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Source: Merche Llop: «Quiero transmitir emociones y hacerlas literatura sin rozar la sensiblería»

ENTREVISTA. La escritora de Nonaspe publica un poemario, ‘Estallido’, y una novela, ‘Sílverti’, y reivindica el catalán como lengua de gran riqueza de Aragón

La escritora de Nonaspe Merche Llop./ Oliver Duch
La escritora de Nonaspe Merche Llop./ Oliver Duch

Para mí es un reto y una satisfacción; escribo en mi lengua materna con todas las connotaciones emocionales que esto significa y contribuyo a la difusión cultural en catalán, una lengua de Aragón. Lo cual no significa que sea fácil en el sentido de la acogida que merece esta riqueza cultural y lingüística ya que hay personas incultas o no que desean ignorarlo.

¿Cómo es el idioma que usa, cómo lo define y lo matiza?

Utilizo catalán. Lo defino como una lengua romance que se habla en diferentes territorios, entre ellos Aragón.

No es un caso aislado, desde luego. Se ha publicado la ‘Obra poética completa’ de Desideri Lombarte, una referencia para muchos… ¿Lo sería para usted también?

Para mí Desideri Lombarte es un referente desde como poeta y como persona. Su sensibilidad, su conexión con el territorio que marcó su infancia, su compromiso con el idioma y su proceso como escritor son un referente que me identifica. Un poeta imprescindible aquí y fuera de Aragón.

¿Qué le debe la literatura de Aragón a Jesús Moncada?

Hablar de Jesús Moncada es tocar lo más grande de la literatura. Un autor de Mequinenza que comenzó a mostrar su arte con el dibujo y la pintura primero y después con la literatura. Jesús Moncada llevaba dentro un cosmos de sensibilidad y vivencias sobre la vida del pueblo viejo —destruido cuando la ENHER, por encargo del INI comenzó a construir embalses que aniquilaron los pueblos sin ninguna consideración moral a partir de 1957— que plasmó en sus obras. Lamentablemente, en Aragón todavía no se conoce la plenitud de su aportación a la literatura. Como docente, sentí la necesidad de trabajar en un proyecto para difundir su obra en los Centros Educativos, en Aragón y en el mundo, para dar a conocer su obra y su vida entre el profesorado y la comunidad educativa. Hice una adaptación de algunos cuentos de “El café de la granota” para trabajar en los centros de educación primaria y de secundaria.

La Dirección General de Política Lingüística del Gobierno de Aragón encargó la elaboración de una página web con este trabajo. Quienes no sepan de Jesús Moncada, ahí tienen un camino, entre muchos otros, para conocerle. Recomiendo con fervor leer “El café de la rana”, para empezar, y, por supuesto toda su obra.

Usted es poeta y novelista. ¿O debemos decir escritora sin más?

Escribo poesía y narrativa, en catalán y en castellano. Me cuesta definirme. Cuando recito me denominan poeta, cuando presento una novela me presentan como escritora. Yo me considero como una mujer que escribe y publica y en este proceso aprende y comunica. Mantengo una constante actitud de formación entre escritores y también junto a personas que comienzan.

¿Se siente más cómoda en un género que en otro?

La poesía es un paisaje de palabras mayores que proyecta belleza desde lo íntimo y triste muchas veces. Conectar con el paisaje que otros muestran me fascina, intentar dibujarlo es un reto, a veces siento que lo he conseguido. En narrativa me desenvuelvo mejor. Pero dar por finalizado un poemario, una novela, un relato, es un trabajo costoso que decides poner final porque la revisión se puede hacer interminable.

Si pensamos en su poemario ‘Estallido’ (Prames, 2019; Nautilus, 2022), ¿podríamos decir que es un libro muy vinculado al yo, a su intimidad?

Sí, quizás por eso lo escribí primero en catalán (“Esclat”, Gara d’Edizions y Gobierno de Aragón, 2018) porque es la lengua con la que más me siento identificada. Como dice Samuel Trigueros en el prólogo de la segunda edición del poemario publicada recientemente por Nautilus Ediciones, “‘Estallido’ es un poemario valioso por lo que de honesta entrega de sentimiento, reflexión sobre la vida y poesía contiene”

¿Cómo define tu poesía, qué busca en la expresión poética?

Escribo lo que siento, las emociones que necesito expresar mediante técnicas y lenguaje poéticos. Algunos la denominan poesía intimista. Busco el vínculo que pueda identificar a otras personas con lo que escribo, como me ocurre a mí cuando leo poesía.

Está muy reciente otra novela tuya, ‘Sílverti’ (Prames, 2022), galardonada con el Guillem Nicolau. ¿Podemos definirla, de entrada, como una novela de la memoria?

Como dices, ‘Sílverti’ ganó el concurso Guillem Nicolau el año 2020 y fue publicada en catalán por Gara d’Edizions y el Gobierno de Aragón. ‘Sílverti’ es un homenaje a la memoria y a aquella generación —la de mis padres— que no perdió la ilusión por la vida, a pesar de todo.

