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Category: Matarranya

Las obras del tramo de Monroyo de la N-232 se reanudarán este mismo año.

 

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Las obras del tramo entre el cruce de Ráfales y el límite provincial con Castellón están paradas desde verano de 2010.

 

La empresa adjudicataria de las obras de la carretera N-232 entre el cruce de Ráfales y el límite provincial con Castellón presentó el pasado 18 de abril un modificado del proyecto, según el PP “a coste adicional cero”, que en este momento estudia el Ministerio de Fomento. Si hay luz verde, la actuación se retomará este mismo año, ya que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2013 contemplan un plan plurianual de 69 millones de euros para ejecutar los trabajos de aquí a 2016. Sin embargo, las obras fueron licitadas en 2007 por valor de 57.880.097 euros y adjudicadas por 47 millones de euros. 

 

El Congreso de los Diputados instó ayer al Gobierno “a proseguir con las actuaciones que desarrolla al objeto de retomar las obras de la N-232, y proceder a su ejecución conforme a la programación plurianual prevista en los Presupuestos Generales del Estado”. Además, solicitó al Ejecutivo central “impulsar todas las actuaciones necesarias para lograr la transformación del tramo de la N-232 El Burgo de Ebro-Alcañiz-Mediterráneo en autovía”. La proposición no de ley fue presentada por el PSOE, y enmendada por CHA y el PP, siendo aprobada finalmente por unanimidad.

 

En el debate político, el diputado del PP Mario Flores explicó que, a fecha de 18 de abril, la empresa adjudicataria dio entrada en el Ministerio de Fomento a “un modificado con adicional cero”, que está pendiente del informe de Inspección General de Fomento. “Una vez que tenga ese informe, que presumiblemente será favorable, se dará continuidad a las obras, y está previsto que en este año se cumpla la anualidad que en estos momentos recogen los PGE”.

 

El diputado socialista Vicente Guillén dijo que el tramo carretero “requiere de un urgente acondicionamiento”, dada la “peligrosidad” que entraña “un hundimiento que se ha producido en los últimos días en la zona de Val de Luna”.

 

Por su parte, el diputado de CHA por La Izquierda Plural, Chesús Yuste, definió como “situación inaceptable” el estado de estas obras, y señaló: “Que el Gobierno anterior del PSOE no hiciera los deberes no debe exonerar de responsabilidad al actual Gobierno del PP”.

Sortir de la crisi | Lo finestró del Gràcia.

(Publicat al Diario de Teruel, columna Lo Cresol, el dissabte 8 de juny del 2013)

“El curt espai d’aquesta columna pot semblar tan insuficient com impropi per a tractar d’un tema de la complexitat de la crisi econòmica, tot i que, a vegades, cal  sintetitzar al màxim per poder veure, no tot el bosc, si no només els arbres més grans del bosc. Ras i curt, només conec dues formes per poder créixer econòmicament i reduir l’atur, condició necessària per deixar enrere o superar la crisi: augmentar les exportacions i/o incrementar el poder adquisitiu dels ciutadans.

Exportar no és gens fàcil, més encara, molt difícil. Es necessita un bon producte i de preu competitiu, i a més, un mercat amb poder adquisitiu suficient. En aquests moments, quan la crisi econòmica s’estén per tota la UE, i els països emergents inunden el món de productes, l’increment de les exportacions, passa a ser gairebé una quimera.

El primer efecte de les retallades, que en la majoria dels casos es converteixen en nous acomiadaments o reduccions de sous i pensions, és la reducció del poder adquisitiu dels ciutadans, altrament dit, un encongiment de la demanda interior, la qual cosa produeix decreixement econòmic i atur. La crisi s’aguditza.

És ben cert que el dèficit públic no pot continuar als nivells actuals, però si només es brandeixen les retallades per reduir-lo, és gairebé pitjor el remei que la infermetat. Aquest és el gran error: quan es calcula la futura reducció del dèficit sumant les retallades —reducció de personal, baixada de sous i pensions—, om oblida del seu efecte negatiu, el qual, de vegades, potser superior, per la depressió de la demanda interna, a l’estalvi previst. La reducció del dèficit públic en situació de forta depressió econòmica, precisa de terminis llarguíssims i retallades de despeses molt selectives. Per què no es va incloure a la Constitució Espanyola un topall de l’atur, en compte d’un topall del dèficit públic? El FMI diu ara que es va equivocar amb Grècia al no avaluar els efectes negatius de l’austeritat, perquè tot ha empitjorat en aquell país. No trigaran massa a fer el mateix comentari respecte a Espanya. Ai! si no fos pel turisme…”

Fernando Blanco. Del exilio francés a Calaceite | FronteraD.

