiento de cuentas bancarias, la incertidumbre por lo que pueda ocurrir habría llevado incluso a que varios pensionistas cambiasen la domiciliación de su pensión por temor a lo que pueda ocurrir.
La fuga de empresas de Cataluña tras el referéndum tampoco ha tenido incidencia en el territorio aunque en últimos días más de medio centenar de pymes han realizado consultas en la Cámara de Zaragoza sobre las posibilidades de trasladarse a Aragón. Sin embargo, la patronal turolense no ha recibido peticioenes concretas de empresas que quieran cambiar su sede social a la provincia. Así lo confirma el presidente de CEOE Teruel, Carlos Torre, quien opina que la situación se encuentra en «stand-by» a la espera de los acontecimientos. La única excepción por el momento es Fayón, donde ha trasladado su sede social una empresa agrícola de Lleida. Un cambio que garantiza a las sociedades seguir bajo el régimen jurídico español en una hipotética independencia aunque ello no implica necesariamente el cambio físico de la empresa ni que vaya a dejar de pagar impuestos en Cataluña.
El Ayuntamiento fayonense también ha recibido alrededor de una veintena de consultas de catalanes que querían conocer los trámites para empadronarse en la localidad según apunta su alcalde, Roberto Cabistany. En Torre del Compte también han sumado un nuevo empadronamiento y otra persona acudió a informarse. «Tienen miedo a que haya cambios sanitarios y problemas para cambiar su pensión», apunta su alcaldesa, Lola Lleonart.

Sin efectos en la hostelería
Pese al movimiento entrante de capitales bancarios los comerciantes de ambos lados siguen con expectación la situación. Tanto en el Matarraña como en la Terra Alta empresarios y comerciantes coinciden en que hasta el momento no han notado ningún cambio más allá de clientes que rechazan los productos catalanes, una situación que la mayoría aún califica de «anecdótica». «Hoy (por el miércoles) dos personas me han rechazado materiales procedentes de Cataluña pese a ser más baratos que los que han comprado», explica un empresario de Valderrobres. No obstante, en el Matarraña el panorama se ve con algo más de pesimismo que en la comarca vecina. «A nivel particular no creemos que pueda haber diferencias con nuestros clientes catalanes si la situación cambia, pero sí que nos preocupa que fuese más difícil trabajar para las administraciones», comenta Ramón Curto, gerente de la valderrobrense Áridos Curto.
También en las localidades por las que discurre la N-420 se vive con preocupación la situación. En Valdeltormo temen que puedan tener menores ventas especialmente de turistas catalanes que transitan por la localidad. «Aquí el porcentaje más alto de clientes particulares que tenemos procede de Cataluña», explica Teresa Joven de Proecmat. Con similar incertidumbre se manifiesta Yolanda Celma de Carnicería Celma: «No sabemos qué es lo que va a pasar». Por su parte en Calaceite afirman no notar, por el momento, ningún cambio. «Tenemos muchas ventas en Cataluña y no ha habido ningún problema», explican Juan Lacarta y Miquel Selva de la Cooperativa de Aceites del Matarraña.
A su vez, los hosteleros reconocen que una mala coyuntura política o económica podría afectar negativamente aunque de momento no está siendo así. Lo certifican tanto desde la Asociación de Empresarios del Matarraña como de la Asociación de Alojamientos Rurales (Faratur). Desde esta última insisten en que no se ha notado un cambio de tendencia ni anulaciones en el punte del Pilar aunque era complicado porque las reservas se hicieron con mucha antelación. «Esperamos que se pongan de acuerdo porque nosotros vivimos en gran medida del visitante catalán», explica Ana Pilar Niella de Bar la Cantonada. Por su parte, en Beceite ven con preocupación que pueda bajar el nivel adquisitivo de la región vecina. «El turista catalán sigue siendo mayoritario aquí así que esperamos que todo esto no nos afecte negativamente», apunta Alberto Tejedor de Bar las Eras de Beceite.
Con similar expectación y con algo menos de pesimismo se vive la situación en localidades de la Terra Alta como Horta de Sant Joan donde, a pesar de la situación, confían en que ocurra lo que ocurra las relaciones con Aragón no se alteren. «Aquí tenemos muchos turistas de Aragón y Valencia además del resto de Cataluña y no creemos que vaya a cambiar nada; además cada día vienen más extranjeros», precisa Benjamín Borrás del Bar la Bassa. A pocos kilómetros, en Arnes, confían de igual modo en que la crisis política no afecte. «Por ahora no estamos teniendo ningún problema», explica Mª Cinta Julbe quien regenta una casa rural y un supermercado.

 

Distintas banderas
La simbología sin embargo sí que es otro de los aspectos que cambia a escasos cientos de metros dependiendo de la orilla del río Algars en el que uno se encuentre. A pesar de que ni el Matarraña ni la Terra Alta se han caracterizado nunca por exaltaciones simbólicas de ningún tipo, lo cierto es que durante los últimos días han aparecido, discretamente, varias banderas de España por la comarca o incluso en la misma señal que informa de la entrada a Aragón. En cambio, en la Terra Alta la bandera española está ausente de la mayoría de los balcones de las casas consistoriales. De igual modo pueden verse, de forma discreta, algunas esteladas en domicilios particulares, muy lejos de otras comarcas catalanas en donde las banderas secesionistas se exhiben en rotondas y farolas de dominio público.
Otro aspecto que destaca es que pese a compartir lengua, cultura, singularidades, tradiciones, clima y en muchos casos, problemáticas similares como la despoblación, o el hecho de estar lejos de cualquier centro urbano de poder, otro mientras en el Matarraña las dos fuerzas más votadas en las últimas elecciones generales de 2016 son el PP y el PSOE, en el caso de la Terra Alta cambia. Exceptuando Caseres, Batea, y Corbera d’Ebre, donde el PP se situó como fuerza más votada, en las nueve restantes localidades tanto populares como socialistas quedan relegados a terceros y cuartos puestos por detrás del PdCat (antigua Convergencia) y ERC, destacando la localidad de Arnes, a tan solo dos kilómetros del límite con Aragón, en donde las fuerzas independentistas arrasan.

En el apartado político, la única formación del territorio que se ha manifestado públicamente es el PSOE del Matarraña, que ha pedido diálogo y entendimiento. La formación hizo público el lunes un Manifiesto por el Diálogo y la Democracia entre Cataluña y el resto de España. Se trata de un documento con el cual los socialistas mostraron su «preocupación» por la situación y acontecimientos recientes. El documento, redactado en castellano y catalán, recoge varios puntos en los que se insta a crear un clima de entendimiento y diálogo constructivo entre todas las partes, aludiendo a los más de 800 años de historia

en común entre Aragón y Cataluña. El manifiesto se dirige expresamente además a las comarcas vecinas haciendo hincapié en sus lazos de unión y capacidad política para negociar desde las instituciones evitando que un problema que debiera ser político se transforme en fractura social.