Source: Columnas Manuel Siurana – Publicacions

LA SOLUCIÓN DEL COVID 19 ESTÁ EN BECEITE
El Covid19 nos acecha y la solución la encontramos en el año 1530 en Beceite. En el siglo XVI se sabía perfectamente que la peste bubónica era contagiosa, pero no existía un remedio contra ella, como hoy tampoco existe contra el Covid19. Eso sí, en la actualidad tenemos dos ventajas que debemos aprovechar. La primera es el desarrollo científico y médico, la segunda es el conocimiento de la historia. Los avances médicos permitirán que más pronto que tarde, los científicos encuentren uno o varios remedios que impidan la propagación de esta epidemia, que mitiguen su morbilidad y mortalidad, que nos inmunicen y que nos curen. Pero, mientras tanto, no estaría de más que nos fijáramos en un hecho histórico. El jueves, día 16 de junio de 1530, festividad del Corpus, en la pequeña localidad de Beceite murió una mujer a causa de la peste bubónica, el sábado, en el hostal falleció una segunda víctima, natural de Cretas, el domingo 19 ya se puedo constatar que la peste se había extendido por la localidad y el lunes 20 “es buidà lo poble de Beseit”. La gente se fue a vivir “fora del lloc, a lo terme” y allí pasaron el resto de junio, julio y agosto. Muchos murieron “al mas de peste” otros “a la coveta on estave”. Acabada la epidemia regresaron al pueblo y entre Antoni Mestre y Miguel Valle hicieron recuento de las 39 personas que fallecieron. El pueblo volvió a la normalidad.
La drástica medida tomada en Beceite evitó muchísimas más muertes, porque la propagación de la enfermedad quedaba reducida al núcleo familiar y los grupos no contagiados pudieron salvarse al completo. Hoy, un aislamiento total de tan solo dos o tres semanas acabaría con la epidemia, pero somos rehenes de nuestro progreso, de la mundialización, del transporte, del bienestar, de nuestro derecho al ocio, a la cultura, al deporte…, por lo que obviamente y sobre todo en un país democrático esta medida sería casi imposible de implementar. Con todo, no estaría de más que hiciéramos caso a los científicos, que aconsejan que practiquemos el confinamiento social. De ese modo, podremos ganar tiempo, a la espera de la llegada del calor y los avances terapéuticos. Los gobernantes, dueños del poder ejecutivo, bien harán en decretar todas las medidas necesarias para que así sea.