 

 

“Los trabajadores de las fincas no se llaman Pedro, Antonio, Miguel…”, dijo el nuevo dueño del bar de la avenida de Cataluña en Calaceite, un rumano que llegó a este pueblo de Teruel unos diez años atrás y que tuvo la suerte de que el antiguo propietario, comunista, al saber de su nacionalidad decidiera emplearlo. Las cosas le fueron bien, pues pilló los que ahora se conocen como “años dorados”, se trajo a su mujer y juntos gestionan el bar, en el que no noté más diferencia respecto a tiempo atrás que el acento del jefe. Estaba desayunando mientras esperaba junto a otro par de madrugadores –una pareja que salía de las catacumbas del grunge– a que apareciera el autocar de la Hispano Igualadina en dirección a Barcelona. Acababa de pasar un fin de semana largo haciendo fotos en Calaceite y el hombre había tenido que verme cámara en ristre. Eso dio pie a que me mostrara un libro de fotografías dedicado a las mujeres del pueblo, donde aparecía su mujer como una calaceiteña más. Me figuré por eso que iba a soltar una ristra de nombres de jornaleros de países del Este o del norte de Europa, pero dijo: “No: se llaman ‘Número tal’ y ‘Número tal otro’. Si el encargado tiene que hablar con alguno lo llama ‘eh, tú, número tal’, y si alguno de los trabajadores quiere hablar con el dueño, no puede hablar directamente, ¡tiene que pedir día y hora!”. Que este hecho escandalizara a un hombre llegado de la depauperada Rumanía, el país donde gobernaron los Ceaucescu, parecía una señal fiable del deterioro de las condiciones de trabajo en la zona del Matarraña.

 

Así estaban las cosas a primeros de agosto de 2012, con la crisis económica a galope tendido, y los campos de almendros y olivares que rodean los pueblos de la comarca a punto para la recogida. Si hay una persona en Calaceite que nunca toleraría ser tratado como un simple número, pensé, porque nunca ha tolerado que se le trate como a un simple número, ese es Fernando Blanco.

 

Cuesta creer que Fernando Blanco tenga 82 años. Al margen de un problema en la vista, se le ve en buena forma y con una envidiable claridad de ideas. Sorprende, cuando una averigua que nació en Lérida en 1930, su clara dicción en castellano, la ausencia de acento catalán. Fernando pasó parte de su infancia en Burgos, de donde era su madre. En la capital castellana, “beata y fascista”, decidió buscar refugio el padre, Teodoro Blanco, comandante del castillo de Lérida durante la Guerra Civil española en el bando republicano. Acabada la contienda y en pleno periodo de represalias y ejecuciones, cuando se había puesto precio a su cabeza, se dijo que a nadie se le ocurriría buscarlo en la ciudad cogollo de los franquistas y allá se trasladó la familia. Teodoro Blanco fue apresado cuando la sed de venganza había remitido y había terminado, en palabras de Fernando, “el ansia de matar”. Sin embargo, recuerda, si su padre se salvó de una condena a muerte segura fue porque se ocupó del caso un coronel, abogado, franquista, sí, pero que sabía que desde el bando de la República el comandante Blanco se opuso repetidamente a la ejecución de personas culpables… de acudir a la iglesia. Ningún testigo compareció para acusarlo y se zafó de la pena capital.

 

“¡Por ir a la iglesia no los iban a matar!”, protesta Fernando, y en boca de un firme y jocoso anticlerical como él la frase dice mucho de su carácter. De estos primeros años de posguerra él recuerda y subraya “el hambre y la miseria”. Lo dice en el tono de haber pensado a menudo en ese tiempo y en las prioridades que marcó. Precisamente de la “hambruna” que siguió a la guerra hablaba no hace mucho el cineasta Carlos Saura, explicando que, junto al frío, marcaba el contexto de su película ¡Ay Carmela! Una vez liberado el padre, el matrimonio Blanco, que tendría siete hijos, se trasladó a Barcelona. El joven Fernando aguantó en España hasta 1955, y para entonces, cuando con 25 años se exilió en París, había realizado cursos de dibujo en la Llotja, se había empleado en distintos oficios y militaba en el grupo Fomento Obrero Revolucionario, de ideología trotskista-anarquista. Llevaba una carta de presentación para el célebre poeta surrealista francés Benjamín Péret (1899-1959) que militaba en la sección francesa del FOR. Péret es hoy conocido para unos pocos, pero en la época era famoso, además de por su militancia política, que lo llevó a defender al bando republicano español, por ser, junto con André Breton, uno de los fundadores del movimiento surrealista. El encuentro con Péret fue sin duda el hecho más significativo en el plano artístico y el que ha dejado una huella más profunda en la memoria de Blanco, no solo por la simpatía personal que surgió entre los dos hombres –al mencionarlo, asoman a su sonrisa la complicidad y los recuerdos de una amistad que marcó su juventud–, sino también porque le ofreció un contexto artístico, el del surrealismo, al tipo de imaginación que Fernando Blanco cultivaba en sus dibujos.

 

El autor de Je ne mange pas de ce pain là y el joven exiliado español se trataron con frecuencia, hasta la muerte del poeta en 1959. Péret, que había participado en la Guerra Civil española, y estuvo exiliado en México y en Brasil, lo introdujo en los círculos anarquistas y surrealista de París o… como añadía con sorna el poeta, “lo que queda del surrealismo”, que casi podía resumirse en la figura de su gran amigo Breton. Péret y Breton, que falleció en 1966, yacen en tumbas próximas en el cementerio parisino de Batignolles.