¿Cómo surge… de dónde viene ese niño asombrado, en tiempos convulsos, que va de estación en estación?

Tenía una deuda pendiente. En la etapa final de sus vidas, mi padre y un primo suyo que vivió durante un años en diferentes estaciones de tren, me contaron aquello que antes no habían hecho y marcó la vida de mi familia. Guardé sus palabras. Construí ‘Sílverti’ como un homenaje que, como la poesía, me hizo pensar y comprender.

No es una novela de viaje, pero en cierto también lo es… Es la vida de una familia nómada que sigue las estaciones del tren a orillas del Ebro. ¿Se impone aquí la realidad o has acomodado la ficción a sus intenciones?

La base de la novela es real, los hechos sucedieron tal y como se narran. Hay ficción en la construcción de la novela.

¿Cómo es la mirada del niño ante la catástrofe?

Un niño, una niña sensible no es indiferente a lo que ve. Otra cosa es cómo lo reprime o expresa. Pero, indudablemente aquellas vivencias les marcaron para siempre. Una guerra nunca se olvida. Los niños protagonistas de ‘Sílverti’ jugaban con lo que tenían cerca, fueran cañones o fusiles viejos, pero las catástrofes que vieron no las olvidaron nunca.

¿Cuántas heridas quedan sin cerrar de la Guerra Civil, cuánto dolor oculto?

Muchas. Sufrieron los unos y los otros. Después de la guerra sufrieron más unos que otros, lo sabemos. Con ‘Sílverti’ he sentido paz por lo escrito y por lo que sucede cuando escribes. He renombrado para mí las enseñanzas de mi padre, esencialmente la actitud de perdonar (no en el sentido cristiano).

¿Diría que el pasado tiene muchos casos abiertos, muchos secretos llenos de angustia, rabia, rencor…, casi inconfesables?

El pasado y lo que la vida nos presenta de incompresible por las actitudes personales inesperadas, difamatorias a veces, dolorosas siempre. Es difícil encajar algunos golpes, y vivimos a pesar de todo, como ellos vivieron, pero es imprescindible para tener paz.

La mujer, esa sobrina que recibe esas historias del pasado es alguien que quizá se parezca a usted… ¿Qué le atrapa de esas narraciones y por qué las cuenta de modos tan distintos?

Hice una selección de algunas vivencias de mi infancia, quería contar más, pero la novela hubiera transitado por otros caminos. Puse lo imprescindible como unas pinceladas de melancolía.

¿Escribir una novela es, ante todo, la ambición de un ejercicio de estilo?

Construir una novela es un ejercicio de muchos aprendizajes y prácticas. El estilo es uno más. El mío es muy directo, me gusta el diálogo pero también el monólogo interior.

Habla del Aragón oriental, de su mundo, de sus orígenes. ¿Cómo define el Matarraña?

El Matarraña es una comarca natural definida por el recorrido del río. Está impresa en mi estructura de personalidad. Nací allí, me siento bien en ese paisaje, me gusta hablar con la gente mayor. Yo no me canso de recorrer las carreteras comarcales de los pueblos del Matarraña, ni de pasear por las calles de sus pueblos y contemplar los edificios que han configurado la historia. Lo necesito.

¿Es fácil para un escritor en catalán integrarse en las letras aragonesas?

Quienes escribimos en catalán en Aragón somos unos valientes. Falta el eco en nuestra tierra. Gracias a las editoriales que arriesgan publicando en catalán podemos tener presencia. No es fácil. La convocatoria del concurso Guillem Nicolau por parte del Gobierno de Aragón contribuye a la difusión de nuestra lengua. Se publican los premios y se dan a conocer buenos autores.

¿Quién es Marina d’Algars?

Es el seudónimo que tengo como columnista de la columna ‘Entre dos aigües’ de la revista ‘Temps de Franja’. El nombre viene del otro río que pasa por Nonaspe, el Algars. Yo nací entre dos aguas, me gusta este nombre por la frontera, por la simbología de estar en mí y comprender al otro.

Coordina un suplemento literario. ¿Cómo se hace eso, cómo te lo planteas, cuál es tu poética de la información cultural?

El suplemento se llama ‘Styli Locus’, también de la revista ‘Temps de Franja’. Fue creado y dirigido por Hèctor Moret. Actualmente lo coordinamos Màrio Sasot y yo. Buscamos toda la información que podemos sobre la cultura de nuestra zona. Gracias a las aportaciones de muchas personas que nos envían información y hacen posible que estemos en ello. Es muy interesante constatar que hay tanta actividad cultural en nuestra Franja.

¿Qué tipo de escritora quiere ser, qué le estimula para convertirlo en materia literaria?

Cuando leo buena literatura me gustaría escribir como esas personas. Escribo desde la mujer que soy y me atrapan los procesos de descubrimiento constante del alma humana y del mundo, me atrapan las emociones, los obstáculos para construir día a día un modelo de mujer con la riqueza que significa serlo, me atrapan los grandes desgarramientos del ser humano. Mi reto es saber transmitir estas emociones y hacerlas literatura sin rozar la sensiblería ni lo anecdótico.

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