 

La emigración a Francia de los años 50 tuvo un carácter más político que la que llegó en las dos décadas siguientes, que estaba menos ideologizada y tenía objetivos básicamente económicos. Aunque el impacto que pudieron experimentar unos y otros fue parecido ante la libertad de costumbres que se respiraba en la Francia laica y republicana es posible que los exiliados de los años 50, que se integraron plenamente sin dejar de ser españoles, establecieron una relación menos superficial que quienes lo hicieron movidos por la oportunidad de aprovechar la eclosión económica europea de los años 60 y 70, una eclosión que, de la mano de la publicidad y de los nacientes estudios de mercado, provocaron una revolución social que sirvió para desideologizar a una parte de la clase trabajadora, aunque también para alimentar distintas corrientes de pensamiento crítico, desde la izquierda, a veces en tono satírico pero no solamente.

 

Películas de estilos tan diferentes como Rogopag (de Rosselini-Godard-Pasolini-Gregoretti), La dolce vita (de Federico Fellini) y Tout va bien (de Jean-Luc Godard), ilustran bien el cambio de costumbres, los intentos de sedar ideológicamente a las clases trabajadoras proporcionándoles bienes de consumo a bajo precio, la relajación de la mano de hierro de la Iglesia y los conatos –a veces pintorescos– de la intelectualidad de izquierdas por servir a la causa de los trabajadores. Precisamente estos años fueron para Fernando Blanco y su mujer, Luisa Rebollo, a la que conoció en la capital francesa, los más plenos y felices.

 

Por entonces cultivaba el dibujo y el grabado pero no a tiempo completo –hasta hace muy poco tiempo, Blanco ha sido uno de los escasos grabadores que han trabajado la manera negra, o mezzatinta, la técnica más difícil–. La exposición itinerante que conmemora la figura de Walter Benjamin, en el 70 aniversario de su muerte en Port Bou, incluye un grabado suyo, la única mezzatinta en una colección de obras que reúne hasta a cien artistas, Eduardo Chillida entre ellos. También la Biblioteca Nacional tiene catalogada una manera negra suya: Hipocampo. Tierra-mar. Exiliado en París, Blanco no se planteó entonces emprender una “vida de artista” profesional.

 

Benjamín Péret, que ejercía de crítico de arte y se movía entre galeristas y creadores, mostró interés por sus obras y le animó a profesionalizarse; ponía a su disposición los contactos, la oportunidad de exponer y de lanzarlo. Pero Blanco, pese a la reputación de Péret como crítico duro y respetado que se expresaba sin pelos en la lengua, un carácter y una posición que daba más peso a cualquier juicio positivo suyo, tenía presente el recuerdo de tanta penuria pasada y no era amigo de dar saltos en el vacío ni de jugar a la bohemia.

 

Prefirió conservar la independencia, paradójica, que consiente un sueldo, entendiendo, como Jean-Jacques Pauvert, el gran editor de los surrealistas, que nadie tiene más jefes que un artista. Las jornadas de trabajo en aquellas décadas eran largas y duras, una paliza de horas de trayecto de ida y vuelta del trabajo a casa. Pero era también el apogeo de las reivindicaciones y la lucha obrera, con su traducción en huelgas, despidos y ficha policial por militancia “revolucionaria”. Mayo del 68 en París supuso un punto de inflexión. Por más que la corriente revisionista de los últimos años ha intentado condenar el movimiento caracterizándolo como una fiebre de los jóvenes burgueses antes de integrarse de cabeza en el sistema, lo cierto es que muchos universitarios de las capas medias comprendieron que se les preparaba para convertirse en los futuros muñidores del sistema y quisieron cambiar las reglas del juego. En mayo del 68 Fernando trabajaba en la factoría Citroën y participó en primera fila en las huelgas. A los jóvenes universitarios que fueron a trabajar a las fábricas solía decirles que los obreros podían necesitar de los universitarios su palabra y su formación intelectual para actuar de portavoces de reivindicaciones coincidentes, lo que no necesitaban era su sentimiento de culpa.

 

Lo fácil sería dar por sentado aquí el analfabetismo de los trabajadores y la formación intelectual sin destino de los jóvenes universitarios, pero no estamos hablando de España sino del exilio en Francia, por lo que no se puede obviar el poso de memoria que dejaron en la época la guerra española y la Segunda Guerra Mundial; sería olvidar, además, el papel que la palabra, el discurso hablado y escrito, tenía socialmente, antes de que la televisión causara el efecto que ya conocemos de fascinación y adocenamiento.

 

Despedido de la Citroën, había que buscar otro empleo. Fernando Blanco cuenta que al presentarse ante el que lo iba a contratar le advirtió de que no se molestara en pedir referencias, pues le dirían que era un revoltoso, un revolucionario, “uno de esos que, ¡uy!, ponen bombas y cócteles molotov”. Pero habían llegado los años del relevo del general Charles De Gaulle por Georges Pompidou: el discurso cambia al centrarse en políticas de industrialización y modernización. La empresa en cuestión, conforme con los tiempos, centraba su interés en “ganar dinero” y reclutaba a los mejores profesionales –y así era considerado Blanco–, por lo que hizo caso omiso de fichas políticas. La lucha obrera cobra verdadero sentido, afirma Blanco, si uno es o trata de ser el mejor en su campo. “No vaya a hacer de las suyas”, le advirtió el ingeniero que lo empleó. “¡Si son ellos, que provocan!”, se ríe ahora Fernando.

 

En esta última etapa en Francia se hace cargo de la parte mecánica de la fabricación de simuladores de vuelo para un avión que es la niña bonita de Francia: el Mirage. El ingeniero tenía plena confianza en él por lo que nadie más tenía permiso para introducir cambios en los planos: “¡No entiendo cómo no se caían!”, exclama Fernando al recordar los errores que sus colegas no corregían, poniendo en peligro el plan de simulación. Sin embargo, los años revoltosos le pasaron factura –“la policía no nos dejaba en paz”, a causa de su militancia anarquista– y los Blanco decidieron adelantar el regreso a España. Tras un tiempo en Barcelona, se instalaron definitivamente en una de las casonas medievales del casco antiguo de Calaceite. La estupenda conservación del pueblo se debe en buena medida a las ayudas en condiciones ventajosas que concedía el Gobierno de Aragón para la restauración y rehabilitación del patrimonio histórico y que han ayudado a evitar la despoblación de pequeños municipios.

 

 

Imán cosmopolita

 

A partir de los años setenta, el pueblo empezó a atraer a un grupo de artistas e intelectuales que le dieron renombre y lo han convertido en capital cultural de la comarca del Matarraña. El novelista chileno José Donoso –que escribiría El obsceno pájaro de la noche precisamente durante su época española–; el poeta y traductor Ángel Crespo, que llegó en 1986 con su esposa Pilar Gómez Bedate tras una fructífera estancia en Puerto Rico; el traductor y escritor chileno Mauricio Wácquez, y artistas plásticos como Ràfols Casamada, Maria Girona y Teresa Jassà, entre otros, están ligados a la historia de Calaceite y a una efervescencia que se prolongó hasta mediados de los años noventa, gracias también a la Fundación hispano-francesa Noesis –fundada por el profesor y narrador francés Didier Coste, cuya controvertida personalidad aún se recuerda en el pueblo–, que becaba a artistas plásticos y a escritores, en su mayoría hispanos y francófonos. Eran becas-residencia de un mes, a disfrutar entre julio y septiembre. El pueblo se llenaba de color, vitalidad, anécdotas e intercambios muy fecundos.

 

Blanco era entonces responsable del taller de grabado de la fundación y con él hizo sus pinitos en la plancha de cobre un joven pintor hoy reconocido, Tung Wen Margue (de orígenes chino-luxemburgueses), que ilustró con grabados a la manera negra el texto más que hermético del escritor francés Michel Falempin, Góngora parmi les ombres (Góngora entre las sombras), que se publicó posteriormente en la colección Parvula, de Noesis.

 

Cuando la Fundación Noesis cerró sus puertas, en 1996, el flujo de artistas que llegaban cada verano se interrumpió y, con los años, al ir muriendo los mayores –Crespo, Wácquez, Jassá…–, aquel ambiente artístico cosmopolita, residuo de los setenta que unos y otros supieron conservar, se ha esfumado casi por completo, lamenta Blanco.

 

 

Grabados, dibujos, collages

 

Nunca ha pretendido ser un artista académico, pero sus creaciones no son las de un aficionado. Se observa la huella surrealista en el gusto por los juegos de palabras y retruécanos con que titula sus collages, grabados, mezzatintas y objet-trouvés. En la galería Alegría de Barcelona, donde se ha mostrado una amplia selección de sus collages, le reclaman, cuenta Blanco risueño, “más monjas lascivas y curas lúbricos”. Pero parece verdad lo que decía André Breton: “Hoy nadie se escandaliza; la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista”.

 

Los temas de Blanco evocan sin disimulos el imaginario surrealista, la liberación creativa y sexual de los años 70 y las fobias anarquistas: ahí están los jerifaltes de la Iglesia –curas de a pie y arzobispos, papas y monaguillos, Rouco Varela con su sobrina enseñando ubres en Interviú y un santoral para tiempos laicos: San-dalio–. Están los militares y sus coloridas variaciones –la Legión, tenientes, caudillos europeos y africanos–, la monarquía y sus privilegios, o las celebraciones católicas, como esa plasmada en un gran collage donde parece representado Jesús con los doce apóstoles, que el cura del pueblo, de visita en casa de los Blanco, celebró satisfecho–: “¡Ves como eres algo creyente! ¡La Santa Cena!”. “No –le corrigió Blanco–. Es La Merienda Cena”. El celoso defensor de la ortodoxia católica reaccionó marchándose de la casa. La Merienda Cena, aquella que el poeta Jaime Gil de Biedma definía como “encantador expediente familiar que sospecho ya extinguido” en su Revista de bares (o apuntes para una prehistoria de la difunta gauche divine), publicado por Galaxia Gutemberg bajo el título Variedades, 1964-1979, un texto seguramente inspirado por el Manual de Saint-Germain, de Boris Vian.

 

Yo diría que Fernando Blanco sostiene un debate político con el presente. Es como si sus collages pretendiesen ponerle freno con una guasa tranquila la indignación que le provocan los desmanes de nuestra democracia y sus representantes, mientras en su maneras negras, como dice él, “el entusiasmo sale a la luz”. Sin querer que suene a epitafio, una vida cumplida sin abdicar de sus convicciones y lealtades.

 

 

María José Furió es escritora

 

Los caspolinos defienden el tren entre Caspe y Barcelona.

Tras recibir la noticia de la supresión del tramo de tren Caspe-Barcelona, los habitantes del Bajo Aragón-Caspe han decidido movilizarse contra este recorte y crear una plataforma para defender su ferrocarril. La eliminación de este tren, que parte a las 7.15 con destino a Barcelona y regresa a las 17.15, afectaría sólo al tramo que discurre entre Ribarroja y la Ciudad del Compromiso, manteniendo su recorrido en territorio catalán.

«Es el colmo del absurdo, además teniendo en cuenta que sólo hay tres trenes de media distancia rentables en España y uno es el nuestro», destacó Pepe Sanz, coordinador de la plataforma. Los otros dos ferrocarriles de media distancia considerados rentables son: Barcelona-Valencia y Barcelona-Vinaroz. «No se recorta por cuestión de dinero, ya que en Ribarroja no existen vías de estacionamiento, por lo que el tren tendría que «dormir» en Fayón y el maquinista y el interventor, en Caspe», explicó Sanz.

El objetivo del grupo es movilizar a las asociaciones y vecinos de la comarca y de todo el Bajo Aragón para evitar la supresión de este tren, que se llevaría a cabo el próximo 1 de julio. Para ello, se han puesto en contacto con la Plataforma de Desarrollo del Ferrocarril Público en Aragón, que han incluido sus reivindicaciones en las conversaciones que están manteniendo con el Gobierno de Aragón. Incluso, desde la plataforma aragonesa se ha propuesto mejorar horarios desde Mora y Caspe para fomentar el uso del ferrocarril entre la población bajoaragonesa. «Entre todos tenemos que hacer fuerza para que los trenes de media distancia se sigan manteniendo en todo Aragón», recalcó Sanz. A falta de confirmar fechas y lugares exactos, del 17 al 23 de junio se producirán actos de protesta en las distintas ciudades aragonesas.

 

Vertebración del territorio

Desde la plataforma reconocen que en invierno el número de viajeros es menor en el territorio, pero aseguran que el resto del año se superan los 30 viajeros diarios en el tramo de Caspe-Fayón. «Es un tren fundamental, ya que mucha gente de la zona de Caspe estudia, realiza gestiones administrativas o pasa su tiempo de ocio en Barcelona», añadió el caspolino.

Además, en octubre el tren de la Ciudad del Compromiso cumplirá 120 años en funcionamiento en la comarca.

Aguaviva presenta más de 700 solicitudes de prórroga en la CHE.

La plataforma aguavivana ‘El Bergantes no se toca’ presentó ayer más de 700 firmas en la Confederación Hidrográfica del Ebro para solicitar una prórroga del período de exposición pública del proyecto para construir una presa de laminación en el río Bergantes, entre Aguaviva y La Ginebrosa. Unas delegación de unas 40 personas, entre vecinos y representantes de la plataforma, se desplazaron hasta Zaragoza para denunciar que el plazo de 30 días hábiles es insuficiente para estudiar toda una documentación extensa y compleja, lo que impide realizar las alegaciones correspondientes con el nivel técnico necesario para una obra de esta envergadura.

También añaden que, en este caso, el período se ha reducido porque los vecinos de la localidad no dispusieron del proyecto hasta varios días después de que fuera publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Además de los apoyos conseguidos en las hojas de firmas repartidas por los establecimientos de la localidad, se han conseguido firmas de vecinos de otras comarcas y de aguavivanos residentes en otros lugares como Zaragoza, Barcelona o incluso Alemania. La recogida de apoyos en contra de la presa del Bergantes a través de www.change.org continúa creciendo en la red y ya alcanza 1.900 firmas.

El 18 de junio termina el plazo para que los municipios afectados, Aguaviva y La Ginebrosa, puedan presentar alegaciones al proyecto, cuyo objetivo es construir un muro de contención para retener el agua del Bergantes en caso de avenida y dosificar su desembalse para que el caudal no llegue de forma repentina al pantano de Calanda, eliminando el riesgo para la infraestructura del embalse.

El desdoblamiento de la N-232, a debate hoy en el Congreso.

El diputado de CHA por la Izquierda de Aragón, Chesús Yuste, interviene hoy en la Comisión de Fomento del Congreso de  los Diputados para reclamar que se agilice el desdoblamiento de la N-232 en el tramo El Burgo-Alcañiz-Mediterráneo.

 

Propondrá que se incluyan suficientes partidas presupuestarias en 2014 para «pasar cuanto antes de los proyectos a las primeras obras». La última persona fallecida en esta vía ha sido una alcañizana que llevaba veinte días hospitalizada tras sufrir un accidente en un tramo cerca de Azaila. Se trata de la primera víctima en el Bajo Aragón Histórico en lo que llevamos de año. En 2012 esta carretera registró 18 accidentes, llegando a ser la que presenta un mayor índice de siniestralidad de la provincia.

Calaceite ya es también uno de los pueblos más bonitos de España.

L’Atzucac / Emma Zafón.

 

 


Living history

El inglés no solo sirve para hacer de este país un lugar más moderno en el que vivir. A veces, quita hierro a significados que resultan dolorosos en nuestro propio idioma. Es el caso de lo que los anglófonos conocen como ‘Living history’, que así escrito suena simpático y culto. Incluso recuerda al abuelo Abe Simpson cuando rechista porque sus memorias no concuerdan con la versión oficial de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente, fue en capítulos de esta serie de animación donde vi por primera vez en qué consistía la recreación histórica.

Aunque en The Simpson siempre se trata de borrachines que interpretan a viejos soldados de la Guerra de Secesión de Estados Unidos, los capítulos en los que se aborda esta cuestión me permitieron conocer que hay países en los que gente por amor al arte recuerda los episodios menos agradables de su historia.

El ‘Living history’, o recreación histórica en nuestro terrenal idioma, va haciéndose un justo hueco entre la sociedad española. Pero su aceptación y consolidación está todavía en fase embrionaria. No es fácil asumir que hay gente que vive la Historia de una forma tan apasionada que dedica su tiempo libre a buscar restos de armamento de la Guerra Civil por los montes del norte de Castellón, como mi amigo Fran Simo, presente en la mayoría de eventos relacionados con dar vida a la historia bélica española. O personas que se conocen al dedillo la historia de la División Azul y hasta son capaces de reproducir un antitanque Pak 45 con sus propias manos, como el alcañizano Javier Sahuquillo. 

Tras meses sin meterme de lleno en el ‘Living history’, Militaría me hizo coincidir con ellos y con otros tantos que hacen que una simple charla entre cervezas se convierta en una clase magistral de Historia. Es impresionante la información que llegan a acumular tras meses rastreando datos por internet. Tras años de hacer de su principal interés una curiosa forma de compartir con amigos las tragedias de nuestros antepasados. Explican con tanta devoción como precisión las características de la vida de hace ochenta años. Las botas que llevaba mi bisabuelo, las gafas que utilizaba el tioabuelo de mi vecino, la simpatía y el odio que se tenían aquellos que nos enseñaron que las guerras no solucionan nada. 
La feria Militaría alcañizana fue una apuesta más para que la recreación histórica de la Guerra Civil sea vista como algo normal, como parte de nuestro pasado y no de nuestro dolor. Se suma al resto de actividades que organizan tanto el Frente de Aragón como el resto de asociaciones de este tipo en nuestro país.
Al igual que ya hiciera antes de empezar la feria, animo desde aquí a todos aquellos que no conozcan este interesante mundo que se dejen caer por la próxima recreación en Fayón. Merece la pena ver un espectáculo tan real como es el ‘Living history’ patrio.

Empresas y estudiantes reinventan la cocina del Matarraña.

Los vecinos de Aguaviva crean un “grupo” contra la presa del Bergantes.

El valjunquerano Antonio González recibe el prestigioso premio Jaime I a la investigación.

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El investigador Antonio González en su lugar de trabajo

El investigador y catedrático valjunquerano, Antonio González, ha recibido el premio Jaime I de este año a su trayectoria en el campo de las Nuevas Tecnologías. Un jurado formado por 90 personas, 20 de ellos premios Nobel, han querido reconocer los más de 27 años de González como desarrollador de mejoras en microprocesadores informáticos, tanto en el ámbito público como privado.

En su día a día, el valjunquerano combina sus aportaciones en la Universitat Politècnica de Catalunya, de la que es catedrático, con su trabajo como director de un centro de investigación de la prestigiosa marca Intel. El objetivo de sus estudios pasa por impulsar chips informáticos que sean capaces de realizar cálculos cada vez más complejos y a mayor velocidad. Algunas de sus aportaciones han sido incoporadas al modelo Intel Core. González recogerá el premio en la gala de entrega que se celebrará en noviembre.

 

Breve biografía

Antonio González estudió Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) en Barcelona. Tras obtener el título de Ingeniero en 1986 continuó su formación como investigador y obtuvo el título de Doctor en Informática por la UPC en 1989.

Su carrera profesional se ha centrado en la investigación en el diseño de microprocesadores. Su actividad empezó como profesor de la UPC en el departamento de Arquitectura de Computadores en 1986. Sus trabajos de investigación han tenido un importante reconocimiento internacional y como resultado de ello, en 2002 consiguió que la empresa americana Intel, principal fabricante mundial de microprocesadores, creara en Barcelona un centro de investigación que dirige desde sus inicios.

Los trabajos de investigación de Antonio han sido publicados en los más prestigiosos congresos y revistas científicas internacionales. Antonio ha escrito más de 300 artículos de investigación, ha dado más de 150 conferencias en congresos internacionales y universidades de todo el mundo, y ha dirigido más de 20 tesis doctorales en estos temas.

Su reconocimiento internacional le ha llevado a ser nombrado presidente de los comités científicos de los principales congresos internacionales de investigación en el área de arquitectura de computadores. Además, es miembro del consejo editorial de las revistas científicas más prestigiosas del área, como son varias revistas del “Institute for Electrical and Electronic Engineering”, y de la “Asociation for Computing Machinery”.

Sus trabajos de investigación han tenido también una importante repercusión a nivel industrial. Antonio es autor de más de 40 patentes en el área de arquitectura de computadores, y sus trabajos han tenido un importante impacto en el diseño de los procesadores que equipan la mayoría de los ordenadores. A modo de ejemplo, algunas de las principales innovaciones de la microarquitectura delos procesadoresIntel Core han sido diseñadas por Antonio y su equipo. Éste es el principal procesador de Intelque equipa la mayoría de los ordenadores personales y servidores del mundo.

Antonio ha recibido diversos premios entre los que destacan el Primer Premio Nacional de Terminación de Estudios en Ingeniería Informática en 1986, el premio Rosina Ribalta como director del mejor proyecto de tesis doctoral en el área de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en 2001, el premio Duran Farell de Investigación Tecnológica en 2008,el premio Nacional de Informática Aritmela los méritos científicos en Informática en 2009, y el premio Rey Jaime I en Nuevas Tecnologías en 2013.

La presa del Bergantes provoca la división política.

El proyecto de laminación del río Bergantes a su paso por Aguaviva ha provocado el debate y la división entre los partidos políticos. Por un lado, el Partido Aragonés señala los beneficios que la infraestructura llevará al Bajo Aragón. Por otro lado, CHA denuncia la afecciones medioambientales de la nueva presa.

El Consello Nazional de CHA acordó su oposición a la construcción del muro de contención esta misma semana. El vicesecretario territorial de CHA en el Bajo Aragón, Ángel Hernández, recordó que la cuenca del Guadalope ya está “hiperregulada” y que el Bergantes es un río con una gran afluencia de visitantes que se usa como zona de baño y esparcimiento y destaca por la belleza del entorno.

Para el Vicesecretario Territorial de CHA para el Bajo Aragón Histórico “sería un embalse más en una de las zonas más hiperreguladas de la Cuenca del Ebro, la del Guadalope. Ahí están, entre otras muchas, Santolea, Calanda, la Estanca o Caspe, y esta nueva obra nos va a traer más beneficios que perjuicios”.

Desde CHA denunciaron también que no está establecido el caudal ecológico del río, y que es práctica “habitual” de la CHE “hacer las cosas al revés, pensar primero en detraer las aguas para dudosos regadíos, esquilmar el río, y después pensar en el sobrante para devolverlo. Llegando incluso muchas veces a dejar cauces totalmente secos en verano”.

CHA tampoco le da credibilidad al argumento utilizado por la CHE de que la finalidad de la nueva obra será garantizar mayor seguridad para las localidades de Calanda y Alcañiz.”Si realmente esa es la finalidad -indicó Hernández- bastaría con reparar el embalse de Calanda y no dejar que se llene al máximo, aguas abajo ya existen suficientes embalses donde recoger agua’.


Postura contraria del PAR

Por su parte, José María Fuster (PAR) defendió la construcción de la presa de Aguaviva en el Río Bergantes “por imprescindible y fundamental para evitar riesgos para las personas y las instalaciones”.

Fuster explicó que la presa está exclusivamente destinada a la seguridad y laminación de avenidas, no embalsa agua porque tiene un agujero y hasta la fecha no ha sido cuestionada figurando en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro desde el año 1996 y en todas las instancias: en el Pacto del Agua del 92 y en las comisiones del agua. “Probablemente las críticas tienen otros fines diferentes”.

El senador aragonesista no entendió las críticas de hiperregulación del Guadalope en relación con ésta. Afirmó que quienes lo hacen “desconocen absolutamente el sistema”, que está pendiente del recrecimiento de Santolea, en un territorio en el que por sus características climáticas es “imprescindible” la regulación hiperanual para garantizar cultivos de calidad (como el melocotón de Calanda que se recoge en octubre) y en el que el peso de la agricultura y ganadería son “fundamentarles” para la actividad económica y humana.

Añadió, además, que en las Comarcas del Bajo Aragón histórico se entiende muy bien el valor del agua en todos los sentidos. El senador señaló que desde el pantano de Calanda se detrae “una muy importante cantidad de agua necesaria para el funcionamiento de la Central Térmica de Andorra”, actividad fundamental para el “empleo en la zona minera”, por lo que la seguridad de dicho embalse “es fundamental también desde el punto de vista industrial”.

Fuster concluyó criticando que determinadas opiniones vertidas respecto al proyecto de la presa sólo demuestran un “desconocimiento profundo del territorio y de la cuestión”.

Calaceit aprova dos mocions a favor del català i contra la nova Llei de Llengües | Comarques Nord.

comarquesnord.cat . Calaceit . divendres, 7 de juny de 2013 . Deixa un comentari
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L’Ajuntament de Calaceit va aprovar el 6 de juny, durant la celebració de ple ordinari, dos mocions a favor de la denominació de català i en contra de la nova Llei de Llengües aprovada pel Govern d’Aragó. Esta entitat municipal està governada en minoria pel Partit Popular (PP), després de trencar-se el pacte de governabilitat establert a l’inici de la legislatura entre esta formació i Entesa per Calaceit (EC).

 

L’ordre del dia del ple ordinari que va celebrar l’Ajuntament de Calaceit durant la nit d’ahir incloïa dos mocions a favor de la denominació del català i contra la nova Llei de Llengües aprovada recentment pel Govern d’Aragó. Les iniciatives presentades per EC i pel PSOE local tenien un contingut similar, si bé, en el cas de la presentada pel regidor d’Entesa per Calaceit es feia referència no únicament al municipi de Calaceit, sinó també a altres municipis de la Franja, així com al País Valencià i les Illes Balears. Per altra banda, la moció socialista es centrava més en l’àmbit local i en els aspectes més vinculats a l’educació en català que fins ara podien fer voluntàriament els alumnes de les poblacions aragoneses catalanoparlants.

 

Estes petites diferències de forma, més que de contingut, van fer que tot i les dos mocions acabaren aprovant-se, els regidors populars únicament donaren suport a la primera. “A la moció presentada pel PSOE hi havia alguns punts en els que no estaven d’acord, per això ens vam abstindre”, va afirmar Josep Maria Salsench, alcalde de Calaceit. D’esta forma, el text presentat per EC va ser aprovat de forma unànime per tots los grups del consistori, mentre que la moció presentada pels socialistes se li va donar llum verd amb els vots a favor dels regidors del PSOE i el de EC, mentre que els membres del PP es van abstindre. La diferent postura dels populars en la votació de les dos mocions van fer que des de l’oposició, la regidora socialista Rosa Doménech, defensés que “han votat a favor de la moció d’Entesa i s’han abstingut a la nostra perquè això forme part d’un pacte entre les dos formacions”.

 

L’Ajuntament de Calaceit no és la primera entitat aragonesa que pren esta posició en els últims dies. La Diputació Provincial d’Osca, l’Ajuntament del Campell, i l’Ajuntament de Ainsa, entre altres; a més de la trentena d’alcaldes i regidors municipals i autoritats comarcals de diferents zones de la Franja que van firmar la Nova Declaració de Mequinensa; han mostrat el seu rebuig a la nova Llei de Llengües a l’igual que també ho han fet filòlegs i acadèmics de diferents universitats, entre ells, els de la Universitat de Saragossa (UNIZAR).

Alarmante descenso de la población de La Fresneda | La Fresneda.

 

Por segundo años consecutivo, La Fresneda presenta un descenso alarmante de población

De los 511 habitantes censados al terminar el año 2010, La Fresneda ha perdido 25 habitantes en dos años de gestión del PSOE, teniendo a finales de 2012 sólo 486 personas censadas.

Población La Fresneda DatosEs la primera vez en los últimos 10 años que se da este hecho, porque desde el año 2002 al 2006, los habitantes censados fueron variando dentro de una media ascendente y es a partir de 2006 cuando se produce el mayor incremento hasta el año 2010.

 El límite de 500 habitantes es importante, porque estar por encima o por debajo de ese número puede suponer un trato diferente frente a las administraciones públicas.

No sólo hay que corregir la tendencia a la despoblación de La Fresneda, sino que hay que impulsar una política de nuev@s poblador@s que permita recuperar ese horizonte de 500 habitantes.

Desde luego, gastarse la capacidad de inversión en hormigonar la calle Rey Alfonso, apagar las luces del pueblo o cambiar las calderas no parece que sean iniciativas que vayan a atraer a nadie nuevo, pero quizás no haya interés en un futuro ilusionante para el pueblo, sino en el pasado de rencores que es el único sustento del supuesto pacto de gobierno.

Mitges veritats, mentides senceres | L’esmolet.

Columna «L’esmolet», Temps de Franja digital 10, juny 2013
Recentment, i com era d’esperar, han començat a contraatacar els defensors de la nova llei de no-llengües. En un dels darrers escrits, l’articulista de torn posava com a aval de les seues tesis un grapat de noms que jo poso en quarantena, no tant per la solvència (que en algun cas també) sinó per veure el context i la profunditat de les seues declaracions. No parlo perquè sí, sinó per experiència pròpia. El primer expert que anomena, el catedràtic de prehistòria Antonio Beltrán, el vaig conèixer a la Portellada —crec que l’any 1996—. Vaig assistir a una conferència sobre la cultura de la vila on va afirmar-hi que allí s’hi parlava «aragonés antiguo». Sorprès per aquest estirabot, en acabar l’acte vaig atansar-m’hi. Amb tot el respecte, fins i tot amb timidesa, vaig explicar-li que la meua experiència em demostrava que els catalans i franjolins ens enteníem en el mateix idioma i sense cap dificultat. Li vaig il·lustrar amb uns quants exemples de primera mà. Molt amable, em va contestar que «es normal que así sea —va dir-me— porque en Barcelona y Cataluña hablan también aragonés antiguo». Jo, alleujat, vaig contestar-li «Entonces estamos de acuerdo! Hablamos el mismo idioma, lo único es que le damos nombres distintos». Ell, somrient, va assentir. En aquell moment em vaig sentir reconfortat. Hauria volgut que els assistents, que ja passaven cap al bar, sentissin aquella resposta del catedràtic Antonio Beltrán, declaració inequívoca de la unitat de la nostra llengua. A mi tant me feia, el nom.
Però ara he vist que no, que als nostres representants, els que cobren dels nostres impostos, els que haurien de treballar per al nostre benestar material i cultural, els importa més el nom que la substància, el fetge que el cervell. No crec que a la seua vida privada actuïn igual. Seria massa depriment.

La Franja